Caleb Jazub
Estamos esperando el ascensor cuando mi padre hace una llamada, por lo que escuché, quiere verla en su oficina, desde el incidente del fin de semana no sé nada de ella, solo lo que mi chofer, Iván, me habló de ella cuando la llevó a su casa. Según los hombres que dejé frente a su apartamento, no salió y nadie vino a visitarla.
- ¿Cómo sabes que ya llegó? – pregunta Alexander mientras subimos.
- Ella es muy puntual siempre, lo más seguro es que ya esté esperando – dice mi padre.
Cuando las puertas se abren, no vemos a su asistente y tampoco a ella. Entramos a su oficina y ahí está, de espaldas hacia nosotros mirando la ciudad por el ventanal. No puedo evitar recorrerla con la mirada, la blusa que tiene puesta hace que con la luz se transparente un poco y me percato del vendaje.
- Buenos días Ra, ¿cómo se encuentra tu brazo? – pregunta mi padre a lo que ella lo voltea a ver sonriente.
- Buenos días Dmitry, está mejor, arde solo un poco, ¿para qué me mandaste a llamar? – avanza para saludar a mi padre con un abrazo "¿desde cuándo son tan cercanos?".
- Quería agradecerte por cuidarle la espalda a Caleb – volteo a verlo – uno de mis hombres se encontraba ahí y me dijo que te ganaste esa herida cuando lo cubriste – al decir eso, Alexander la ve sonriente, causándome una ligera molestia.
- La herida no fue para tanto, pero está bien, al menos usted es el único que da las gracias – automáticamente frunzo el ceño y la veo.
- No tengo nada qué agradecerte – me mira con molestia.
- Si no fuera por mi estarías respirando por otro agujero, imbécil – no sé cuál es su problema, no tengo que darle las gracias cuando no le pedí que me cubriera, para eso tengo a mis hombres.
- Calma, Rate, no estamos acostumbrados a dar las gracias, tómalas de mi padre, de él las podrás escuchar todo lo que quieras – le dice Alexander, a lo que ella solo gira los ojos.
Va a responder, pero se ve interrumpida cuando su teléfono suena, sonríe al ver la pantalla mientras me cuestiono quién demonios es, se disculpa para contestar y se aleja al otro extremo de la oficina. Mi padre y Alexander hablan de no sé qué mierda, mientras que yo la observo y su sonrisa crece cada vez más, una molestia crece dentro de mí y solo quiero arrebatarle el teléfono.
La llamada termina y se acerca a mi padre.
- Una disculpa por la interrupción, ¿podríamos hablar, señor Jazub? – nos voltea a ver – en privado, claro.
- Por nosotros no te preocupes, puedes hablar con libertad – Alexander sonríe.
- Chismoso – murmura y vuelve la vista al frente – ¿cree que podría darme el día de mañana? Tengo un compromiso al cual no puedo faltar.
- ¿A dónde vas? – me adelanto a preguntar y ella voltea con la ceja alzada.
- No te interesa, hablo con el domador no con la bestia – dice molesta.
- Ustedes dos – nos apunta a Alexander y a mí – esperen afuera mientras hablo con Ra – ella voltea y sonríe para después decir adiós con la mano.
Alexander me arrastra a la salida y una vez afuera habla.
- ¿Qué crees que sea? – pregunta mientras pega su oreja a la puerta.
- No lo sé ni me importa, y quítate de ahí, chismoso – tomo asiento en el sillón del área de espera.
- No soy chismoso, soy informativo – me mira burlón – además, fuiste quien le preguntó a donde iba, tu si eres chismoso.
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Krovozhadnyy
ActionLo dicen los adultos y por consecuencia nosotros: la vida es una montaña rusa. Por la momento estas yendo de fiesta con tus mejores amigos, y en un dos por tres estas en medio de una balacera sin saber que el destino te iba a hacer una pésima jugada...
