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Morgan

Al día siguiente, todos fuimos con prisa al colegio. Fuimos uno por uno al edificio correspondiente y todos habían sido aceptados. La única que faltaba era yo y aunque todos quisieron que fuera la primera, me negué.

-Primero ustedes, lo mío puede esperar.

Mi padre se molesto, pero igual no me importaba, no tenía ánimos de ver mi resultado.
Llegando a mi edificio, entre sola y camine hacia la lista, mi sobre era el 123. Lo tome, lo abrí y decía lo siguiente.

"El instituto de periodismo nacional de Italia, felicita a Morgan Rizzoto por su compromiso y excelente ensayo.
El instituto le da la cordial bienvenida para formar parte de los alumnos en el siguiente año escolar".

¿Me quedé?, ¡AY DIOS MÍO, ME QUEDÉ!

Baje corriendo las escaleras y en cuanto salí abrace a mi padres.

-¡Estoy dentro, me quedé en la universidad de periodismo!

-Mi niña, tan inteligente. Esto merece que lo festejemos.

Y si, estuvimos desde muy temprano en la calle, comiendo y comprando cosas. Harry, el padre de las gemelas las felicito y les dijo que pronto vendría a Italia para poder estar con ellas.
Todo marcho muy bien, todos estábamos felices y contentos.

Llegando a casa en la noche, inmediatamente todos comenzamos a llenar nuestro registro y a preparar nuestros horarios.
Buscando entre todos mis papeles encontré una pequeña tarjeta, revise los datos y era de Martin, el chico que se sentó a lado de mi en el avión.

-Pero mira que sorpresa, haz aparecido por arte de magia cuando menos lo necesitaba.

Busque sus redes sociales en mi celular y aunque al principio no le creí para nada, realmente su trabajo termino resultando totalmente hermoso. Claramente lo seguí y menos de dos minutos ya tenía un mensaje suyo.

-La chica hermosa del avión por fin apareció, fui muy tonto al no haberte pedido tu número.

-Las cosas suceden por algo, por arte de magia tu tarjeta apareció entre mis cosas y tenía que verificar que todo lo que me dijiste fuera verdad.

-Claro que lo es, no soy secuestrador ni vendo órganos.

-Bueno tenía que comprobarlo.

-Ya veo que tienes sentido del humor, me agrada. ¿Como haz estado estos meses?

Claramente y por obvias razones no iba a mencionar al innombrable.

-Excelente, todo marcha de maravilla.

-Ya veo y me agrada. Igual tu apareciste por arte de magia a mi vida. ¿Considerarías ser mi modelo para un evento que tengo dentro de un mes?

-¿Yo?

-Claro que tú, la chica que me iba ayudar se rompió el pie y claramente es imposible que este dentro, ¿te animas?

-Tengo que pensarlo.

-Mmm, eso es un no:/

-No dije eso, tengo que consultarlo con la almohada.

-Perfecto, tal vez y esta noche tu almohada te diga que si, ahora duerme pronto y avísame si tú no, se convierte en si.

-Tal vez lo haga, adiós.

-Adiós compañera de asiento.

Deje a un lado mi celular y seguí metida en mis cosas, aunque la idea no dejaba de rondar en mi cabeza. No era mala idea, podía ser algo muy bueno o muy malo.
Y me serviría de mucho ahora que tengo el maldito corazón roto.

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora