Capítulo #33: La primera vez 2/2

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Narra Samantha

Cuando recuperé el aliento, me acomodé sobre ella, ya no había ropa qué quitar, lo único que había por hacer era dejarnos disfrutar. Así que besé su cuello y sus hombros, encontrándome nuevamente con sus pecas, sus hermosas pecas. Seguí descendiendo hasta llegar a sus pechos, mis manos delineaban los costados de su cuerpo bien formado. Me entretuve entonces con sus pezones, mordiéndolos y jugando con ellos a mi antojo.

Su espalda se arqueó al momento en que los acaricié con mi boca, mi lengua se paseó entre ambos, porque ambos se habían vuelto mis favoritos. En ese mismo instante, una de mis manos se dirigió a la zona más peligrosa, tan solo bastó un roce para escuchar el jadeo que salió de sus labios. Ella quería más y estaba dispuesta a complacerla.

Acaricié su feminidad con suavidad, tomándome el tiempo necesario mientras seguíamos con la sesión de besos. Ella mordió mi labio inferior haciendo que soltara un leve quejido por el dolor. Su lengua se paseó por todo el contorno de mis labios y sus ojos miraban directo a los míos, tenían un brillo que nunca había visto. Estaban llenos de deseo.

Seguí besándola, su dulce aroma era totalmente embriagador. Mis manos retomaron las caricias justo en su punto más sensible. Sus pezones fueron víctimas de mis labios, y su cuerpo se estremecía debajo del mío; como si en cualquier momento quisiera explotar.

Jugué y la acaricié, disfrutando de su cuerpo como alguna vez lo imaginé. En poco tiempo, sus caderas se impulsaban hacia arriba en busca de sacarle más intensidad a mis caricias. En algún momento mi dedo llegó a su punto G, porque escuché su gemido, fuerte y claro en mi oído. Sus uñas se enterraron en mi espalda, justo detrás de mis hombros.

Samantha: ¡Ah!... (me quejé, pero sus labios me silenciaron)

Sus manos ahora se encontraban en mi pecho, me acarició ahí mientras yo disfrutaba del placer que me hacía sentir sus labios ahora hinchados. Podía sentir cómo a cada segundo su cuerpo se estremecía mucho más. Sus caderas ahora se movían con más rapidez, por lo que empecé a dejar de toquetear e introduje un segundo dedo dentro de ella, separándolos para abarcar más espacio.

Su gemido me excitó tanto que me vi obligada a dejar sus labios. Ahora devoraba su pezón derecho y soltó otro gemido más fuerte que el anterior. Mordí con un poco más de fuerza su erguido pezón y se quejó, pero no me detuve. Moví mis dedos con más rapidez dentro de ella, en cualquier momento la haría estallar.

Sus ojos se cerraron al sentir cómo acariciaba su vagina. Me quedé observándola, quería ver su rostro cuando llegara al orgasmo. Sus mejillas estaban rojas por el éxtasis, su boca entre abierta; su pecho subía y bajaba en busca de regular su agitada respiración.

Samantha: Abre los ojos (le pedí, susurrando en su oído)

Sus manos ascendieron desde mi espalda baja hasta mis hombros nuevamente, enredándose en mi nuca. Sus piernas rodearon mis caderas. Mis manos seguían haciendo estragos dentro de ella y ella seguía sin abrir los ojos.

Samantha: Abre los ojos (repetí)

Los abrió, sus ojos seguían brillantes, su rostro se encendió y sentí su cálido aliento justo frente a mí. Esa mirada lujuriosa me estaba volviendo loca, así que empecé a embestirla con más fuerza. Una, dos, tres estocadas. Una, dos, tres, a un ritmo preciso. Sus gemidos no tardaron en escucharse.

Ella gemía cada vez que volvía a introducir mis dedos. Mi pecho se comprimió. Estaba igual o más excitada que ella. El verla justo frente a mí, con el rostro contorsionado, con su boca entre abierta y su cabeza echada hacia atrás, me estaba enloqueciendo.

El último gemido que salió de sus labios fue largo y fuerte, casi un grito. Y lo guardé en mi memoria. Mis dedos sintieron un líquido cálido rodeándolos. Me acerqué a sus labios y los besé. Esta vez, la besé de forma más lenta y pausada. Saboreé su boca por completo y nuestras lenguas jugaron entre sí. Lentamente, saqué mis dedos de su interior y me los llevé a la boca para probar sus jugos mientras le lanzaba una mirada coqueta.

Samantha: Sabes exquisita.

Maria Elisa: Si vuelves a hacer eso, harás que pasemos el resto de la noche aquí, haciéndolo una y otra vez. (dejó un pequeño beso sobre mis labios)

Samantha: (mordí mis labios) A mí no me molestaría.

Se acurrucó en mi pecho y besé su cabeza que ahora estaba bañada en sudor. Podría tenerla así para siempre y no me molestaría.

Maria Elisa: ¿Y entonces? ¿Qué tal tu primera vez con una chica?

Samantha: Impresionante, maravillosa, espectacular... no hay palabras exactas para describir lo que me hiciste sentir, Maria.

Maria Elisa: (sonriendo) Vaya, ando descubriendo mis nuevos talentos. (reímos)

Samantha: ¿Y tu? ¿Lo disfrutaste?

Maria Elisa: Sí y mucho.

Y así nos quedamos, abrazadas hasta que el sueño nos venció. Nunca pensé que tendría a María Elisa Camargo así, desnuda y entre mis brazos.

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 Nota de la autora: 

El sueño de algunos de los fans de Maria Elisa, tenerla de esa forma. 🙈🙈

No olviden votar y dejar sus comentario!!! Gracias por leerme!!

Xoxo, D

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