Capítulo 18

0 778 37
                                        

Lola suspiró y entró al restaurante con Stefano. Ya no le apetecía comer pero su compañero ya había entrado. Caminaron por el lugar hasta que Stefano reconoció a Cameron.

-Hola. -saludó Stefano.

Cameron vio a Lola y se sorprendió de que la joven este ahí acompañando a el hijo de un cliente. El abogado se levantó y saludó a los dos adolescentes aunque a Lola la saludó de una manera fría al acordarse de Drake.

¿Acaso te molesta? ¡Celos! ¡Se llaman celos, Cameron!

-Hola, ¿qué hacen por acá?

-Vinimos a almorzar.

-Qué bien.

Stefano empezó a hablar con Cameron de temas que Lola no escuchó por estar mirando a la chica con la que su vecino se estaba besando. Se sintió fea al verla. Esa castaña era linda y ella se sintió menos. Ella había besado a Cameron y Lola solo había probado el borde de sus labios. Ese día había quedado marcado en su vida, ese día había matado a esa Lola tímida que nunca se hubiese animado a hacer aquello.

-¿Vamos Lola? -Stefano la sacó de los pensamientos.

-Sí.

Lola siguió a Stefano sin antes no darle una mirada a Cameron que estaba llena de reproche. Nunca en su vida se había sentido así, no conocía esa sensación que le pasaba por su cuerpo al recordar esa imagen. Los chicos se sentaron en una mesa para dos no muy lejos de Cameron. El mozo llegó y les tomó la orden. A los pocos minutos llegó con dos botellas de Coca-Cola que ellos pidieron.

-Tú sabes más, ¿crees que es fácil lo de filosofía? -preguntó Stefano.

-No sé. Tengo un ocho en esa materia, no es la mejor nota que tengo.

-Hey, te quejas de que un ocho no es una buena nota y yo tengo un cinco. -ambos rieron.

-Pero si te duermes en clase, es obvio que vas a tener un cinco. -dijo Lola.

-Es que la profesora empieza a hablar y me da sueño, yo no tengo la culpa.

-Eres de terror. -Lola rió mientras miraba sus dedos.

-Mírame cuando me hablas. -dijo Stefano un tanto tierno. -Me gusta cuando me miran al hablarme.

Lola miró a Stefano y se sonrojo por completo. Nunca le habían hablado así y menos un chico tan lindo como Stefano que no parecía tan estúpido como sus amigos.

-No sabía que te gusta los Rolling. -Lola cambió de tema.

-Me encantan. -dijo él un poco eufórico. -¿A ti te gustan?

-Sí, también me encantan. Me encanta como Jagger se mueve en el escenario a pesar de su edad.

-Totalmente. Un día vamos a ir juntos a verlo a la próxima que vengan para acá.

-Dale, cuenta otro chiste. -dijo Lola riendo.

-Sabes que esa empresa trae mucho dinero y mi papá me da para gastarla.

-Bueno, dale. Te tomo la palabra, Stefano Beadles.

-¿Tienes novio? -le preguntó él luego de unos segundos.

-No.

-Yo tampoco. Solteros, eso es genial.

Lola sonrió pero no le dijo nada porque no sabía cómo iba a responderle. Se puso nerviosa. Los hombres la ponían nerviosa con facilidad. Stefano soltó una risa que hizo que Lola lo mire buscando una respuesta pero él solo negó con la cabeza. Lola no aguantó más de un minutos y miró a Cameron quien miraba a su mesa con un gesto serio. Sus miradas se cruzaron y la del abogado parecía una mirada de reproche pero la de Lola era buscar una respuesta a esa mirada.

Prohibido [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora