Rateel Maddcro
Desde que llegamos a Rusia me he sentido tensa, estresada y con un humor que sería capaz de lanzar a un invalido por las escaleras. La famosa presentación no salió para nada bien, quisieron tocarme lo que no tengo y pensaron que por tener una vagina voy a sentirme inferior a ellos "que se jodan".
Me sirvo un caballito lleno de tequila y lo tomo hasta el fondo para después chupar el limón y la sal, recargo mi cabeza en el sofá y cierro mis ojos intentando relajarme con la música de fondo. Caleb desapareció hace unos minutos, Alexander fue a la pista y Eiden ya tiene a una chica a su lado.
- Voy abajo – le aviso a Eiden, dudo que me haya puesto atención, está demasiado ocupado metiendo su lengua hasta el fondo.
A través de empujones me abro paso hacia la pista hasta llegar en medio, donde la música se concentra mucho mejor. Me muevo de un lado a otro, no necesito tener a alguien que me haga segunda, estando sola me puedo divertir mucho, aunque no pasan ni dos minutos y ya tengo a un chico pegado a mi espalda.
Lo miro de reojo y no es nada feo. Es alto, moreno, cabello negro, ojos tupidos de pestañas largas y labios carnosos. Me giro para quedar de frente y le rodeo el cuello con mis brazos, nos movemos a la par con movimientos lentos. Tenemos las respiraciones agitadas y su mirada se hace intensa "decisiones, decisiones".
Decido jugármela y lo tomo de la mano, miro sobre mi hombro y él tiene una sonrisa plasmada en su rostro. Miro hacia adentro del baño y cuando veo que no hay nadie lo empujo hacia adentro, comienzo a besarlo por el cuello al tiempo que cierro con pestillo. Me separa y me coloca de espaldas a la puerta.
- ¿Quieres jugar? – su inglés tiene un acento que me hace saber que no es de aquí "joder, un colombiano".
- Quien jugara aquí soy yo – le hablo en español, tomo su cuello y lo acerco a mí, acerca su cadera a mí y siento un bulto en mi vientre.
Nos alejamos de la puerta y mientras nos besamos topamos con una pared, vuelve a girarme y tengo la mitad del rostro pegado a ella. Sus manos toman mis pechos y los amasa mientras hace un delicioso vaivén en mi culo "está duro". De mi boca salen jadeos y de la suya su lengua atacando mi cuello.
No quiero postergarlo más, tomo sus manos para retirarlas de mi cintura y lo llevo al sillón que hay en una esquina del baño "excelente servicio". Lo obligo a sentarse y me poso sobre su regazo, lo beso con desespero, él lo quiere y yo lo quiero.
Desabrocho su botón y bajo un poco su bóxer para sacar su polla, es de un buen tamaño y agradezco al de arriba por lo bien que me la voy a pasar. Él tampoco se queda atrás, pues cuando me doy cuenta ya tengo el vestido a la cintura y mis bragas a un lado.
- Póntelo – con desespero busca su cartera y de ahí saca un par de condones, tomo uno, lo abro y se lo coloco lentamente.
Me preparo para montarlo cuando coloco el glande en mi entrada, veo que cierra sus ojos y me detengo. Con mi otra mano lo tomo de la mandíbula para hacer que me vea a los ojos y cuando los abre, comienzo a bajar lentamente y suelto un suspiro cuando la tengo dentro.
Me tomo mi tiempo para acostumbrarme al grosor, hace tiempo que no me enrollo con alguien y tengo que disfrutarlo, tengo que sacar mi estrés de mi sistema. "También a él". Comienzo con un lento sube y baja, cuando me siento lista acelero más, solo que esta vez hago movimientos circulares.
La habitación se llena de gemidos y jadeos, echo mi cabeza hacia atrás y cierro mis ojos para disfrutar mejor. De un momento a otro, suelta un gemido más ronco y profundo, mi mente lo visualiza con unos ojos azules y unas manos más firmes.
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Krovozhadnyy
ActionLo dicen los adultos y por consecuencia nosotros: la vida es una montaña rusa. Por la momento estas yendo de fiesta con tus mejores amigos, y en un dos por tres estas en medio de una balacera sin saber que el destino te iba a hacer una pésima jugada...
