Morgan.
Desperté por el ruido constante, no podía distinguir exactamente de dónde venía, pero comenzaba a darme dolor de cabeza.
Me levanté con precaución de la cama y trate de acostumbrarme a la luz y preparar a mi cuerpo para recibir órdenes, camine hacia el baño y me senté en la taza, me sentía realmente fatal, mi cabeza no dejaba de doler y mis ojos estaban más que sensibles a cualquier tipo de luz.
Ayer por la noche después de ver unas fotos de Alessandro, en bata frente a un espejo y atrás el cabello de Lía, me dejó mal y comencé a llorar como niña pequeña.
Confiaba en él pero en ella no y algo muy en el fondo me decía que algo sucedió.
Respiré profundo varias veces, lave mi cara y mis manos y baje hacia la cocina. Enzo, Bruno, Lizzy y Caroline estaban desayunando en la sala, viendo una película, los vi y los ignore.
-Buenos días!!
-No hables tan fuerte, gracias.- me dirigí hacia la cocina y tome un vaso con agua, cogí el plato del desayuno y camine hacia las escaleras para encerrarme en mi habitación, hasta que Enzo me tomo de los hombros y me llevo a la sala.- No estoy de humor.
-Lo siento, te vas a quedar aquí.
-Enzo, es en serio.
-Nosotros no tenemos la culpa de las tonterías de Alessandro, nosotros no te hicimos nada y no somos los culpables que te sientas así. Y mucho menos tú, no quiero discutir contigo Morgan, te vas a quedar aquí y vas hacer de todo para sentirte mejor, porque ni tú, ni nosotros tenemos la culpa. Ahora come y ve la película.
Me quedé estática con lo que dijo, quería levantarme e irme, pero tenía razón, ellos no tienen la culpa, ni mucho menos yo por algo que el estúpido de mi novio está haciendo.
Con el nudo en la garganta comencé a comer y a prestar algo de atención a la película, las gemelas estaban muy entretenidas, al igual que Enzo, pero Bruno no dejaba de verme, sentía su mirada en todo mi cuerpo y aunque pareciera raro, me agradaba, esa sensación protectora que me brinda desde el primer día en que lo conocí, me gusta.
Al terminar la película, Enzo se fue a su casa, prometiendo regresar por la noche. Mientras tanto, limpiamos la casa y lavamos un poco de ropa, al llegar la hora de la comida, pedimos pizza y justo cuando creí estar mejor, mi celular comenzó a sonar.
Lo tome y corri hacia mí habítacion, cerré la puerta y le contesté.
-Hola nena, ¿Cómo estás?.
-Hola, bien, ¿Y tú?.
-Bien, ¿Segura que estás bien?.
-Si, lo estoy. Solo un poco cansada, me duele todo mi cuerpo.
Sé que me voy arrepentir de esto, pero no solo él sabe jugar.
-¿Y porqué te duele el cuerpo?
-Ayer salimos a un club y termine muy ebria, no me acuerdo de nada.
-¿Con quien fuiste?.
-Con Bruno y Enzo, obviamente con sus hermanas.
Su respiración comenzó a ser pesada y sus respuestas ya no eran dulces, ni con el tono meloso.
-¿Dónde te duele?
-Las piernas, pero supongo que con una baño caliente se me quita el dolor, igual y baile mucho.
-¿Dónde dormiste?.
-En casa, pero ya no recuerdo nada.
-¿Es broma verdad?.
-¿Porque te mentiría?.
-Morgan, te duele el maldito cuerpo como si hubieras cogido.
-Claro que no, simplemente me duele.
-Hablaremos de esto, cuando esté de regreso Morgan.
-De acuerdo, adiós.
Termine la llamada y me aventé sobre mi cama, si no aprendo a manejar esto, se va a salir de control y en realidad si voy a terminar con un dolor de cuerpo, horrible, que ni el mismo jesucristo me va a poder salvar.
Después de haberme reprochado como una hora todo lo que le dije Alessandro, me fui a la ducha y me di un baño relativamente corto, que duró quince minutos.
Al salir me vestí con una falta y un pequeño suéter, arregle mi cabello, maquille un poco mi cara y baje, al parecer tenían la misma idea que yo de salir de la casa y se los agradecía, no podía estar pensando tonterías.
-¿Que les parece si vamos a la plaza?, Comemos algo y después regresamos para estar con Enzo.
-Yo voy.
-Y pues nosotras igual.
Salimos de la casa y como no tenía ganas de manejar, nos fuimos en el autobús, después de quince minutos llegamos y aunque nos costó un poco de trabajo convencer a Bruno de entrar con nosotras a las tiendas de mujeres, por fin acepto y comenzó a escojernos ropa.
Todo estaba bien, tranquilo, sin algún problema hasta que mi celular de nuevo comenzó a vibrar.
Al encerderlo tenía varios mensajes de Alessandro, lo conocía tan bien, que estaba volviéndose loco con la idea de pensar que alguien más entro en mi y mucho mas, siendo Bruno.
-¿Dónde estás?.
Morgan, ¿Porque nunca atiendes a mis mensajes?.
¿Es en serio?, ¿Que haces?.
-Hola, lo lamento, estoy comprando ropa con los chicos.
-¿Chicos?.
-Bueno, Enzo y Bruno se ofrecieron a traernos a comprar ropa.
-¿En qué tiendas?
-Ya hemos pasado por Pull, Bershka y victoria Secret's, no se a donde más nos lleven.
-Te quiero en tu casa, en diez minutos.
-¿Perdón?.
-Lo que leíste Morgan.
-No me voy a regresar a casa solo porque tú me lo pides, estoy disfrutando mi día.
-¿Vas a desobedecerme?.
-Si, no es justo que tú estés tan lejos, haciendo lo que te da la gana y yo encerrada en mi casa.
-Perfecto, haz lo que quieras.
Salió de línea y aunque intente contestarle, lo deje en visto, no se a donde quiero llegar con esto, pero me estoy cansando de su estupido egocentrismo.
Camine de nuevo hacia los chicos y tome mis bolsas de ropa, después de un rato de seguir comprando ropa y algunos accesorios.
Enzo llegó con nosotros y fuimos a cenar a un pequeño restaurante cerca de mi casa, Bruno y yo estuvimos muy cerca durante el día, hablamos de cualquier cosa, realmente teníamos mucho en común. Al llegar me tomo de la mano y me guío hasta la mesa, justo ahí las cosas se pusieron raras y tensas, no lo entendía, hasta que lo vi del otro lado del restaurante, con su traje negro y sus ojos inyectados de sangre.
¡La cagué, la cagué, la cagué! Alessandro ya estaba en Sicilia.
*******
Hola chiquillas, espero les guste.
Desde hace varios capítulos he querido hacer las preguntas para Bruno, pero no dejan ninguna, así que lo voy a posponer.
No olviden, votar y comentar.
Besos.❤️
Ig: raaquellr7
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E N T U P I E L |B O R R A D O R|
Genç Kurgu-Eres mía y me vale una mierda lo que quieras hacer, lo que es mío siempre está bajo mi control.- La tomé por el cuello para recostarla suavemente sobre el colchón. -¿Y acaso tú eres mío?. La forma en que Morgan me veía solo hacia que mi auto contro...
