☾12: El pesar del lobo.

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—Chris, llévate a Yuri —ordenó JJ intentando mantener la compostura al darse cuenta de lo que había liberado—. ¿Qué pasa, Viktor? ¿Reaccionas cuando voy a quitarte tu alimento?

Chris haló de mí intentando avanzar un par de pasos y se detuvo justo antes de que un contenedor de basura lo aplastara contra la pared.

Los hermosos ojos de Viktor refulgían como un par de zafiros tras de sus cabellos platinados, iluminando su faz sombría y amenazando a cualquiera que se atreviese a acercarse. JJ lo enfrentaba, sabía que si bajaba la mirada estaba perdido.

Los Tigres blancos se formaron alrededor de Viktor descuidando por completo a Otabek y Yurio tras de ellos, saltando los contenedores y demás obstáculos como si fuese algo natural.
La pareja se miró como si planearan algo y luego los perdí de vista. No podía distraerme de lo que fuera que pensaran hacerle a Viktor.

Formando un círculo que poco a poco se cerraba más y enseñando los dientes de forma amenazadora, los cazadores se cerraron en torno a Viktor quien ni siquiera se preocupaba en mover un músculo.

Cinco cazadores se aproximaron desde distintos ángulos y entonces empezó la masacre.

—¡Traidor! —gritó el primero haciendo que Viktor apenas girara el torso y estampara la mano contra su pecho.

El cazador se quedó quieto, con la boca abierta y mirando la mano de Viktor que se introducía sin problema alguno en su caja torácica y apenas removía algo. Apartó el brazo y el
cazador cayó al suelo, manchando el lugar con un gran charco de sangre y temblando mientras los últimos vestigios de vida abandonaban su cuerpo.

Retomando su posición inicial, Viktor lanzó su regalo a JJ.

Un corazón que aún daba sus últimos latidos.

—¿Te diviertes? —preguntó en un profundo murmullo. Los otros cuatro se quedaron petrificados a menos de dos metros de él.  
Uno quiso retroceder, el temblor era evidente en todos los cazadores que ya habían entendido que si bien ellos podían cazar a un herbívoro o a un omnívoro, ahora eran las presas de un Lobo Siberiano.

—¡Formación de ataque número cuatro! —indicó JJ y al instante se agregaron otros cuatro carnívoros para lanzarse sobre Viktor.

Como si de un baile se tratara, él giró sobre sí mismo extendiendo un brazo, de forma grácil y perfecta. Un giro
de un segundo con un efecto devastador: había cortado a los ocho cazadores por la cintura con un movimiento tan sencillo como ese y la sangre de éstos se extendía en las paredes, el piso y la ropa de Viktor.

—¡Vamonos! —gritó uno de los carnívoros que quedaba.

—¡No se muevan! ¡Viktor tiene una debilidad! — JJ me buscó e hizo una señal a Chris. Éste sujetó mi cabeza con una mano y dejó la otra sobre mi hombro — Viktor, si das un paso más, Chris decapitará a Yuri. No es lo que quieres, ¿no?

Viktor se quedó quieto en su lugar, mirando a Chris.

—¡Muy bien! ¡Así es como debes obedecer! Fuiste un buen experimento durante el tiempo que pasaste en la Zona Roja. Es hora de regresar.

¿Experimento?

Soltando su agarre, Chris habló a mi oído.

—Vaya, creo que JJ no se da cuenta de quién es el verdadero peligro aquí. Y creo que Viktor tampoco.

—¿A qué te refieres?

—Realmente no recuerdas nada, ¿verdad? Es por tu culpa que todo esto sucedió, Yuri.

HUNTER OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora