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Morgan

Los días pasaron muy rapido, mis padres organizaron una comida en el jardín de la casa, para poder despedirnos Alessandro y a mí.
Asistió todo mi circulo cercano, las gemelas, Enzo, El tío Carlo, la madre de Alessadro, Harry y claramente mis padres.

Comenzabamos a estar nostalgicos y un poco tristes, pero al parecer todos lo entendierón.

Y justo ahora me encuentro en el asiento del avión, a lado del hombre que más amo.
Después de esa despedida tan agridulce por parte de todos, Alessandro y yo, por fin, tomamos un rumbo diferente.

-¿Estas bien nena?

-Lo estoy, me siento un poco triste, pero también estoy muy contenta.

Alessandro entre lazo nuestras manos y me acercó un poco a él para depositar un beso en mi frente.

-Nos esperan muchas cosas juntos nena, estoy feliz de tenerte conmigo, te amo.

-Te amo más, estoy segura de que algún día podremos casarnos.

Al parecer mis palabras tomaron por sorpresa Alessandro, porque sus ojos se abrieron de tal manera, en que pensé que saldrían de sus cuencas.

-¿Qui-quieres casarte conmigo?

-Solo si en algún momento de lo pides de una manera más romanticá.

-Claro que lo haré, ¿Pero es en serio?

-Claro que lo és, quiero hacer toda mi vida contigo. Aunque ahora no veo tan cercana una boda, pero me quiero convertir en la madre de tus hijos.

-Y yo quiero que lo seas, estoy dispuesto a todo para algún día llamarte "Señora Gali".

Las mariposas en mi estomago revolotearon tanto, que sentí que en cualquier momento vomitaria encima de Ale.

*
Llegando al departamento, Alessandro y yo, tuvimos suficiente energía para acomodar y ordenar todo lo que traíamos con nosotros, mientras llegaban las demás cosas de Florencia. La fecha estimada, dos días, para que todo este aquí.

-Listo, ya esta la habitación nena, ¿Quieres cenar algo antes de dormir?

-No, tengo el estomago revuelto por el vuelo.

-Entonces vamos a dormir, estoy muy cansado. Mañana podremos ir a caminar entre las calles.

-Me parece perfecto.

Ambos subimos a la siguiente planta, para ponernos cómodos y por fin, descansar.

*

-Hola nena, ¿Como va todo?

-Muy bien, ya estoy en la tercer clase, realmente me estaba quedando dormida, pero con el frío que hace desperté por completo.

-Más tarde puedo calentarte.

-Me encantaría, ¿estás en el despacho?

-Así es nena, estoy ansioso por verte, pero es mejor que me abstenga de decirte todo lo que quiero hacerte. No quiero que te desconcentres y yo no quiero que nadie escuché que es lo que quiero hacerle a mi mujer.

-¿Soy tu mujer?

-Claro que lo eres, desde que te vi por primera vez en el despacho de mi padre con esa falda tan bonita, desde ese momento fuiste mi mujer Morgan.

-Basta, terminemos esta conversación. No quiero salir corriendo de aquí para ir por ti directo al despacho.

-Sería fantástico, pero prefiero a verte por la tarde. Tengo que irme cariño, te amo.

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora