😸Kotik 11

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Para disimular un poco y tener una buena excusa, Phichit nos acompañaría hasta cierta parte de nuestro viaje.
Debíamos dirigirnos primero al norte, hacia la Ciudad Central, atravesarla y luego de pasar por tres ciudadelas y dar una serie de vueltas por un camino complicado llegaríamos a una de las villas, las cuales además se hallaban fuertemente resguardadas.

—Tenemos provisiones para mucho tiempo —dijo recargado contra la parte trasera del camión camuflado—. También logré conseguir ropa de la talla de Yuri, aunque dudo que le moleste usar la tuya.

Terminé de acomodar los sacos con mi ropa en el camión y me acerqué a él, apoyando una mano contra el metal del remolque.

—Deja de jugar con eso —advertí. Él aún se veía divertido.

—¿Con qué?

—Él no siente nada por mí.

—¿Y tú por él?

Agudicé la mirada pensando en mi respuesta. Ese era el problema, yo ya sentía mi respuesta, pero debía pensarla para no delatarme. Con cada latido, confirmaba que mi deseo de estar al lado de Yuri Plisetsky iba en aumento de una forma peligrosa.

—Soy su guardián. Debo llevarlo a la villa a encontrarse con alguien y mi trabajo habrá terminado.

Sus ojos oscuros me examinaron.

—Es curioso. Si se tratase de otro carnívoro, estoy seguro de que lo hubieses llevado personalmente a la Zona Roja.

—Él no es como los otros —dije en su defensa... o la mía.

—¿Y qué sentirás cuando debas dejarle?

Enmudecí. Ese era un punto en mí que no quería tocar.

No quería pensar que en algún momento tendría que decirle "adiós", como a todas las personas, y es que he tratado por años evitar ese sentimiento y alejarme del vacío que podía dejar una persona en mi vida. Pero había bajado la guardia con Yuri, ya que al ser un carnívoro jamás pensé que podría llegar a sentir algo tan especial por él. Seguramente Phichit notó mi malestar ya que no tardó en cambiar su expresion.

—Lo siento. Creo que me he pasado —continuó sentándose contra el guardabarros—. ¿Sabes? Si demostramos que no es peligroso, quizás pueda permanecer en una de las villas. Son lugares seguros y podrías visitarlo cuando quisieras. Creo que él también se ha encariñado contigo.

Iba a darle la contra, pero entonces dirigió su mirada hacia la entrada de la celda. Hasta ese momento, Yuri se vestía y guardaba algunas cosas en otro saco. Al salir, le vi usando
un par de pantalones de mezclilla negros junto a una camiseta del mismo color y encima uno de mis abrigos cuyas mangas había recorrido hasta el antebrazo.

Sentí de inmediato como mi corazón se aceleraba y como mi garganta se secaba, su delicada figura y su pálida piel encontraste con mi enorme suéter lo hacía ver vulnerable, y un horrendo impulso por abrazarlo y protegerlo me invadió, en parte por mi instinto de proteger como alfa herbívoro y.... en parte por ese hermoso sentimiento que florecía en mi corazón.

Se acercó tirando el saco a mis pies.

—Ya estoy listo —anunció con su típica actitud ruda. Solía asumirla cuando se hallaba expuesto a más personas, cuando conmigo era una verdadera caja de sorpresa y hasta era muy agradable—. ¿Qué pasa? ¿Qué esperan ustedes dos? ¿Por qué me miran?

Reaccioné levantando el saco y acomodándolo para cerrar la puerta del remolque. Sentía mi rostro arder, ¿qué hacía usando mi abrigo? ¿Acaso no tenía otros?

HUNTER OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora