☂ 72: La caída.

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Yuri.

Creía que mis padres solo jugaban cuando decían que yo tenía cuatro niños en casa para cuidar.

No sabía que hablaban en serio.

Como Misha era un niño muy tranquilo, a Viktor no se le ocurrió una mejor idea de "tiempo compartido" con nuestro hijo que aprovechar las noches de luna llena para salir junto a él y los dos perros por toda la villa, corriendo y aullando.

Regresaban en la madrugada y yo fingía dormir.

Viktor recuperaba su forma humana y en medio de murmullos y movimientos lentos y calculados se
acomodaba tras mi espalda para abrazarme y Misha buscaba su lugar en mi regazo, colando sus pequeñas manos frías bajo mi pijama para calentarlas contra mi piel.

Makkachin y Vicchan ocupaban una de las cajas convertidas en casa y su aventura terminaba.

Estaban fríos tener la piel húmeda por el ambiente hacía que buscaran
calor en mi cuerpo. Los amaba, y por eso esperaba al día siguiente para regañarles.

—¡Pero Yuri!

—Nada de peros —decía en la madrugada, vertiendo agua tibia sobre mi hijo en la bañera. Misha disfrutaba la hora del baño y ya no temía que viese la cicatriz que cruzaba su pecho, recuerdo del ataque de Iosif.

—¡Es la única forma en la que Misha aprenderá a manejar su forma de lobo!

—Soy un lobo, mami.

—Eres un lindo lobito, amor —contestaba usando un tono dulce para él y otro un poco más severo para su papá, quien me abrazaba por la espalda y besaba mi cuello en un intento de tener atención—. A diferencia de tu papá. Viktor, ya suéltame y báñate.

—Bañaste a los perros, estás bañando a Misha, ¿y no vas a bañarme a mí?

—No, cierto par de lobos dejaron las sábanas llenas de barro esta mañana y voy a lavarlas.

—¡Sí! ¡Mis huellas son chiquitas como yo!

—Son hermosas, amor. No como las de tu papá.

Aunque sonase enojado, Viktor sabía que no lo estaba. En realidad, no me molestaba que salieran. Entendía que a él le entusiasmaba pasar tiempo con Misha enseñándole más sobre su naturaleza, quizás la única cosa que no podía compartir conmigo.

Lo que pasaba se resumía a ese evento, unos días atrás, en el que recibimos la invitación de Iosif.

A partir de ese momento, tenía una extraña y molesta sensación en las
noches que lograba estresarme y hacer que me despertara varias veces.

Era algo como la nostalgia, una ideación de pérdida y fuertes ganas de llorar. Me tranquilizaba al acariciar el suave cabello de Misha y percibir la mano de Viktor entrelazada a la mía.

Una noche, ya no fue solamente una sensación. Esta vez, vino con un sueño en el sentía como si juntase todas esas emociones negativas, amplificadas. Me encontraba en una
habitación con las paredes desgastadas. El olor rancio del moho inundó mi nariz pero eso no se comparaba a la tristezaque oxidaba mi interior. Escuchaba moscas volando a mi alrededor y el zumbido se hacía cada vez más y más fuerte.

Quise moverme, y sentí un dolor agudo recorrer ml cuerpo. Estaba herido, asustado y solo. Entonces, un repentino silencio y la figura de una persona abriendo la puerta, llenando ese ambiente monocromático de color. Mi corazón latía desesperado y al mismo tiempo, hallaba paz.

HUNTER OMEGAVERSEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora