Capítulo #19: Enfrentando la realidad

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Narra María Elisa

Luego de dejar a Samantha en su apartamento, Cristina y yo nos dirigimos hacia la clínica. A pesar de los rayos de sol que caían suavemente sobre la ciudad, sentía una nube oscura sobre mi cabeza. Había aceptado venir para hacerme los análisis, principalmente para descartar cualquier problema de salud grave. Sin embargo, el pensamiento de un posible embarazo me hacía sentir un nudo en el estómago.

Cristina, siempre tan serena y segura, caminaba a mi lado. Su presencia me brindaba algo de calma, pero no podía evitar sentir un profundo miedo. No era miedo al dolor o a los resultados en sí, sino al impacto que cualquier noticia podría tener en mi vida. A lo largo de los años, me había acostumbrado a ser fuerte, a enfrentar los desafíos con valentía. Pero ahora, la incertidumbre de lo que podía pasar me hacía sentir frágil.

Al entrar a la clínica, el olor a desinfectante y el sonido de pasos apresurados me recordaron por qué detestaba estos lugares. No pude evitar pensar en Roberto, y cómo nuestras vidas habían cambiado desde nuestra separación. Él no estaba aquí para apoyarme, y la realidad de enfrentar una posible maternidad sin él me asustaba más de lo que estaba dispuesta a admitir.

Cuando llegó el momento de la extracción de sangre, sentí el pánico asentarse en mi pecho. La aguja en la mano de la enfermera parecía mucho más grande de lo que debería ser. Me mordí el labio, intentando mantener la calma, pero mis manos temblaban.

Cristina: Tranquila, solo es un pinchacito (colocando su mano sobre la mía para ofrecerme apoyo)

A pesar de su tranquilidad, no pude evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas. Me sentía ridícula por temer a algo tan insignificante como una aguja, pero el pánico era real. Respiré hondo, apretando la mano de Cristina, y dejé que la enfermera hiciera su trabajo. Cerré los ojos y traté de pensar en cualquier cosa menos en el dolor agudo que sentí cuando la aguja perforó mi piel.

Enfermera: Listo, ya está (dijo con una sonrisa, mientras retiraba la aguja y aplicaba un pequeño vendaje en mi brazo)

Me dejé caer en la silla, sintiéndome exhausta solo por la experiencia. Cristina me sonrió, dándome un apretón en el hombro. Sabía que lo peor estaba por venir; esperar los resultados sería una tortura.

El tiempo parecía avanzar a paso de tortuga mientras aguardábamos en la sala de espera. Cada minuto se sentía como una hora, y mi mente no dejaba de girar en torno a las posibles respuestas que podría recibir. Traté de convencerme de que estaba exagerando, que los mareos y el cansancio eran solo producto del estrés, pero no podía ignorar el miedo latente en mi pecho.

Finalmente, el médico salió con los resultados en la mano. Mi corazón latía con fuerza mientras me levantaba para entrar a su oficina y recibir las noticias.

Doctor: A ver, tengo por aquí a María Elisa Camargo Ardila, 38 años, ¿correcto?

Maria Elisa: Sí...

Doctor: Bien, sus análisis generales muestran que está en buen estado de salud.

Sentí un pequeño alivio, pero pronto se desvaneció cuando continuó.

Doctor: Sin embargo, la prueba de embarazo ha dado positivo. ¡Felicidades!

El suelo pareció desaparecer bajo mis pies. Me quedé mirando al médico, incapaz de procesar sus palabras. No quería creerlo, no podía. Esto no estaba en mis planes. No ahora. No sola.

Maria Elisa: No... no puede ser (balbuceé, sintiendo que el pánico se apoderaba de mí). Yo me estaba cuidando...

Doctor: Los métodos anticonceptivos, por lo general, tienen un 98% de eficacia. Siempre hay un margen de error.

Maria Elisa: No joda, ¿y precisamente yo tengo que caer en ese 2%?

El sudor comenzó a correr por mi frente, y sentí que el lugar en donde estaba se cerraba alrededor de mí.

Maria Elisa: No puedo tener un hijo, no quiero... no quiero tenerlo.

Mis manos temblaban incontrolablemente mientras mi respiración se volvía cada vez más rápida. La idea de enfrentar esta situación sin Roberto, de ser madre en medio de todo el caos de mi vida, me hacía sentir que estaba a punto de enloquecer.

Cristina: Maria, respira (mientras me sujetaba por los hombros). Vamos, respira profundo. Estoy aquí contigo.

Las lágrimas rodaban por mis mejillas mientras intentaba encontrar mi voz, pero todo lo que podía hacer era sacudir la cabeza, negando la realidad que se desplegaba ante mí.

Maria Elisa: No puedo, Cris... no puedo hacerlo sola, no quiero (susurré, la desesperación evidente en cada palabra)

Cristina: No estás sola... vamos a encontrar una solución, sea cual sea. Pero primero, necesitas calmarte.

Ni cuenta me di cuando el doctor salió de la oficina. Me aferré a Cristina, buscando algún tipo de consuelo en su presencia. Aunque el miedo seguía ahí, su apoyo me daba una pequeña chispa de esperanza en medio del caos que sentía. No sabía qué hacer, ni cómo enfrentaría este nuevo reto en mi vida.

Mientras intentaba calmarme, Cristina se quedó en silencio, como si estuviera eligiendo cuidadosamente sus palabras. Finalmente, me miró con seriedad.

Cristina: María Elisa, sé que esto es mucho para procesar, pero tienes que hablar con Roberto. Él tiene derecho a saberlo.

El pánico se transformó en una ola de negación, y mis ojos se llenaron de rabia y miedo.

Maria Elisa: ¡No! (exclamé, sacudiendo la cabeza con fuerza). No voy a decírselo, Cristina. No quiero tener a este bebé, no puedo hacerlo. Este bebé no puede nacer.

Cristina me miró con tristeza, pero también con ojos de comprensión. Sabía lo que estaba pidiendo, y entendía el peso de mis palabras. Pero también sabía que estaba hablando desde el miedo, desde la desesperación.

Cristina: Tómate un momento para pensarlo, por favor (con un tono lleno de cariño). Sé que estás asustada, pero no tienes que tomar ninguna decisión ahora. Solo... por favor, considera todas tus opciones.

No podía responder, las lágrimas continuaban corriendo por mi rostro. Sentía que el mundo a mi alrededor se desmoronaba, y no sabía cómo detenerlo. Lo único que podía hacer era tratar de respirar y mantenerme en pie, mientras el peso de la noticia seguía aplastándome.

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Nota de la autora: 

Como dato curioso, Maria Elisa le tiene miedo a las agujas. 🤭

Volviendo al capítulo, qué creen que haga Maria??? Le dirá a Roberto que será padre?? Decidirá tenerlo o interrumpirá su embarazo???? 

El próximo capítulo está escrito, pero puedo cambiarlo según sus peticiones y respuestas! 

No olviden votar y dejar su comentario!! Gracias por leerme!

Xoxo, D

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