Capítulo 2

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El timbre suena en la nueva casa de Christopher y Dulce.

- Su comida ha llegado, señorita; anuncia su novio entrando al salón.

- Mmmmm... No sé si me apetece más lo que hay en las bolsas o quien las lleva; le sonríe la muchacha.

- ¿Se las devuelvo al señor?; propone Uckermann guiñándole un ojo.

- Mejor no, me gusta compartir; responde ella robándole un beso y unas cuantas bolsas.

- ¿A dónde vas?; pregunta el joven desconcertado.

- Cenita romántica en el jardín; le sonríe Dulce.

Mientras su novio se vestía en la habitación y chequeaba unos mails esperando al repartidor, la chica esparció varias velas alrededor de una pequeña manta que actuaría como mantel improvisado.

- ¿Y esto?; la cuestiona él sorprendido.

- ¿No te gusta?; pregunta la roja con carita triste.

- ¡Qué tonta eres! No me gusta, me encanta, como tú...; le responde Uckermann besándola nuevamente.

La velada transcurrió entre lindas conversaciones, charlas amorosas acompañadas de risas y abrazos. También besos y algún que otro achuchón, arrumacos que terminaron por dejarlos rendidos, tumbados bajo el cielo estrellado que presidía aquella noche.

- Mira, una estrella fugaz. ¿Has pedido tu deseo?; le pregunta Christopher.

- Yo ya tengo todo lo que puedo desear...; le sonríe tiernamente Dulce mientras su novio la mira embelesado.

Varios minutos después, los muchachos deciden entrar de nuevo a su casa.

- ¡Ayyyyyy!; grita Uckermann.

- ¿Qué pasó, mi amor?; sale Dulce de la cocina preocupada.

- Prométeme que mañana sacamos todas estas cajas de en medio; protesta el chico mientras agarra su pie dolorido.

- ¿Y esto?; pregunta la pelirroja levantando algo que se había caído del interior de aquella caja.

Before the moon...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora