— Por favor no le hagas nada a mi familia... — La siento balbucear con voz suave.
Me toca el brazo al ver que no la miro ni reacciono.
— Por favor... — Me pide.
Su mano sobre mí, es la perdición. Me flaquean las piernas. No puedo dejar que me ponga las manos encima luego de lo que me acaba de hacer.
Me revuelvo de manera violenta, apartándome de su toque y la fulmino con la mirada.
— ¡No me toques! ¡Eres una hija de puta! ¡Te odio! — Le grito con todo el odio que tengo.
Ella me mira con miedo en sus ojos. Espero que realmente estés asustada con todo lo que voy a hacerte. Reprimo las ganas de abofetearla. Luego de la última vez no puedo volver a golpearla aunque las ganas me estén superando.
— Tranquilízate... — Me contesta con un hilo de voz.
— ¡Vete a la mierda! ¿Me escuchas? ¡A la puta mierda!
La empujo y ella se golpea la espalda con el árbol que está al lado nuestro. Se queja de dolor pero no me importa. El dolor que siente ella, ni siquiera se acerca a lo que estoy sintiendo yo. Acaba de matar todo el amor en mí y ahora sólo queda ira y rencor.
Pongo las manos en el árbol, rodeándola para que no se me escape. Le acerco la cara contraída por la furia y el dolor para que pueda ver bien lo que hizo conmigo. Ella retrocede todo lo que la deja el árbol y aleja todo lo que puede su rostro del mío. Ya no me interesa lo que haga, ahora yo sólo necesito que me escuche.
— Voy a hacer tu vida miserable Ivanna. Maldeciras el día que pisaste está escuela, lo juro, no te salvarás de nada de lo que tengo preparado para ti, tu repugnante familia y amigos. — Suelto con todo el odio que tengo.
Ella se me queda mirando con los ojos abiertos, aún aterrada. Espero unos segundos para ver si se digna a cambiar de opinión con respecto a su desicion pero simplemente se queda callada. Me alejo de ella, resignado. ¡Mierda! ¡¿Acaso no vas a decirme nada?! La miro por última vez y luego le doy la espalda y me voy a paso acelerado.
Me muerdo los labios y cierro los ojos con fuerza obligándome a no voltear y mirarla. Incluso, en el camino hacia mi auto, se me cruza por la cabeza volver, abrazarla, pedirle perdon por mis duras palabras y rogarle que intente ser mi novia. Pero no lo hago, no puedo seguir humillandome.
Me subo rápidamente a mi auto. Me sostengo del volante e intento recuperar el aire ¡No puedo creer que me dijera que no! Le pego puñetazos al volante repetidas veces. Pero sé exactamente que hacer.
~•~
Estoy acostado en mi cama, con la luz apagada, mirando el techo. La única iluminación que tengo es la de mi balcón, por donde entra la luz de la luna. Me siento en mi cama y miro mi almohada. Hay una mancha de humedad por las lágrimas... cierro los ojos con fuerza y decido que están serán las últimas lágrimas que derrame por ella.
Desde ahora en adelante seré el animal, la bestia y el monstruo que ella piensa que soy. Miro la hora, son las 11:30 de la noche. Seguro ya todos están acostados. Tengo que aprovechar. Ahora es el momento. Me levanto y camino hasta la puerta. Salgo hacia el pasillo cuidándome de no hacer mucho ruido. Bajo las escaleras y me escabullo hacia la parte de atrás de mi casa. Donde mi padre tiene su oficina.
Como siempre está cerrada con llave pero eso no me detiene en lo absoluto. Saco la ganzuas oxidada que me dio Martín y me dispongo a forzar la cerradura. Se abrir una puerta bajo llave hasta con un simple alambre, cosa que aprendí a lo largo de mi adolescencia para hacer "maldades" con mis amigos.
La puerta sede y se abre ¿Por qué la puerta siempre está cerrada con llave? Simple. Mi padre es un empresario ¿Pequeño, grande, mediano? No se. Pero empresario al fin. Y desde ese día cuando tenía 11 y vi que guardaba un arma en su cintura antes de ir a trabajar supe que para tener todo lo que tiene, tuvo que hacer cosas ilegales.
Entro a su oficina y cierro la puerta detrás de mí. Enciendo la linterna de mi celular y me siento en frente de su computadora. Mi padre siempre uso de contraseña algo relacionado con la familia así que espero poder adivinar.
Prendo la computadora y el monitor se enciende. Entro a su cuenta bancaria con facilidad. Me pide una contraseña. El nombre de mi madre... Gloria... lo rechaza... me quedo pensando ¿Qué podría ser? Y entonces lo sé. Tecleo JulianSofia y me deja entrar ¡Si! Usando el número de la tarjeta del banco de mi padre y sus datos bancarios, que esta mañana me tomé el trabajo de sacarles foto con mi teléfono celular, me transfiero $50.000 de la cuenta de mi padre a una nueva y vacía que abrí yo esta mañana luego de hablar con Ivanna.
Antes de terminar miro el número de la cantidad del plata que posee mi padre. Levanto las cejas...es muchísimo. Le había robado dinero antes a mi padre y jamás se había dado cuenta, pero esta vez es mucho dinero el que necesito para vengarme de Ivanna y espero que no se de cuenta. A pesar que $50.000 no es nada para él, eso no quita que sea SU dinero ganado con SU esfuerzo.
Cierro todas las cuentas de mi padre, apago la computadora y borro las fotos de mi teléfono. Ya está. La próxima vez que quiera hacer algo así, me ocuparé de que por lo menos sea mi dinero y no el de papá.
Salgo de su oficina y trato de dejar todo como lo encontré. Me acuesto en la cama y vuelvo a mirar al techo. Espero que Ivanna este preparada para lo que le espera.
FIN DE LA TERCERA PARTE.
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No sin ella. [1] (BILOGIA)
RomanceJulián es un joven de 18 años, problemático, con problemas de ira e higiene debido a traumas de la infancia. En su último año de secundaria se encuentra totalmente perdido y sin dirección debido a drogas y alcohol. Todo lo que tiene es el sustento d...
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