CAPÍTULO 66. DESESPERACIÓN

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Caleb Jazub

El camino al hospital se me hace eterno y la carretera parece nunca terminar. Mi corazón se acelera cuando sus ojos vuelven a cerrarse, está en muy malas condiciones y no registro el porque me tardé tanto, si tan solo...

- Boss, my v pyati minutakh khodʹby"Boss, estamos a cinco minutos" avisa Ikor.

- Más rápido – grazno sin verlo.

La sostengo con fuerza y me preparo para saltar del auto cuando llegamos, pero el movimiento en mis brazos me hace mirar hacia abajo y mis alarmas se encienden al verla convulsionar.

- ¡Ve por una camilla ya! – Ikor sale corriendo mientras yo la sostengo esperando a que pase.

Cuando el ataque pasa me aproximo a la puerta donde varios doctores y enfermeros vienen corriendo. Me la quitan y en cuestión de segundos la tienden sobre la camilla y la rodean. Regresan por el pasillo de donde salieron y los sigo a la par, entran por una puerta donde un enfermero me niega el acceso empujándome hacia atrás.

- Escúchame bien, mira bien mi rostro, ¿sabes quién soy yo? – en respuesta palidece – exacto, cuidado si dejan que muera, porque si eso pasa haré volar todo el jodido lugar con ustedes adentro mientras arden en llamas, ¿entendido?

Lo suelto y sale corriendo a no sé dónde. Me recargo en la pared un segundo inhalando hondo intentando calmar mi corazón y cuando logro hacerlo a medias me reincorporo yendo hacia Ikor.

- Quédate acá y revisa a cada persona que atraviese, notas algo raro o fuera de lo común y lo liquidas, ¿queda claro? – mira hacia otro lado.

- A la orden, mi Boss – se endereza en su puesto.

Camino hacia la camioneta y antes de cerrar la puerta, un auto aparca rápidamente enfrente de mí. Preparo el arma, apunto y cuando una cabeza se asoma, pongo el dedo en el gatillo, el cual quito apresuradamente cuando distingo el rostro de Alexander.

- ¡Estuve a punto de dispararte, idiota! – le reclamo.

- ¡Tengo prisa! – quiero preguntar, pero me respondo solo cuando veo a Eiden en brazos de Dave.

Entro con ellos y apenas lo colocan en la camilla, él también comienza a convulsionar "¿Qué mierda les hicieron?". Los mismos doctores que se llevaron a Rateel lo atienden y se va a donde ella está. Hago una llamada y en cuestión de segundos cuelgo.

Ordeno a mis hombres que vengan a mi posición y Dave le ordena a la mitad de ellos que dejen a los prisioneros en las jaulas.

- ¿Qué quieres hacer con ellos? – me pregunta Alexander.

- Hacerlos sufrir como nunca – tomo aire y doy la vuelta para mirar por la ventana, afuera llueve – escuchar sus súplicas y verlos arrodillados.

La sensación de ardor en la piel aumenta cuando el recuerdo de Rateel en el suelo golpeada y medio inconsciente me golpea.

- Señor – hago un movimiento con la mano para que continúe – me informan de un enfrentamiento en el aeropuerto, ¿Cuáles son sus órdenes? – me giro y veo a Dave atentamente mientras pienso en mis opciones.

- Deténganlos – habla Alexander.

- No – digo a la par.

- ¿Qué dices? – Alexander me mira interrogante.

- Deja que se vayan, de nada me sirven aquí cuando tengo asuntos que requieren de mi total atención.

La bestia juega con su presa antes de ir a cazarla.

KrovozhadnyyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora