❄45: Cuánto hemos crecido.

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Recuerdos...

Nos levantamos muy temprano en la mañana, tanto que Yuri aún no lograba despertarse del todo y tuve que cambiarle de ropa como a un niño pequeño mientras él poco o nada colaboraba.

El camión militar esperaba para llevarnos y bajo las órdenes de Nikolai, cuidar de nosotros mientras visitásemos a la familia de Yuri.

En la puerta de la mansión se disponían todos los empleados, incluída Mila, junto a Nikolai y Yurio.

—Cuídense mucho —pidió Mila abrazándome primero y luego a Yuri, a quien mantuvo entre sus brazos por más tiempo—. Sé que su cachorrito será hermoso.

—Llamen si necesitan algo —continuó Nikolai. Me miró como si se debatiera internamente para decirme algo, pero finalmente se distrajo al ver a su nieto acercarse—. ¿Yuratchka?

Yurio se veía aún adormilado, pero los ojos aguados decían que claramente había llorado.
Aunque intentara hacerse al fuerte, aún era un niño que en el fondo se sentía muy mal debatiéndose con el Caín y Abel internos.

Como si midiera sus pasos, se acercó a Yuri hasta quedar frente a él. No sabía cómo disculparse, ni cómo resumir todo aquello que sentía por esa persona que había ocupado el lugar de su madre por este tiempo y le había brindado la calidez y amor que necesitaba para no caer.

—Ten —dijo alargando la mano y entregándole algo. Era una flor de papel—. Te dejaré de querer cuando esa flor se muera. Así que cuídala bien.

Conmovido por la ternura del chico, Yuri acortó aún más la distancia para abrazarlo. Se mantuvieron en silencio por algunos segundos hasta que el niño habló de nuevo.

—Tu bebé tiene mucha suerte.

—¿Por qué lo dices?

—¿Por qué va a ser? Tú serás su mamá y de verdad... no solo temporal. Va a ser muy feliz contigo.

Como todo niño, Yurio ignoraba el impacto que esas palabras tendrían sobre Yuri. Secándose las lágrimas que afloraban de la forma más sincera, el uno por la felicidad de saberse querido y el otro por el dolor de perder a quien había visto como madre por todo ese tiempo, Yuri prometió que se volverían a ver cuando el bebé naciera y Yurio que iría a verlo y jugaría con él.

—Muchas gracias, Yurio.

—¡Seré un gran hermano mayor! —dijo ahora entusiasmado.

Ayudé a Yuri a subir y acomodarse en el camión y entonces Nikolai me llamó.

—Luego de ese día, unos pacificadores me llevaron a la mansión Nikiforov para hacer un reconocimiento. Encontré algo que estoy seguro, tus padres deseaban que tuvieras contigo —confesó entregándome una caja rectangular de color azul—. El destino puede ser muy caprichoso y la vida muy dura, Viktor. Pero algunos amores nacen para trascender incluso por la muerte misma. Nunca olvides esto: tú amas a Yuri y eso no debería cambiar bajo ninguna circunstancia.

—¿Cómo podría olvidar algo como eso? —contesté tomando la caja—. Yuri lo es todo para mí. Me miró en silencio, como siempre hacía antes de decir algo que escondía una experiencia dolorosa y su más hondo deseo de que otro no repitiese sus errores.

—A veces la mente nubla al corazón y podemos lastimar mucho a quien decimos amar. Solo tenlo presente.

El camión contaba con una división en la parte posterior donde un asiento largo podía desplazarse y ser convertido en una cama.
Algo bueno considerando el estado de mi Yuri. Me sentí feliz de que pudiese ir recostado en el viaje, aunque yo tuve que ingeniármelas para recostarme a su lado en el viejo piso alfombrado.

HUNTER OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora