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Morgan.

Abrí mis ojos lentamente, a pesar de haber dormido demasiado seguía igual de cansada. Alessandro no se detuvo en toda la noche, no nos detuvimos hasta que ya no pudimos más y ahora no estoy segura de poder ponerme de pie.
Me dolía todo mi cuerpo como si hubiera corrido un maratón y prácticamente eso hice, solo que con su pene dentro de mi.

Me senté en la orilla de la cama y busque Alessandro por todas partes, no había ni un rastro de él, la puerta del baño estaba entre abierta, así que ahí no estaba. Revise de punta a punta la habitación, el lado de su cama donde el duerme, estaba fría.
Me levanté con mucho cuidado de la cama y salí de la habitación, tampoco estaba en la sala y la cocina. Me acerque a tomar un poco de fruta y ahí estaba una pequeña nota.

Preciosa tuve que salir de emergencia a la casa, parece que hubo un problema algo grave con un cliente y tenemos que regresar. No quise despertarte porque se lo cansada que estás, pero más tarde regreso por ti, espero no tardar.
Te quiero y desayuna, eres lo más lindo que tengo.

Vaya mierda, aún tenía unos cuantos días de vacaciones y resulta que no los podré aprovechar con él.
Un poco de culpa me hizo sentir mal, mis padres aceptaron este viaje para estar conmigo y disfrutar las vacaciones juntos y ahora solo estoy con Alessandro, metida en su cama.
Tome la bandeja de comida y me fui a su habitación, de nuevo me metí entre las cobijas y me quede así por un rato hasta que comencé a tener calor y me di una ducha.
No me gustaba mucho la idea de usar pantalones, no me sentía tan cómoda pero justo ahora es lo que usaría, tengo marcas por todo mi cuerpo y no quiero que nadie sospeche nada o piense otras cosas.

Me vestí y arregle mi cabello, maquille un poco mi rostro y de nuevo me tumbe en la cama, mis piernas ardían si permanecían mucho tiempo de pie.

Estuve dando vueltas por toda la cama, la casa, revise demasiadas veces mi celular y ya no encontraba con que distraerme, estaba completamente aburrida y ya habían pasado cinco horas desde que desperté y Alessandro no llegaba.
Comencé a impacientarme, así que tome mi bolsa y salí del departamento. Iría hacia la plaza central para comprar un helado y poder distraerme un poco, claramente mis piernas dolían pero poco a poco me tendría que acostumbrar.

Camine de un lado a otro en busca de un buen lugar para saciar mi antojo hasta que mis ojos hicieron que me regresara unos cuantos metros.
Atraves del gran ventanal de la cafetería, pude ver Alessandro y claramente no estaba solo, Lía estaba con él.
Su conversación parecía ser muy animada por la forma en la que se reían, me quedé estática viendo como tendría que haber estado con mis padres o conmigo, no con ella.
Mis ojos siguieron cada uno de sus movimientos, Alessandro toco varias veces sus piernas desnudas sin importarle nada, justo cuando pensaba en irme Alessandro noto mi presencia y su sonrisa se desvanecio.

Salí corriendo de ahí, mis piernas en cualquier momento ya no responderían y terminaría en el piso, pero no quiero verlo, mucho menos tenerlo cerca. Corrí varios minutos hasta que llegue a la entrada del departamento y de nuevo subí corriendo, entre y lo primero que hice fue tomar todas mis cosas, mi mochila y varias prendas que estaban por la casa.
Verifique en no haber dejado nada y de nuevo salí del departamento, camine hacia recepción para esperar un taxi.
Deseaba con todas mis fuerzas que Alessandro no llegara para que yo pudiera irme y así fue, subí al taxi y Alessandro no se apareció.
Tenía demasiado coraje en mi pecho, ¿Que hacía con ella?, Platicando como si nada, como si yo no existiera. Al menos me hubiera dicho o algo y así no hubiera sucedido nada de esto.

Después de unos minutos llegué a casa de mi tío, todos iban de un lado a otro, mis padres no dejaban su celular y mucho menos su laptop.
Intente pasar desapercibida hasta que mi madre me vio.

-¿Morgan?, ¿Que haces aquí?.

-Hola mamá, lo siento estaba sola y comencé aburrirme. Así que decidí venir para acá.

-¿Y Alessandro?.

-No lo se, no lo he visto, pensé que estaría aquí pero veo que no.

-Qué raro, salió de aquí hace como dos horas, dijo que iría por ti.

Maldito mentiroso.

-Puede que se le haya atravesado algo, pero ya estoy aquí, ¿Pasa algo?.

-Hubo un problema con un inversionista y sus acciones en América, al parecer le hicieron un fraude y tenemos que intervenir, hasta el momento no sabemos exactamente que fue lo que pasó.

-¿Tendremos que regresar?.

-Es lo más probable, por ahora nos quedaremos aquí, si las cosas se salen de control tendremos que irnos.

-De acuerdo, entiendo. Bueno subiré a mi habitación, no hemos dormido muy bien, ya sabes hemos ido a varias fiestas.

-Lo se nena, no te preocupes, sube a descansar.

Me di la media vuelta y subí hacia la habítacion, estaba enojada, claro estaba pero poco a poco comenzaba a ganarme la tristeza.
¿Porqué mintió?.
Igual puede que esté exagerando, pero esa tipa no me cae nada bien, no creo que sus intenciones ahora ya sean buenas.

Me encerré en la habitación y de nuevo me tumbe en la cama, no tenía nada que hacer más que dormir hasta que decidiera salir de aquí.

**
Comencé a perder el sueño cuando los golpes en la puerta siguieron insistiendo demasiado, no tenía el ánimo de levantarme, mi cuerpo pesaba demasiado.
Me arrastre hacia la puerta y la abrí, Alessandro estaba recargado en el marco de la puerta y justo cuando intento entrar, le negué el paso.

-Tenemos que hablar, ¿Porque te fuiste así?.

-No quiero hablar contigo ahora, estoy cansada, lo mejor es que hablemos después.

-Yo quiero hablar contigo ahora!

-Pero yo contigo no, no quiero escuchar mentiras.

-No voy a mentirte.

-¿Porque me dejaste tanto tiempo sola?.

-No tenía mucho de haber salido de aquí cuando me viste con Lía, pase a comprar algo de comer y la vi.

-Mentira, mi madre me dijo que tenía más de horas en que habías salido de aquí, no fuiste por mi y te fuiste con Lía.

El color de su rostro desapareció, despeinó su cabello y paso varias veces sus manos por su rostro.

-No quiero hablar contigo Alessandro, mejor déjalo así y sigue con ella.

-¿De que hablas?.

-Te deje claro que yo no quería mentiras y parece que entendiste lo contrario, no quiero eso para mí vida.

Entre de nuevo en la habitación y me encerré, Alessandro siguió insistiendo en la puerta hasta que después de unos minutos se marchó. Seguía enojada, triste, mi corazón no dejaba de latir rápido y comenzaba a doler, quería llorar pero ni una lágrima salía, parecía haberse olvidado de todo.

Me dejó sola toda la mañana, esperándolo mientras él estaba con Lía, tocando sus hermosas y largas piernas.

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora