☾9: La melancolía del lobo.

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—¿A dónde crees que vas? —reclamó Otabek en el momento en el que me levanté y posé una mano sobre la
palanca de la puerta.

—¿No dijiste haber sentido a Viktor? ¡Seguramente vino a buscarme! ¡Debo ir por él y evitar que se encuentre con JJ!

—¿Y puedo saber qué piensas hacer en caso de que un cazador te encuentre?

Me detuve. La imagen del rostro deformado y ansioso del cazador que acabábamos de enfrentar invadió mi mente y sentidos. Hasta ahora, no había enfrentado a un cazador
solo, y de no ser por Viktor u Otabek, ya no estaría aquí.

Mi mano empezó a temblar.

—Debo... buscar algún modo de encontrar a Viktor.

—¿Cuánto tiempo lleva sin probar carne?

—Me dijo que había cambiado su dieta hace mucho y...

—Entonces no tiene posibilidad alguna contra JJ, ni tú tampoco. Viktor viene de los Lobos, podría liarse con más de treinta cazadores tipo A, doce tipo B y cinco tipo C, pero los tipo D como JJ casi igualan su fuerza. Considerando que ha modificado su dieta, no podría más que huir y con suerte enfrentar hasta a dos tipo A en caso de necesitarlo. Si decides salir a buscarlo, solo representarán un estorbo el uno para el otro.

—Pero... ¿y si acaso probó algo de carne al venir?

La mirada de Otabek se tornó incluso más oscura de lo normal, tensando el ambiente por completo y llenándome de más incertidumbre.

—Los Lobos y los cazadores tipo D son capaces de devastar naciones enteras cuando se rinden a sus impulsos. Si Viktor llegara a probar carne o sangre y desencadenara su instinto luego de todo este tiempo... realmente la pasaríamos muy mal.

Con dificultad, Yuri se levantó.

—Escucha, cerdo. En el momento en el que Viktor recupere su dieta, puedes estar seguro de que lo perdiste. "Eso" que despierta con la sangre, no es la misma persona que
conocías. Un herbívoro jamás entenderá ese instinto propio
de mi especie. —Llevó una mano hacia sus labios, presionando el dedo pulgar contra ellos, Otabek se apresuró a sujetarle—. Ahora mismo, estoy conteniéndome para no
destrozarte.

—Yuri, calma —su pareja pasó una mano por los cabellos rubios del chico, calmándole poco a poco—, tranquilo.

Otabek sabía cómo lidiar con él y se debía a que los carnívoros eran terriblemente impulsivos, enncontraposición a los herbívoros que poseíamos una paciencia casi infinita. Entendí que su agresividad era un reflejo de superviviencia y que ésta se agudizaba cuando estaban nerviosos.

Me preguntaba si Viktor encontraba en mí la calma que Otabek le brindaba a Yuri, o acaso yo era para él solo una presa más. Tan sumido estaba en mis pensamientos que apenas escuché el resonar metálico de una lata fuera de la enfermería y los pasos cansados de alguien. Ni Otabek ni el otro Yuri se mostraron sorprendidos.

—¿Lo ves? Solo necesitabas esperar un poco.

—¿Eh?

—Puedes salir, él ya está aquí.

Dudé antes de abrir la puerta, pero ni bien lo hice reconocí a Viktor frente a mí.

—¡Viktor! —llamé avanzando hacia él.
Se veía agitado y cansado.

Temía su reacción. Él tenía todo el derecho de enojarse, pero no fue así. Avanzó hacia mí y cuando me tuvo cerca sus brazos envolvieron mi cuerpo con suavidad y firmeza.

HUNTER OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora