Capítulo #18: Preocupación en el set

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Narra Maria Elisa

El set de grabación estaba tan animado como siempre cuando llegamos, con personas moviéndose de un lado a otro, ajustando luces, cámaras y todo lo necesario para las tomas del día. Samantha, aunque un poco fuera de su elemento, parecía disfrutar la experiencia, y eso me hizo sentir bien. Quería que se sintiera cómoda, que viera este lado de mi vida que era tan importante para mí.

Cristina: Mira quién está aquí (me giré para verla acercarse con su sonrisa habitual) Hola, Samantha. Me alegra verte de nuevo. (nos saludó a ambas con un beso en la mejilla)

Las dejé platicando mientras yo me preparaba para mis escenas. Mientras me maquillaban y repasaba mis líneas, no podía evitar que mi mente volviera a la noche anterior. Intenté enfocarme, pero el pensamiento de Samantha, tan vulnerable y confundida, no me dejaba en paz.

Finalmente, llegó el momento de rodar. Me sumergí en mi personaje, dejando que la escena absorbiera mi mente. Estaba en medio de una discusión intensa con el personaje de Juan Fernando Sánchez cuando sentí un mareo repentino. Todo a mi alrededor comenzó a girar, y me esforcé por mantenerme firme, pero sabía que algo no estaba bien.

Maria Elisa: Juanfe... no me siento bien (le susurré, esperando que nadie más lo notara)

Juan Fernando, siempre atento, pidió que cortaran la escena y me agarró de la cintura para ayudarme a sentarme. El pánico comenzó a instalarse cuando vi las caras preocupadas de Samantha y Cristina acercándose. No quería preocuparlas, pero sabía que no podía ocultar lo que estaba sintiendo.

Juan Fernando: Que alguien le traiga agua, por favor. (poniéndose en cuclillas frente a mí y agarrando mis manos) ¿Qué sientes?

Maria Elisa: Estoy muy mareada y siento como... si me faltara el aire.

***: ¡Necesitamos espacio, por favor! (escuché a alguien del equipo decir, y me sentí aliviada cuando todos dieron un paso atrás)

Los paramédicos llegaron rápido, revisándome mientras yo trataba de controlar mi respiración. Me sugirieron ir a una clínica para un chequeo completo, pero no quería hacer un escándalo innecesario. Ya empezaba a sentirme mejor, o al menos de eso intentaba convencerme.

Finalmente, me llevaron a un área más privada para descansar. Me recosté en una silla reclinable, cerrando los ojos por un momento. Apenas sentí la presencia de Cristina a mi lado hasta que habló.

Cristina: ¿Qué está pasando, María Elisa? (su voz era suave, pero el peso de su preocupación era inconfundible). No es la primera vez que te mareas así. ¿Te estás alimentando bien?

Maria Elisa: ¡Claro! De hecho, esta mañana desayuné muy bien.

Cristina me miró como si quisiera decir algo pero no se atrevía a mencionarlo.

Cristina: Ay Maria...

Maria Elisa: ¿Qué?

Cristina: No será que... ¿estás embarazada?

Las palabras de Cristina me golpearon como una ola de frío. Abrí los ojos y la miré, queriendo darle una respuesta, pero en lugar de eso, me encontré con una duda que no me había planteado. ¿Estaba todo bien conmigo? ¿Podría ser que algo más estuviera pasando? El mareo, el cansancio... No quería pensar en la posibilidad de estar embarazada, pero las preguntas de Cristina me hicieron enfrentar una realidad que había estado ignorando.

Maria Elisa: No... no lo creo (respondí, tratando de sonar segura, pero sabía que mi voz temblaba ligeramente)

Cristina no parecía convencida, y su preocupación solo creció cuando me miró a los ojos. Sabía que no podía seguir ignorando la situación, pero tampoco quería alarmar a nadie, mucho menos a mí misma.

Cristina: Mira Maria, sé que es difícil de aceptar, pero deberías ir a la clínica, hacerte exámenes y de una vez, una prueba de embarazo. Así salimos de dudas y nos quedamos tranquilas. Puede que no sea nada, pero es mejor asegurarse, ¿no crees?

La sugerencia de Cristina me dejó sin palabras por un momento. No estaba segura de si quería enfrentar esa posibilidad, pero sabía que tenía razón. No podía seguir ignorando lo que estaba pasando con mi cuerpo, y si había una mínima posibilidad de que estuviera embarazada, tenía que saberlo.

Maria Elisa: Sí...Tienes razón... debería hacerlo (murmuré)

Me sentía extrañamente vulnerable, no era común en mí sentirme así, pero ahora no podía evitarlo. Cristina asintió, dándome un apretón suave en la mano antes de levantarse.

Cristina: Ya vengo, hablaré con el director para dejarle saber que iremos a la clínica.

Mientras Cristina se alejaba, me quedé sola con mis pensamientos, la preocupación creciendo en mi interior. Había venido al set pensando en enfrentar un día más de trabajo, pero ahora, estaba a punto de enfrentar algo mucho más grande, algo que podría cambiar mi vida por completo. Y aunque la idea me asustaba, sabía que tenía que hacerlo. Tenía que saber la verdad.

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Nota de la autora: 

Habrá o no habrá bebé??? Qué dicen??

No olviden votar y dejar su comentario! Gracias por leerme!

Xoxo, D

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