María Elisa estaba en su sexto mes de embarazo, y aunque la ilusión de ser madre llenaba su corazón, la soledad en casa comenzaba a pesarle. Roberto había empezado a trabajar en una nueva película, y el trabajo lo mantenía lejos la mayor parte del tiempo. Aunque intentaba dedicarle momentos siempre que podía, ella no podía evitar sentirse frustrada y un poco abandonada; deseaba tenerlo a su lado, mimándola y acompañándola en cada cambio de su cuerpo.
Esa noche, Roberto llegó a las 9:00 p.m., exhausto. Entró en la habitación con pasos silenciosos, tratando de no perturbar el descanso de María Elisa. La observó un momento desde la puerta; su figura bajo las sábanas, su vientre abultado con la pequeña vida creciendo en su interior. Se cambió rápidamente de ropa, con movimientos suaves y precisos, y luego se deslizó bajo las cobijas, acercándose a ella hasta que su torso se amoldó a su espalda. Un brazo cruzó con ternura su vientre, y Roberto hundió el rostro en el cálido hueco del cuello de María Elisa, aspirando el aroma familiar que lo llenaba de paz.
María Elisa, medio despierta, murmuró con voz adormilada:
Maria Elisa: Mm... me gusta cuando me abrazas. (lentamente, tomó la mano de Roberto, que descansaba sobre su vientre, y entrelazó sus dedos con los de él).
Roberto sonrió, sintiendo una chispa de felicidad al saber que no la había despertado del todo.
Roberto: Pensé que estabas dormida (susurró, dejando un beso en la piel justo bajo su oreja).
Maria Elisa: Es muy temprano, (respondió en voz baja). Solo me recosté porque me duele la espalda, y mis pies están tan hinchados que siento que van a explotar.
Roberto: ¿Te duelen mucho?
Maria Elisa: Sí... y bastante... (suspiró, sintiendo cómo su cuerpo se quejaba por el peso del embarazo).
Roberto acarició suavemente su espalda, queriendo aliviar su dolor.
Roberto: Déjame darte un masaje para que te relajes un poco.
Maria Elisa: ¿Y tú no estás cansado? (lo miró con un destello de duda, preocupada de estar pidiéndole más de lo que podía darle).
Roberto: Para ti, nunca estoy cansado, mi vida (contestó con una sonrisa tierna).
Con movimientos gentiles, Roberto ayudó a María Elisa a incorporarse lo suficiente para quitarle el vestido. Luego, desabrochó su sostén, notando cómo la tela apretada había dejado marcas rojas en su piel. Su expresión se oscureció ligeramente con preocupación.
Roberto: Amor... (murmuró, pasando un dedo con suavidad por una de las marcas).
Maria Elisa: ¿Mmh? (giró su rostro hacia él, percibiendo la preocupación en sus ojos).
Roberto: No deberías usar sostenes tan ajustados. (su voz estaba llena de ternura y cuidado). No es bueno para ti.
Ella asintió, dejando escapar una risa ligera.
Maria Elisa: Lo sé. Es solo que todos los que tengo ya no me sirven. Tengo que ir de compras.
Roberto esbozó una sonrisa traviesa.
Roberto: Te han crecido mucho las tetas en estos meses. (el brillo en sus ojos la hizo sonrojar).
Maria Elisa: ¡Y tú fascinado, como siempre! (respondió con una risa tímida).
Roberto: Mucho, me encantan... ¡las amo! (posó un pequeño beso sobre cada una)
Roberto no ocultó la admiración en su voz mientras la ayudaba a quitarse el sostén por completo. Se tomó un momento para observarla, sin poder evitar sentirse maravillado por los cambios que el embarazo había traído al cuerpo de María Elisa; cada curva, cada transformación lo acercaba más al milagro de la vida que esperaban juntos.
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Sin Querer
FanfictionSamantha es una joven universitaria que sueña con ser actriz. Es fiel admiradora de la actriz ecuatoriana María Elisa Camargo. María Elisa está profundamente enamorada de su novio Roberto, a quien conoció en una de las producciones que trabajó. Amb...