❄48: Réquiem

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Recuerdos...


Yuri se removió entre las cobijas aún adormilado. Estaba despertando y realmente no quería que viese lo que ese sujeto había hecho.

—Amor, hora de tomar un baño —dije levantándole en brazos y apresurándome a llevarlo al subsuelo donde el agua caliente brotaba de una grieta siguiendo luego su camino a través de un canal, formando antes una especie de fosa donde podíamos bañarnos.

—Viktor, la luz... —murmuró cansado y restregándose los ojos mientras lo desvestía.
—Ah, lo olvidé. Pero sé que no te molesta estar conmigo a oscuras, ¿verdad? —contesté intentando ocultar la preocupación de mi voz en medio de una broma—. Vamos,
mañana vendrá el chofer de Nikolai para llevarnos y tenemos mucho por hacer.

Ayudé a Yuri a sentarse en el borde de la fosa y entrar en esta. Una vez que estuvo en el agua caliente tomé un poco entre mis manos y mojé su rostro, limpiando todo rastro de
sangre en éste.

—¿No te bañas conmigo?

—Sí, amor. Solo dame un momento. Creo que dejé la puerta abierta.

Entre el vapor y la oscuridad, Yuri era incapaz de ver la sangre seca disolviéndose en la corriente de agua, pero yo podía verla y olerla.

Regresé hacia nuestro nido y pensé en salir para retirar la cabeza de la ventana y buscar el cuerpo del hombre.

Ya no estaba.

Pasé la vista rápidamente por la habitación en busca de algo fuera de lugar. Revisé los cajones, el ropero y nuestro nido así como una mirada rápida al exterior. Todo se veía igual.

Eso me hizo pensar que yo estaba paranoico y quizás había imaginado todo lo anterior.

Giré para buscar el antiguo reloj que teníamos puesto sobre una mesa al lado de la puerta que daba al subsuelo y noté una hoja a un lado. Quizás Yuri la había dejado ahí, pero cubría parcialmente al reloj y me impedía ver la hora. Me acerqué para apartarla, pero tenía algo escrito en ella.

"Yuri - 10:33"

No entendía, no hasta que vi la hora en el reloj.

"10:32"

No...

Bajé rápidamente hacia el subsuelo, aterrado y sintiendo en mi nariz el tenue aroma de un intruso mezclado con la sangre del médico.

No, por favor, no, no, no, no, no...

—¡Yuri! —grité entrando. No estaba en el agua.—¡YURI! —grité más fuerte, aterrado.

Mis sentidos se hallaban confundidos entre mis pensamientos y me era imposible crear una idea clara.

Sentía mi corazón retumbar contra mi pecho así como mi respiración. Y muy dentro, algo empezaba a formarse.

Algo estaba comiéndose mi corazón y ocupando mi mente con pensamientos muy crueles. Oh, si alguien tocara a Yuri, si alguien lo lastimara... no, no lo mataría, no rápidamente.

Primero me encargaría de mostrarle el infierno. Cuando me di cuenta, estaba temblando, tenía los puños
crispados y las manos como garras. Jadeaba como un lobo sediento de sangre y la sensación de fuego negro
quemándome acrecentaba con cada segundo lejos de él.

Sentí a alguien acercarse lentamente.

Luego otra respiración. Otro corazón.

—¡Buu! —dijo Yuri apareciendo y abrazándome por la espalda.

HUNTER OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora