—¿Aún crees que soy una mala persona? —me preguntó cuando retorné o desperté. No estaba seguro de lo que había visto ni mucho menos de lo que sentía. Tenía tanta información acumulada en mi cabeza que no podía procesarla del todo—. Todo lo que hice ha sido por esto. Todo... porque no puedo darle la contraria. Sus órdenes eran claras y tiene el control en mí.
"Deshazte de la familia Nikiforov",
"Dales el suero a los carnívoros, se harán adictos y de no tenerlo buscarán atacar a otros",
"Cuida de Sala y Michele Crispino, y oriéntalos para que se interesen en la investigación",
"atormenta a Viktor Nikiforov para quitarlo del paso".
—Fuiste tú quien liberó a Viktor —recordé. Él asintió—. Mantengo lo mismo que te dije horas atrás... no te perdono lo que sucedió con mi bebé, ni te justifico pero...
—No eres el único que no me perdonará muchas cosas. Pero hay algo peor que estar solo y ser invisible, y eso es ser visto por la persona equivocada. —Una triste sonrisa surcó su rostro—. Acepto mi parte de culpa en esto. Yo también quiero que todo termine, de una u otra forma. Cuando te mordí, fue en parte por órdenes de Celestino y en parte, porque quería ver cómo era la vida de alguien que ha sido amado de la forma que lo fuiste tú. A pesar de que era un alfa mientras estaba mutado, al morderte en parte pude romper un poco el lazo con Celestino y tener estos momentos breves de lucidez. Gracias por compartir tusbrecuerdos conmigo, no espero que perdones lo que hago cuando dejo de ser yo.
Quise decir algo, realmente lo deseé... pero creo que a veces el silencio lo es todo.
—Los Tigres Blancos reciben una dosis de suero que los hace adictos —reveló—. Entenderás que por mi estado y considerando lo que planea Celestino, ellos no la han recibido.
—¿Qué quieres decir? —pregunté.
—¿No se te hace extraño que hayan mudado a casi todos los omnívoros a el "proyecto Edén" y los herbívoros y algunos omnívoros que los protegen se quedasen en las villas? Eso es porque ese lugar es, en realidad, el centro de mayor tecnología del planeta... y una base militar cuyos misiles apuntan a la periferia, es decir, a las villas. Piénsalo un poco.
Una idea fugaz atravesó mi mente y lo confirmé al escuchar el bullicio a la distancia.
—Los carnívoros logran entrar en las villas porque Celestino puede cederles el paso... y entonces...
—Es mejor si vas a resguardarte. Este lugar tiene una serie de refugios subterráneos, los mismos que enterrarían vivos a quienes los ocuparan en caso de que el Proyecto Edén use todo su poder.
Sentí un fuerte miedo apretándome el pecho. Quise preguntar algo más, pero entonces vi que él sujetaba un tubo con suero.
—He guardado esto para este momento. Pero primero quería hablar contigo. Es mejor si te vas, yo tomaré esto y me dirigiré a Edén.
—¿Qué? —Tal vez aún pueda hacer algo. Verás, la sangre de mi madre tiene anticuerpos que me han retornado a mi estado original y no soy tan fuerte. Pero es mejor si aún juegan a que intentan detenerme. Vete, tu Viktor te está buscando y cuando yo tome esta cosa perderé el control de nuevo y seré el fiel perro de Celestino. —Con tristeza, agregó—. Esta noche, empieza el apocalipsis.
—Espera...—dije antes de irme—. ¿Qué se supone que debemos hacer?
—Tú puedes ver lo que veo. Sala conoce Edén. Usa la cabeza.
—Pero...
Escuchamos los gruñidos de un grupo de carnívoros cerca.
—Están buscándome —dijo abriendo el tubo y acercándolo—. Es la última vez que te lo digo. Lárgate. Si tú no sobrevives, esto será en vano y todos morirán en cuestión de unos días.
