Capítulo 150

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La pizza avanzaba a pasos agigantados. Habían estirado la masa y ya colocaban los productos que la acompañarían: tomate, queso, jamón, champiñones, aceitunas... ¡En apenas media hora estaría lista! Mientras, aprovechaban el tiempo disfrutando de una copa de vino acompañada de ricos y sensuales besos.

El resultado no fue tan malo como sus compañeros intuyeron, y en aquel saloncito en el que habían encontrado la segunda carta, ya degustaban la última de sus creaciones perdidos en tiernas conversaciones.

Brindaron con el último sorbo de la botella de vino que presidía aquella mesita, terminando por mirarse fija y silenciosamente, dejando su inmovilidad cuando sus labios terminaron por juntarse, suave y profundamente en un beso de pasión que los llevaría a caer sobre aquel suelo de madera. Entre besos y caricias terminaron desnudándose, y esos cuerpos entrelazados, deseosos y llenos de lujuria, no dejaron de reconocerse en el interior de aquel bungalow bordeado por los lagos de Chapultepec.

Con sus labios recorrían todos y cada uno de los poros de su piel. El calor de sus cuerpos aumentaba, sus respiraciones se agitaban y la excitación era cada vez mayor. Mentes en blanco, cuerpos vibrando, necesidad de amarse... Nada importaba, el tiempo se había detenido en ese instante, lo único que precisaban era conocerse y reconocerse hasta el final de sus días.

Se acompasaron como la mejor de las sinfonías cuando se sintieron dentro de sí, acalorados, ardientes. Se ofrecieron el uno al otro en un vaivén marcado por suaves movimientos hasta que el animal que llevaban dentro salió de su jaula transformado en duras embestidas, rebatidas con fuertes agarrones y algún que otro arañazo. Ella no lo soltaba, no lo dejaría marchar, si bien él no tenía ninguna intención de hacerlo. Lo único que buscaban era complacerse, llegar juntos al orgasmo, al éxtasis, tocar el cielo unidos en un mismo compás.

Lo consiguieron, lo alcanzaron cuando Christopher llenó su interior, cuando Dulce lo envolvió con su flujo. Fueron momentos de placer, de agudos gemidos, de espasmos violentos que los llevaron a perderse, a no saber dónde se encontraban, a dejarse llevar...

Extenuados, permanecieron en aquel suelo que no habían abandonado, abrazándose, acariciándose, besándose, queriéndose, ¿amándose? 


Before the moon...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora