"Si cayera mi llanto hasta las hojas donde temblando está la mano mía para poder decirte mis congojas con
lágrimas mi carta escribiría.
"Más si el llanto es tan claro que no pinta y hay que usar de otra tinta más obscura, la negra escogeré, porque es la tinta donde más se refleja mi amargura.
(Post Umbra-Juan de Dios peza)
Regresando a el presente justo cuando Viktor beso a Yuri en su madriguera para devolverle las memorias~
Tenía miedo.
Si, lo admito; tenía mucho miedo de la reacción que pudieses tener.
Yo había accedido a devolverte tus memorias, esas que tuve mucho tiempo para repasar mientras estuve encerrado en ese lugar. Verlas, sentir lo que sentiste, entenderlo, sentirme útil cuando me amabas e inútil cuando sufrías fue lo que hizo que yo hallarala fuerza para soportar tanto en pos de encontrarte y recuperar todo lo que había perdido.
Sin embargo, por sobre todas las cosas, estaba verdaderamente aterrado ante la perspectiva de perderte de nuevo. Sabía que en algún momento tendría que explicarte lo que había pasado, que nosotros habíamos sido felices,
que tuvimos un hijo y él esperaba a salvo por nosotros en una Villa.
Poco a poco, el olor del celo se desvanecía demostrando esa estrecha relación entre tu cuerpo y tus emociones. Repasé tu mejilla con los dedos, suave y dulcemente. Besé tus
labios una vez más, mientras salías de ese trance pensando que podría ser el último.
Solo bastó un beso para que toda esa vida regresara, una vida que si bien estuvo llena de amor y felicidad, también se vio marcada por el dolor en sus peores formas.
Te vi dormir por más de una hora, procesando el regreso de tus memorias, analizando tus recuerdos y seguramente, sopesando la promesa que me había hecho momentos atrás.
Sabía que me amabas incluso si no podías recordarme. Pero estaba seguro de que nada bueno me esperaría cuando despertaras.
Tenías derecho.
A enojarte, entristecerte, reclamarme o lo que fuera.
Estabas en todo tu derecho.
Cuando sucedió, al entreabrir los ojos, quedaste como si el tiempo no pasara.
Tenías la mirada perdida y en esos
momentos entendí que las emociones que te embargaban, se habían presentado de forma tan brusca que te veías drásticamente perturbado por ellas.
Sí, quizás sí seguías amándome, porque el amor es un sentimiento y no solo una emoción.
Un sentimiento es algo que se construye con tiempo, paciencia y convivencia. Una emoción, algo que, como la lluvia, sobrevenía de forma
repentina. Esperaba que a pesar de ese chubasco que se precipitaba sobre nosotros en esos momentos, aún
tuviésemos el sol brillando, esperando a que la lluvia cesara.
Porque de todos modos, el sol está ahí, tras de las nubes oscuras; incluso si no podemos verlo. Tenía los ojos abiertos y húmedos. Ardían, dolían y las
lágrimas que caían por ellos no eran más que un vestigio de todo aquello que sentía por dentro. Era incapaz de hablar,me sentía perdido y delirante. Estaba negando lo que había pasado y sintiendo como las cosas habían escapado de nuestro control así como la arena escapa colándose entre los
dedos.
Por un lado, estaba mi hijo que había crecido sin sus padres al lado. Por el otro, estaba mi esposo que había llevado el peso de mis errores sobre sus hombros, que me amaba y lo había demostrado de mil maneras... y sin embargo estaba muy enojado con él.
