Cuando lograron dejar los besos a un lado por unos segundos, decidieron abrir la segunda de las cajitas. Era el turno del tacto: «Ahora será Dulce la que pierda la ropa, sólo para recibir un especial masaje de su enamorado. La cama puede ser un buen lugar, el aceite lo ponemos nosotros. Con amor: A&A».
Sin más dilación, la pelirroja se desprendió de la camiseta de aquel pijama, no llevaba sujetador. Mientras, Christopher permanecía en bóxers. La temperatura del bungalow era la ideal. Dulce María se tumbó boca abajo en aquella cama, y el muchacho a horcajadas sobre ella, ofreciéndole tímidos besos mientras recorría su columna vertebral. Tomó el aceite, calentándolo entre sus manos para llevarlo a los hombros de ella, masajeándolos tiernamente, para así continuar por su espalda. Lentamente la despojó de sus pantalones anchos, recorriendo con sus manos aceitosas aquellas piernas desnudas, subiendo a sus nalgas, bajando a sus pies, de frente y de espaldas... Terminó con su cara y su cabello, esta vez sin aceite. El rostro de Dulce mostraba la plenitud del momento que estaba viviendo, feliz y relajada mientras el joven culminaba su masaje con sutiles caricias por su linda cara.
Disfrutaron del momento sin prisa, y así siguieron hasta llegar al ecuador de cajas. Sería el olfato el que tomase partido en este juego de a dos: «Prendan las velas aromáticas y abran la siguiente caja. Con amor: A&A». Las encendieron y siguieron sus órdenes, la siguiente caja ya estaba abierta, correspondía al sentido del gusto: «La fruta que se encuentra en el refrigerador es para ustedes. La nata también. Con amor: A&A».
Caminaron sonrientes hasta la cocina, donde hicieron acopio de la fruta que sus compañeros junto a otra gente del equipo habían cortado esa misma tarde. También habían dejado otros regalitos que no esperaban...
Dulce lo tiró sobre la cama, dejando en su boca una sabrosa fresa que compartirían sensualmente. Segundos después se dedicó a esparcir trocitos de fruta por su torso, haciendo de su cuerpo una rica macedonia que no tardaría en saborear.
Cambiaron las tornas cuando Christopher se levantó, agarrando la nata que se encontraba a su espalda, haciendo que la muchacha cayese boca arriba en aquel lecho. Comenzó lamiendo su ombligo, subiendo lentamente hasta pararse en sus senos, jugueteando con sus pezones cubiertos de este rico manjar.
{Capítulo 153}
Siguieron reponiendo fuerzas durante un tiempo más, jugueteando con las frutas, la nata y el chocolate que descubrieron en un cajón de la cocina cuando iban en busca de nuevas provisiones.
El juego estaba a punto de finalizar, más cuando abrieron la quinta de las cajas, esa que se correspondía con el sentido del oído: «En sus teléfonos tienen una canción que transformará esta noche especial en una noche mágica. Búsquenla, no la escuchen, ustedes saben cuál es. Cuando la tengan, abran la última de las cajas. Con amor: A&A»
Curiosos, Dulce y Christopher corrieron a la puerta de entrada a aquel bungalow, donde aún reposaba la ropa de la que se habían despojado cuando sus compañeros les habían pedido cambiar sus vaqueros ajustados por unos cómodos pijamas.
El de la pelirroja, para no perder la costumbre, se había quedado sin batería horas antes. Por suerte, el de Uckermann seguía vivito y coleando. Tecleó una y otra vez en busca de la carpeta donde guardaba su música, y allí encontró esa que, como bien le habían indicado, no necesitaban escucharla para saber que esa era su canción: "Con mis manos – Bebe", leían en aquella pantalla. Una sonrisa tonta salió de su rostro mientras miraba a su compañera:
- ¿Y estos como sabían de esta canción?; preguntaba Christopher incrédulo.
- Puede que le haya comentado algo a la Campana; informaba Dulce tímidamente.
- Los muy malditos nos robaron el teléfono de nuestros sacos mientras grabábamos...; intuía el muchacho.
- ¿Abrimos la última?; proponía la joven mientras el chico asentía con la cabeza.
Sólo tenemos cinco sentidos, pero seis eran las cajitas que albergaba aquella caja. En su interior se encontraba la respuesta a tal enigma: «Se estarán preguntando por qué tenemos cinco sentidos y son seis las cajas que les ofrecemos. No estamos tarados, el último es el sentido más importante: el sentido común. Cuídense, no queremos ser tíos por el momento, y disfruten del momento escuchando una y otra vez su canción... Con amor: A&A».
Ambos estaban emocionados, y como les habían indicado, así lo hicieron. Disfrutaron el uno del otro al ritmo de la melodía que marcaría su relación, nunca antes lo habían hecho. Era su momento, no necesitaban compartirlo con nadie más...
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Before the moon...
FanficEn 'To the Moon and Back' los caminos de Christopher y Dulce se volvieron a unir tras varios años de ausencias. Todos sabemos lo que ocurrió tras ese encuentro, idas y venidas que terminaron de forjar ese amor que un día los unió y que, al fin y al...
