☾18: La debilidad del lobo

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—¡Pichit! —exclamé emocionado cuando él abrió los ojos.

En cuestión de segundos parecía recuperarse, como si fuese magia. No entendía qué sucedía, pero en ese momento no me interesaba preguntar. Pichit estaba bien.

Intenté acercarme, pero Yurio lo impidió atrapando mi muñeca y
gruñendo hacia Pichit.

—No se te ocurra acercarte, cerdo.

—¿Por qué no? ¡Él no va a hacerme nada! Además, Pichit es omnívoro.

Yurio mantuvo su agarre, incluso sentí sus dedos tensarse contra mi piel en el momento en el que intenté retomar mi avance. Con la mano libre, señaló hacia mi amigo.

—Ya no.

Pichit logró incorporarse. Se veía desorientado y tanto Viktor como Otabek y Leo se mantenían alerta.

—Guang Hong —llamó Leo— Consigue un bozal.

El chico obedeció saliendo de la habitación. El ambiente se hallaba tenso, como si rodeáramos a una serpiente y esperásemos por su ataque.

Pichit se frotó las sienes y abrió los ojos. Algo en él se veía diferente, como si sus ojos adquiriesen un brillo especial.

Fijó la mirada en mí, aspirando el aire profundamente.

—Yuri— llamó llevando una de las manos hacia el apósito manchado que tenía en el hombro, retirándolo. La herida hecha por JJ había desaparecido por completo— ¿Por qué no te acercas? Vamos, acércate. Quiero abrazarte.

Me costaba creer cualquier cosa que pensaran los demás, él era mi amigo y eso no podía cambiar.

Logré separarme de Yurio y apenas di dos pasos lo vi incorporarse sobre la cama y saltar sobre mí, tumbándome contra el frío piso blanco.

Puso una mano sobre mi garganta y la otra sujetando las mías. Era el agarre básico de los carnívoros. Sus dientes
habían cambiado por completo y ahora los colmillos se ponían de manifiesto, dispuestos a clavarse en mi yugular.

—Tienes un olor demasiado agradable. Me gusta mucho, Yuri.

—Suficiente lección para mi desobediente esposo—Viktor
apareció a mi lado, sonriente como siempre mientras posaba dos dedos contra el cuello de Pichit de forma
amenazante. La otra mano sujetaba su cabeza con fuerza, dándole a entender que poseía la fuerza suficiente para destrozarle el cráneo y no dudaría en matarlo—. Creo que
has olvidado por qué te di esa segunda oportunidad. Le debes la vida a Yuri, no lo olvides. Si intentas hacerle algo, ten por seguro que te despellejaré y arrastraré tu cuerpo sin piel por todo el bosque mientras estás vivo y te reviviré una y otra vez para repetir el proceso. ¿Entendido?

Poco a poco, Pichit volvía en sí y cuando cayó en cuenta de lo que sucedía, llevó las manos al rostro para llorar mientras se disculpaba conmigo. Había actuado su nuevo lado carnívoro y él no tenía idea alguna de cómo controlarlo.

Guang Hong retornó con el bozal en las manos. Pichit gruñóal ver el objeto. Era claro que a ningún carnívoro le gustaba tener los dientes cubiertos.
Quizás porque se sentian indefensos sin ellos.

—Reglas son reglas —dijo Yurio recordando cuando él le había obligado a usarlos.

Pichit aceptó y a modo de disculpa dejó que yo le pusiera el bozal. Una vez seguro, me abrazó y dejó que las lágrimas se vertieran sobre mi hombro; parte por el miedo a la muerte que había enfrentado, parte por el temor a la nueva vida que
tenía frente a él.

HUNTER OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora