❄27: Donde la oscuridad y el dolor se mezclan.

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El miedo invadía cada resquicio de mi cuerpo y el temblor presente en mi ser me impedía moverme. Tenía la piel erizada, los músculos paralizados y el corazón acelerado.

Tanteé con los dedos por el piso y apenas encontré la textura seca de la sangre esparciéndose.

Lo que había empezado como unas cuantas gotas de sangre corriendo por los resquicios de la madera, ahora se
convertían en torrentes que lentamente pintaban los rebordes del espacio en el que me hallaba, arrinconándose en los costados y bordeando los límites.

Finalmente, un hilillo corrió hasta tocar uno de mis dedos y teñirlo de rojo. Estaba oscuro, pero podía verlo con claridad.

Mis sentidos estaban re agudizándose
nuevamente.Llevé el dedo manchado hacia los labios, probando ese líquido espeso y con sabor metálico. Mis pensamientos fueron invadidos por recuerdos que no eran míos, por
memorias en las que mi padre aparecía mucho más joven, mis hermanos aún eran pequeños y yo nacía a este mundo.

El sabor de la sangre fue reemplazado por la leche del seno de mi madre, así como el tacto de la madera se ablandó
hasta simular el calor y suavidad de su regazo.

—Bienvenido al mundo, amor —murmuró mientras me amamantaba y mi padre recorría la diminuta manta que cubría mi rostro.

—Viktor —dijo—. Su nombre será Viktor, él triunfará sobre toda adversidad y en mi ausencia será un gran lider.

Vencidos por la curiosidad y alegría, mis hermanos se acercaron a conocerme. Luego de unos minutos, Yakov y Lilia entraron para darme la bienvenida al mundo.

Fue un momento cálido.

Muy cálido.

Me gustaría que Yuri y yo formáramos una familia así, y revivir esa calidez constantemente. De pronto, un rostro invadió mi mente.

Alguien joven de cabellos negros, ojos verdes, perfil agudo y colmillos
afilados, todo acompañado de una fuerte sensación de angustia. Estaba viviendo los últimos segundos de mi
madre.

Vi cómo los colmillos de ese sujeto se clavaban contra el cuello de mi mamá y la vida le escapaba en cada gota.

Cuando terminó, la dejó tendida sobre la trampilla y murmuró suavemente.

—Viktor Nikiforov —habló él—. Ahora mismo me eres innecesario. Sé que estás oculto y que tu madre intenta proteger la entrada a tu escondrijo con su vida. No voy a
matarte, no hoy. Esperaré, porque tú tienes algo que yo necesito. Destrozaré todo lo que tenga que ver contigo con tal de obtenerlo, pero debo esperar un poco más. Cada vez
menos. Ya sé que tienes una debilidad.

La imagen de Yuri invadió mi mente, y tras de él se alzaba la silueta de ese sujeto. Quise apartarlo, quise gritar, pero él realmente no estaba ahí y solo estaba repasando un mensaje tardío.

—Nos volveremos a ver, Vitya —concluyó desapareciendo.

Luego de ese pesado trance, regresé en mí. El silencio reinaba en mi casa y la sangre que bajaba por la trampilla
ahora estaba seca.

—Yuri... —llamé entre la oscuridad y estrechez de ese escondite, temiendo por su vida. ¿Y si esa persona había ido por él? Pensar algo como eso encendió ese valor que me faltaba para mover la trampilla y enfrentar el escenario que quedaba afuera.

Me sorprendió el peso que tenía y quise atribuirlo a la madera, pero no... era el peso del cuerpo de mi madre sobre ésta, protegiéndome incluso después de la muerte.

HUNTER OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora