El tiempo se agotaba y yo era plenamente consciente de ello.
Debía hallar una forma, la que fuese para que tanto Yuri como Misha pudiesen estar bien, incluso si yo ya no estaba con ellos.
—¿Qué harás? —preguntó Phichit recargándose contra el marco de la puerta mientras se reponía de la carrera y el cansancio, mas no así del miedo que lo envolvía.
Giré para tantear la situación.
Yuri aún dormía plácidamente en la cama, ajeno a la conversación que
teníamos, sumido en el mundo de los sueños y muy tranquilo.
Eso era lo que yo quería para él, que pudiese descansar sin miedo; como si los malos recuerdos no existieran.
Entender que esos malos recuerdos estaban asociados a mí solo confirmaba más la decisión que había tomado.
—Ya te lo dije antes. Tomaré los recuerdos de Yuri y los de Misha. Solo de esa forma, serán libres.
Phichit abrió los labios listo para alzar la voz, y entonces un vistazo al interior hizo que recordase que mi esposo aún dormía.
—¡¿Acaso estás loco?! ¡Ellos son tu familia, Viktor!
—Son mi familia, y es por eso que estoy tomando esta decisión. Los pacificadores quieren un culpable, ¿no? Yo solo quiero que Yuri y Misha estén bien, incluso si yo no estoy junto a ellos.
—¿A qué te refieres? —sus labios temblaron—. No... no me digas que...
—Asumiré la culpa de lo que Yuri hizo y todas las consecuencias.
El puño de Phichit golpeó contra la pared de ladrillo a solo unos centímetros de mi cara. Con la mano que tenía libre, sujetó mi cuello revelando toda la frustración que sentía.
—iSi dices algo como eso serás encerrado de por vida en la Zona Roja! ¿En qué estás pensando? iEllos te necesitan!
—Lo sé, pero solo así podré mantenerlos al margen de todo esto. No me malinterpretes, pero no puedo dejar a Yuri cerca de nuestro hijo si no sabe controlarse. No tenemos idea de cómo podría reaccionar o qué tan inestable es en realidad. Las probabilidades de que ataque a Misha son inciertas. Pero sé que algo malo sucederá si nos ve en riesgo de nuevo.
—Viktor... —La voz se le quebraba al mismo tiempo que entendía mi posición—. ¿Qué pasará con Misha?
—Mi hijo es un hibrido, su instinto de supervivencia es mucho más fuerte y desarrollado que el de un humano y ya lo ha demostrado. Solo puedo pedirte que lo lleves a un lugar seguro.
—Yuri no estaría de acuerdo con esto —dijo en un último intento de convencerme (o convencerse) de que aún teníamos alguna otra opción.
Lo cierto es que no la teníamos. Si escapábamos, los pacificadores no tardarían en encontrarnos y los tres
correríamos la misma suerte.
Si tan solo lograba ponerlos a salvo, aunque fuese de forma separada.
—Sé que no. Él asumiría la culpa en un intento de cambiar las cosas y estoy seguro de que es lo que los pacificadores y losif quieren. Especialmente losif. Todo este tiempo
temiéndole solo me ha servido para entenderlo y saber cómo piensa. Si sigo mi plan, tendrán solo una víctima. Si no, caeremos los tres e incluso puede extenderse a ti y a
Michele. losif no tendría contemplación alguna en quitarlos
de su juego. Para él, nosotros somos solo eso, un montón de fichas que él mueve a su conveniencia.
Él empezaba a entender, a vislumbrar solo la punta de todo el iceberg que fue mi vida en esos meses y el por qué detrás de mis decisiones.
—losif podría ir por Yuri y Misha si tú no estás con ellos.
