☂71: Aprendiendo a vivir.

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Conforme los días pasaban, Misha se veía cada vez mejor. Cuando despertó entre nosotros al día siguiente de que lo encontramos, su primera reacción consistió en quedarse quietecito mirando nuestras manos sujetando las suyas.

Sus hermosos ojos pasaron primero a Viktor y luego a mí.

—Buenos días, cachorrito —saludó Viktor.

—¿Sucede algo, cielo? —continué.

Repentinamente, las lágrimas afloraron cayendo por sus mejillas y perdiéndose en su cabello. Lágrimas de amargura pasada y felicidad presente. Llevó una mano hacia su mejilla para halarla dejándola de un leve color rojo. Tomé su mano preocupado, impidiendo que se hiciera daño.

—No es un sueño... Realmente se quedaron conmigo —dijo entre sollozos, girando hasta quedar acostado sobre su brazo y escondiendo el rostro en mi pecho—.Gracias.

Su comentario me tomó por sorpresa.

Acaricié su cabello mientras mis ojos buscaban los de Viktor, quien tenía una expresión de desolación en su rostro.

Ambos compartíamos el mismo sentimiento. Algo que nos asfixiaba y llenaba los ojos de lágrimas, porque fue ese el momento exacto y doloroso en el que ambos entendimos cuán grande era el temor de nuestro hijo.

También quedó en evidencia la magnitud de la prueba que teníamos frente a nosotros: ganar su confianza y demostrarle que no lo dejaríamos.

Nos sentíamos como cuando él había nacido: perdidos, pero deseosos de escuchar a nuestro hijo y aprender.

—Misha, mi amor —susurré llamando su atención— ¿Quieres enseñarle a papá tus dibujos?

Misha se sentó restregando sus ojitos con el dorso de su mano derecha, mirándome apenado. Acercó el rostro para decirme un secreto.

—No sé si le van a gustar...

—Bebé, seguro le encantarán —susurré siguiendo su juego, aún si sabía que Viktor podía escucharnos y curvaba los labios en una sonrisa.

Viktor y yo nos sentamos en la cama dejando un pequeño espacio entre nosotros el cual estaba reservado para Misha, quien buscaba entre sus pertenencias los dibujos que había visto antes. Se sentó escondiéndolos en su pecho y parecía apenado y ansioso. Estaba haciendo un enorme esfuerzo por confiar en nosotros y cualquier palabra o gesto negativo destrozaría por completo el pequeño corazón de nuestro hijito.

Extendió su brazo con sus dibujos hacia Viktor, mirándolo expectante y nervioso. Tomé su manita sonriendo, sabía que Viktor reaccionaría de manera correcta.

Fue cuando vi como mi esposo hacía un puchero.

—¿Papá? —Dijo Misha asustado— ¿No te gustan?

—Me encantan —-comentó Viktor sonriendo y poniendo el dibujo a la vista de ambos—. pero ahora tengo el cabello corto. ¿No te gusta ver a papi con el cabello corto?

Misha lo miró confundido y dijo en palabras suaves.

—No sabía que tendrías el cabello corto.

Viktor sonrió y revolvió su cabello tiernamente.

—Yo no sabía que mi hijo sería tan talentoso dibujando. Solo estoy preocupado. ¿Te gusta mi cabello corto? A tu mami le gusta mucho, pero estoy preocupado que a mi
cachorrito no.

Miré a Viktor sorprendido, Misha estaba tratando de asegurarle que también le gustaba. Mi esposo le sonreía mientras escuchaba sus palabras y fue cuando comprendí, Viktor buscaba darle a entender a Misha que hablar sobre sus inseguridades estaba bien.

HUNTER OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora