6. Michel

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- Michel -

Seguí vagando en la habitación de un lado hacia otro; por alguna razón que no podía encontrar aun, Antonio seguía en el baño y seriamente me estaba empezando a preocupar. ¿Acaso se cayó dentro del inodoro? El pensamiento me hizo reír por un segundo; ¡Eso era tan él! Pero un momento después, me puse serio nuevamente. Lance aun permanecía detrás de las rejas, y cada segundo que pasaba era otra dosis de locura para él.

"¿Dónde están los tres chicos?" Finalmente escuché su voz proviniendo del pasillo, y miré hacia su dirección, encontrándolo mirando furiosamente a los policías que casualmente charlaban ahí.

"Hey Antonio, ven aquí." Lo llamé y el hizo una seña con su mano para que me callara. "Ahh, ¿Antonio?"

"Un minuto hermano."

"Antonio se dónde están esos chicos." Ese comentario captó su atención y caminó hacia mí. Crucé los brazos y me incline en el mostrador, orgullosamente sonriéndome a mí mismo.

"Ah, por el amor de Dios, ¿Qué hiciste con ellos Michel?" Parecía tan enojado que por un momento pensé que iba a aniquilarme cuando le dijera lo que había hecho. Pero era su hermano pequeño. Todavía tengo el encanto como arma.

"Ya me deshice del video, y de tus testigos."

"Oh, no lo hiciste..."

"Lo hice. Mira Antonio, lo entiendo, estas preocupado por mí, pero te juro que no fue tan malo. No estabas ahí; no puedes saber lo que paso al menos que estuvieras ahí."

"Siempre te cuide porque me prometiste que ibas a tener cuidado de él, incluso si no lo hicieras. Pero ahora él te lastimó y no voy a permitir eso, Michel. Él nunca te hizo daño antes, y no voy a dejar que pase de nuevo. Va a estar tras las rejas por un tiempo."

"Detente Antonio, puedo cuidarme solo. Siempre lo hice y no es diferente ahora. Te juro que no pasara de nuevo, y si pasa, podrás arrestarlo. ¡Pero dale una oportunidad al hombre! Sabes que no podría sobrevivir en una reja; ni con sus compañeros de celda." El sonrió a mis palabras y fruncí el ceño; tratando de leer sus pensamientos.

"Tal vez es hora de darle una despedida a este mundo, ya sabes." ¿Se suponía que eso era gracioso? No. Antonio es un fastidio cuando interpreta su papel de 'Oficial Pérez'. 

"Cállate." Luego de algunas risitas y palmadas sobre su propia estúpida broma y sin sentido, se puso serio nuevamente y me miró con esos grandes ojos marrones, llenos de preocupación.

"Sabes que no puedo..."

"Vamos Antonio. Te prometo que no volverá a suceder. Sabes que no puedo vivir sin él, y también sabes que él no puede vivir sin mí tampoco. No después de todo lo que hemos pasado..." Ya podía sentir el olor a culpa que salía de él, también podía ver su cara de 'lo siento' que conocía tan bien. Estaba a punto de ceder así que continúe. "¿Por favor? Te juro que me ocuparé de él."

"Eso es lo que siempre dices." Se dio la vuelta, pasándose los dedos por el pelo y claramente tratando de decidir si darme el gusto o no. Me miró de nuevo, y le sostuvé la vista con esperanza en los ojos. Eso fue suficiente para él. "Un chance. ¿Te queda claro? Si vuelve a ocurrir, lo voy a matar yo mismo."

Uf, ¡por fin! Antonio era tan difícil a veces, o al menos le gustaba fingir que así era.

"Antonio, gracias. Por cierto, te ves bien con ese uniforme." Lo abrasé rápido y le guiñé el ojo, pero solo puso los ojos en blanco y suspiró.

"Ya basta Michel. Ve a buscar a satanás y vuelve a casa antes de que cambie de opinión."

No me gustó la forma en la que se refirió a Lance llamándolo 'satanás', pero no iba a jugar con mi suerte una vez más. Antonio estaba empezando a re-pensar todos sus útiles actos hacia Lance y sabía que tarde o temprano iba a dejar de salvar a mi novio. Si no fuera por Antonio, Lance probablemente estaría en la cárcel por el resto de su vida.

Daño |  ChestappenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora