10

15.7K 704 54
                                        

Morgan.

Alessandro y yo permanecimos la mayor parte del día en cama, viendo películas y jugando.
Por más que intentaba no reír, era todo lo contrario, siempre decía o hacía algo para hacerme llorar de la risa y parecía gustarle porque no me perdía de vista por ningún motivo.

Mi celular no dejo de vibrar en un buen rato, varias personas y amigos estuvieron comentando y envíando mensajes para saber quién es el tipo de la foto, cosa que no diría y obviamente para corroborar que todo lo que dijo Dante, fue mentira.

Alessandro se quedó dormido y yo ya no podía estar un segundo más en la cama, así que me puse de pie y después de dejarlo en total silencio en la habitación. Decidí preparar algo de comer, prepare una pasta y algunos vegetales en mantequilla, después podríamos salir a recorrer la plaza central.
Justo antes de ir a ver Alessandro, el timbre sonó y me acerque a la mirilla, Lía estaba detrás de la puerta. Mis celos surgieron y encendieron mi cuerpo por completo, no iba abrirle la puerta hasta que de nuevo volvió a insistir.

-Se que estás ahí dentro Alessandro, abre la puerta.

Abrí la puerta y me quedé justo frente a ella, sin darle acceso al departamento, su cara fue de desprecio al verme.

-¿Y tú qué haces aquí?.

-¿Qué necesitas?.- Me quede quieta, con la puerta detrás de mi.- Alessandro está dormido.

-Lo puedo esperar, quitate.

-No te voy a dejar entrar, ya te dije que Alessandro está dormido. Quieres hablar con él, regresa más tarde.

-Mira niña, no se de donde tienes el valor para hablarme de está manera, hazte a un lado o te quito.

-Intentalo, porque no te voy a dejar pasar.

Lía es mucho más alta que yo, aunque más delgada. Me empujó y perdí el equilibrio por unos segundos, pero seguí firme.

-Deja de causar problemas.

Justo antes de poder contestarle, Alessandro apareció detrás de mí y me hizo a un lado.

-¿Que quieres Lía?.

-Quería verte guapo, pero está niña parece estar en todos lados. ¿Vamos por unas copas?.

-Lía, ya he hablado contigo. Eres mi amiga y te quiero bastante pero toma tu distancia y sobre todo respeta a Morgan.

-¿Qué?.

-Lo que escuchaste, ella es especial para mí y es parte de mi familia, si no quieres que nuestra amistad termine, respeta mi espació. Ya he hablado varias veces contigo.

-Me ha quedado claro, adiós.

Lía se dio la media vuelta y camino hacia el elevador, no sin antes haberme recorrido de arriba a bajo y mostrarme todo su odio. Alessandro cerró la puerta y le agradezco que haya dejado las cosas claras, pero los celos me invadieron por completo desde que Lía puso un pie aquí y mucho más cuando mencionó que la quiere.

-Mmm, ¿Que sucede?.

-Nada.

-Morgan, hablo en serio. ¿Que pasa?.

-Veo que aún la quieres.- camine hacia el lado contrario de la cocina, alejándome de él.- Que bien, la comida ya está lista, puedes comer. Iré a descansar.

-¿Es en serio?.

Camine hacia la habítacion y antes de cerrar la puerta Alessandro entro tras de mi, tomándome de la cintura y recargandome en la puerta.

-¿Estás celosa?.

-No lo estoy, quiero dormir.

-Morgan no empezamos con esto, Lía es amiga mía desde la secundaría, claro que la quiero pero solo eso.

-Mmm si, tan amigos que ya se comieron entre los dos, que bonita amistad.

-Lo que paso entre nosotros ya tiene demasiado tiempo, ahora estoy contigo, ¿Eso no cuenta?.

-Claro que cuenta, solo que su presencia es nefasta y no me cae nada bien.

-Si estás celosa. Nena estoy contigo porque te quiero, eres linda, hermosa y tú cuerpo me tiene muy mal, Lía solo es mi amiga y solo eso, ¿Confía en mí, de acuerdo?.

-Está bien.

-Ven, vamos a comer.

Me tomo de la mano y salimos de la habitación, se encargo de servir mi plato y comer en silencio. En ningún momento de mi vida me imaginé llegar hacer esto con un hombre, mucho menos alguien mayor que yo, pero siempre sucede que encuentras alguien que te da paz, confianza y sobre todo seguridad y eso mismo me sucedió desde que lo conocí.

Terminamos de comer y nos encargamos de dejar limpia la cocina junto con los trastes, ninguno de los dos dijo nada. Camine hacia la habítacion y de nuevo me tiré en la cama, Alessandro tardó bastante en venir tras de mi.

-¿Que quieres hacer nena?, Al parecer podemos faltar a casa de nuevo sin ningún problema.

-Quiero ir a la playa, ¿Podemos ir mañana?.

-Mmm, vale, perfecto. Tendremos que dormir temprano para irnos al amanecer y disfrutar el día.

-De acuerdo.- Lo tome de la mano y lo jale hacía mi, desde que desperté tenía ganas de hablar con él, dejar claras varias cosas y sobre todo decirle lo mucho que lo estoy queriendo, porque no es normal.- Ven, tengo que hablar contigo.

-¿Pasa algo?.

-No es malo, solo quiero decirte varias cosas.

-¿Estás bien?.

-Lo estoy, tranquilo.

-Bueno, habla no me gusta la espera.

Me senté sobre sus piernas y repartí varios besos por todo su rostro.

-No se si es normal la forma en la que te estoy queriendo, me da miedo salir lastimada y sobre todo que esto resulte mal y nos tengamos que alejar.- Alessandro intento hablar pero lo calle poniendo mi dedo sobre sus labios.- Deja que termine de decirte todo, Me gusta estar contigo, me das paz, seguridad, confianza. Eres el primer hombre que me toca, eres el primero ya en muchas cosas y créeme que no me arrepiento pero no quiero que juegues conmigo, todo esto te lo estoy diciendo con el fin que no haya mentiras entre nosotros. Si en algún momento te sientes atraído por una mujer, si ya no estás satisfecho conmigo o simplemente lo nuestro es aburrido, dímelo, habla conmigo y sabré entenderlo.

-Morgan, soy sincero contigo. Desde que te vi por primera vez quedé encantado contigo, no voy a mentirte, lo primero que me gustó de ti fue tu cuerpo. Me encantan tus piernas, pero igual me encantas tú, eres adorable y me gusta ser el primero en todo, no tengo intenciones de lastimarte, tengo intenciones de estar contigo muchísimo más tiempo y encontrar la manera de que nuestra relación no sea mal vista

Alessandro tomo varios mechones de cabello y los acomodo detrás de mis orejas, repartió varios besos sobre mi cuello y rostro, me abrazo con fuerza y termino dándome un pequeño beso en los labios.

-El día que ya no quiera estar contigo, te lo diré lo prometo. Ahora lo único que quiero hacer es disfrutarte, disfrutar todo el tiempo que podamos estar juntos. Nos quedan varios días aquí, podremos estar pegados las veinticuatro horas, sin embargo cuando regresemos, nuestros horarios cambiarán por completo y al menos quiero besarte lo suficiente para no echarte tanto de menos, ¿Lo entiendes?.

-Lo entiendo, solo por favor, no rompas mi corazón.

-Ni tú el mío, vamos nena, eres especial para mí.

-Y tu para mí, te quiero.

Nos besamos un largo rato, no fue como otros besos llenos de deseo en los que la tensión sexual se sentía, era tranquilo, lleno de amor y delicadeza.
Su toque era suave y lento, no tendría porqué desconfiar de él, pero no quería quererlo, mucho menos amarlo tan rápido que al final cualquiera de los dos termine llorando la ausencia del otro, sería devastador tomando en cuenta que es un hijo para mis padres.

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora