Capítulo #50: Carolina M.

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Narra Maria Elisa

Roberto y Dante estaban sentados en una de las sillas del área de descanso, compartiendo una conversación relajada. Las bromas fluían con facilidad entre ellos, y aunque no estaba involucrada en la charla, yo los escuchaba a poca distancia. Mis pensamientos estaban en otro lugar, repasando mentalmente mis próximas escenas, cuando una voz femenina, llena de entusiasmo, rompió el aire.

***: ¡Sorpresa!

Miré hacia la entrada y allí estaba Carolina, una mujer rubia, de ojos claros, alta y elegante, caminando directamente hacia Roberto con una sonrisa deslumbrante en el rostro. Al ver su expresión, mi pecho se tensó. No tenía idea de que Roberto tenía novia. Mis ojos se fueron de Roberto a Carolina, y una incómoda sensación se apoderó de mí.

Carolina se lanzó a sus brazos sin dudar, y él la recibió con una sonrisa amplia, abrazándola como si no hubiera pasado un solo día desde la última vez que la vio. La naturalidad de ese gesto me golpeó con más fuerza de la que esperaba. No estaba segura de por qué me afectaba tanto, pero lo cierto es que lo hacía. Sentí que estaba viendo algo que no debería estar viendo, como si de repente me hubieran dejado fuera de una historia en la que alguna vez creí ser parte.

Dante, quien había estado compartiendo risas con Roberto hasta ese momento, se apartó con discreción, dándole espacio a la pareja. Yo, sin saber qué hacer, me quedé estática, observando a Roberto y Carolina intercambiar miradas y palabras que parecían pertenecer a un mundo completamente ajeno al mío.

Roberto: Carolina, te presento a Dante (dijo señalando a su amigo con una sonrisa). Y ella es María Elisa.

Carolina se giró hacia mí con una sonrisa cortés, pero su mirada fue rápida, como si estuviera evaluándome.

Carolina: Encantada (dijo, extendiendo su mano, la estreché, aunque mi mente estaba a kilómetros de distancia).

Maria Elisa: Igualmente (respondí, tratando de sonar tranquila, aunque mi voz temblaba un poco).

No supe cómo continuar la conversación, y la incomodidad crecía con cada segundo que pasaba. Carolina no tardó en excusarse para ir a buscar algo, y apenas se alejó, el aire entre Roberto y yo cambió. La tensión que había tratado de ignorar se hizo más palpable.

Maria Elisa: Bueno, tengo que ir a cambiarme, nos vemos luego (dije rápidamente, intentando escapar antes de que la situación se volviera más incómoda).

Mientras caminaba hacia mi camerino, sentí una mezcla de alivio y confusión. No entendía por qué me afectaba tanto que Roberto tuviera novia. Después de todo, ya habíamos terminado hace mucho tiempo y yo estaba saliendo con Patrick. Pero verlos juntos, la manera en que él la abrazaba... todo eso despertaba algo en mí que no quería admitir. ¿Será que así mismo se sintió él, al verme con Patrick?

Cuando finalmente llegué a mi camerino, cerré la puerta detrás de mí y me dejé caer en una de las sillas. Me miré en el espejo, tratando de recuperar la compostura, pero el nudo en mi estómago seguía allí.

No pasó mucho tiempo antes de que alguien llamara a la puerta. Me enderecé, preguntándome si sería alguien del equipo de maquillaje o el director, pero cuando abrí la puerta, me encontré cara a cara con Roberto.

Su expresión era seria, y había una leve incomodidad en sus ojos. Sabía que esto no sería una simple charla de trabajo.

Roberto: ¿Podemos hablar? (preguntó con tono bajo, casi como si temiera mi respuesta).

Suspiré, sin muchas ganas de enfrentar esa conversación, pero asentí, dejándolo entrar. Cerré la puerta detrás de él y me crucé de brazos, esperando a que hablara.

Roberto respiró hondo antes de empezar.

Roberto: María Elisa... siento no haberte dicho antes lo de Carolina. No quería que te enteraras así.

Lo miré, tratando de mantenerme tranquila, aunque cada palabra suya parecía hacerme sentir más vulnerable.

Maria Elisa: No tienes que darme explicaciones, Roberto (dije con firmeza). Lo que tengas con Carolina no me incumbe. Nosotros no somos nada.

Mis palabras cayeron como un peso en el aire. Roberto me miró con sorpresa, como si no hubiera esperado una respuesta tan directa. Pero no podía evitarlo. El simple hecho de que él sintiera que debía explicarse solo hacia las cosas más confusas.

Roberto: No es eso... (comenzó, buscando las palabras adecuadas). Es solo que no quería que pensaras que te estaba ocultando algo. Quiero ser honesto contigo.

Sentí un nudo en la garganta. Parte de mí quería agradecerle por su honestidad, pero la otra parte, la que todavía sentía algo por él, no podía soportar esta conversación. No quería ser la que se quedara escuchando sobre su relación mientras yo trataba de mantenerme a flote.

Maria Elisa: No me debes nada, Roberto. Lo que pasó entre nosotros quedó en el pasado.

Roberto apretó los labios, como si estuviera luchando contra sus propias emociones. Finalmente, asintió.

Roberto: Tienes razón (dijo en voz baja). No quise incomodarte.

Maria Elisa: No lo hiciste (mentí, dándome la vuelta para que no pudiera ver la verdad en mis ojos). Ahora, si me disculpas, tengo que prepararme para la próxima escena.

Roberto no respondió. Lo escuché salir del camerino, cerrando la puerta detrás de él. Y cuando finalmente me quedé sola, dejé salir el aire que había estado conteniendo. Me senté nuevamente frente al espejo, tratando de entender por qué esta conversación me había afectado tanto. Sabía que no debería importarme, pero aún así, la realidad de que Roberto había seguido adelante con su vida me dejaba un vacío en el estómago.

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Nota de la autora: 

Ouch!! Hasta a mi me dolió la frialdad de Maria Elisa. 

PD. Si sabes por qué le puse Carolina a la novia de Roberto, y a quién hace referencia, comenta abajo. 

No olviden votar y dejar su comentario!! Gracias por leerme!!

Xoxo, D

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