¿Me creerías si te dijera que el hilo rojo no es lo único que destina a dos personas?
En una localidad al sur de Francia. En la década de los ochenta, vive Lily Diallo una joven con el sueño frustrado de ser escritora. Todos los meses compra un nuev...
Se levantó de la cama luego de ver a Alizee dormir. Ese día, sentía en su cuerpo más calor de lo habitual. Bajó en silencio, casi sin hacer nada de ruido, a la cocina, luego de haber pasado viendo a Lily y a Josephine.
Lo primero que hizo fue coger un vaso de agua fría y tomarlo de un solo, sintiendo como lo helado recorría por dentro de su cuerpo. Mientras estuvo detenido en el mismo lugar, paso su peso de un pie a otro cuando sus rodillas dolieron.
Al terminar de tomarse el segundo vaso de agua, paso al baño, al bajar sus pantalones, noto como estos ahora parecían quedar más flojos que antes. Sonrió de lado, hasta su pantalón favorito parecía ceder al tiempo de su uso. Era una lástima.
Quince minutos más tarde, Antoine se acostó de nuevo, al lado de Alizee. La atrajo a su cuerpo, escondiendo su rostro en la curvatura del cuello de su mujer y buscando como seguir durmiendo.
Se quedó dormido minutos más tarde, sin percatarse que su cuerpo le estaba comunicando algo, ignorando por completo, que días después, sería demasiado tarde.
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