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Martina salió de la empresa y se dirigió a su auto. Poco después estaba estacionando delante del colegio y dirigiéndose a la entrada.

-Hola- saludó en la secretaria -Soy Martina Benza, vengo por Mia Gonzalez-

Tras pedirle su identificación, la guiaron hasta la dirección y vio a Mia sentada junto a la puerta con los brazos cruzados. A su lado, había otra niña con una expresión similar

-Mia- habló para llamar su atención -¿Qué paso hermosa?- preguntó mientras se agachaba delante de ella.

Mia, en lugar de responder, apartó la mirada y la mujer vio cómo la pequeña mordía su labio inferior intentando contener las lágrimas.

-Mia- repitió acariciando su mejilla.

-Señorita Benza-

Martina levantó la vista y vio a la directora del colegio -La estábamos esperando, pase por favor-

La mujer de ojos marrones entró en el despacho y vio a un hombre de unos cuarenta años sentado delante del escritorio.

-Siéntese por favor- dijo la directora y ella ocupó la silla junto al hombre.

-¿Qué está pasando?-

-Mia y Holly, la hija del Señor Martinez- dijo señalando al hombre a su lado -Se pelearon esta mañana en el patio-

Martina se sorprendió, no se imaginaba a Mia haciendo daño a alguien intencionadamente.

-No sabemos lo que pasó porque ambas se niegan a hablar- continuó diciendo la mujer. El hombre a su lado bufó, haciendo que Martina alzara una ceja -Como las niñas se niegan a hablar, ambas recibirán el mismo castigo. Como saben, no toleramos este tipo de comportamientos y serán expulsadas disciplinariamente durante dos días-

-Mi hija nunca se comporto de esta manera, claramente fue provocada- dijo el hombre.

Martina se estaba enojando pero trató de mantener la compostura -Mia también tiene un expediente perfecto, Señor- dijo con sequedad.

La directora alzó la mano para evitar que empezaran a discutir.

-Ambas son buenas alumnas y me sorprendió cuando me notificaron de este incidente pero no vale de nada discutir. Hablen con sus hijas- dijo la directora.

Martina asintió y el hombre volvió a bufar -¿Algún problema?- preguntó ella sorprendida por la actitud del hombre.

-¿Acaso usted es la madre de la niña?- dijo el hombre -¿Dónde está la Señorita Gonzalez? Lo que pasó hoy es grave, agredieron a mi hija-

-Soy su madre, sí- respondio desafiándolo con la mirada.

El hombre suspiró -Su madre de verdad, quiero decir-

Martina estaba a punto de estallar pero por suerte la directora intervino antes de que la situación empeorara.

-Señor Martinez, por favor, ese comentario está fuera de lugar. No digan nada de lo que vayan a arrepentirse. Hablen con las niñas y en dos días tendremos otra reunión-

Martina, tratando de mantener la compostura, fue la primera en salir del despacho y se agachó nuevamente delante de Mia -¿Vamos?- le preguntó.

Mia se levantó de la silla y dejó que la mujer tomara su mano pero no dijo nada. También evitó a toda costa su mirada

En silencio, Martina llevó a Mia hasta su casa y una vez dentro del apartamento, la niña corrió hacia su habitación y cerró la puerta tras ella.

Con frustración, la morocha se pasó las manos por la cara, Lourdes estaba de camino a Londres para reunirse con el equipo de Benza Technologies por lo que no iba a responder el teléfono en un rato

Love - MartuliDonde viven las historias. Descúbrelo ahora