LA MUERTE ANUNCIADA
DEMIAN
Mirarla es más que suficiente para saber que lo que vivió marcó un antes y un después en ella. Escucharla lamentarse por las noches, sus sollozos silenciosos y rotos. Calmar su cuerpo temblante por las pesadillas, sostenerla entre mis brazos y darle tranquilidad por unos segundos.
¿Qué le hizo Eloy esos días que la tuvo secuestrada? Su estado era deplorable cuando la encontré, más seguía luchando por sobrevivir. ¿Cuánto daño le hicieron? ¿De cuántas formas? ¿Lloró del dolor? ¿Imploró que se detuviera?
No. Ella no le rogaría a nadie. Su coraje es su cualidad más destacable. Su terquedad y orgullo jamás le permitirían doblegarse y mucho menos ante Nicholas Eloy. Sin importar lo cruel de la tortura o el indescriptible dolor Heaven O'Niell nunca suplicaría piedad.
Aun así, ¿qué infierno vivió? No se lo he preguntado. Ella no lo ha mencionado. No he presionado. Ella no parece querer hablar de lo que le hicieron, pero las cicatrices en cada parte su cuerpo habla por sí solas.
Mi cuerpo reacciona al pensarlo. Una oleada de calor llena mi sistema, corre por mis venas como lava, mi mandíbula se contrae, mi juicio se nubla y un deseo sanguinario me llena. La tocaron, hirieron a mi mujer. Si esas personas hubieran caído en mis manos la muerte sería más piadosa que yo.
Mierda. Realmente no pude cuidarla. Esa será una de mis culpas más grandes y unas de las lecciones más profundas de mi vida. Desde ahora en adelante no permitiré que nadie vuelva a tocarle un solo cabello.
Ha cambiado mucho. Ha perdido el brillo que destacaba en sus grandes y profundos ojos azabache. Ha desaparecido algo dentro de ella. Ha perdido una parte esencial de su alma. Ya no es la misma Heaven que conozco. Ha muerto y revivido otra vez.
Una nueva versión de sí misma se ha creado. Más despiadada; letal e insensible. Ya no es la misma que tuvo un ataque de pánico al saber que habían matado a alguien que la ayudó, ahora ella era capaz de quitarle la vida a una persona sin importarle en lo más mínimo su inocencia.
Heaven se ha convertido en la mejor arma del equipo. La mejor asesina en toda Las Vegas. Si quisiera sería capaz de levantar su propio imperio con la ayuda de la Yakuza y de los seguidores que ha ido coleccionando, pero no tiene interés en hacerlo. Esas no son sus ambiciones.
Mis ojos caen en ella, como si estuvieran programados a encontrarse con los suyos en cuanto sintiera su presencia en el lugar. Ella entra al Jet con una sonrisa en sus labios, una un tanto burlona mientras camina y se siente frente a mí.
—¿Viaje exprés? ¿Crees que es un buen momento? —pregunta, tomando la champaña de la aeromoza y dándole un sorbo.
—¿Por qué no? Ya cumplimos con nuestra gran misión. Se terminó. —en cuanto termino de decir esas palabras las facciones en su rostro se endurecen y su expresión cambia por completo— ¿Y esa cara? —inquiero, Heaven frunce su ceño y su mirada se pierde en la copa de champaña.
—No sé. Solo... siento que no se ha terminado. —alza su mirada y solo logro ver una punzante preocupación en sus ojos— De verdad siento que hemos olvidado algo.
Me inclino hacia ella, dejo su copa en la mesa y tomo sus manos entre las mías. Mi toque hace que su cuerpo se relaje y su expresión vaya suavizándose lentamente. Aun así, esos ojos me dicen lo que ella no. Realmente esto la atormenta.
Entiendo, ella sigue afectada por lo que sucedió. Aun cree que estamos en problemas, que seguimos en guerra. No ha entendido que la partida hay terminado, que hemos ganado este juego.
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EFÍMERO
Action«La venganza es el manjar más sabroso condimentado en el infierno.» Las Vegas oculta secretos que nadie desea conocer o, de lo contrario, todo aquel que lo desee sucumbirá ante un solo destino: la muerte. El perfecto oasis de diversión, perversión...
