Morgan
Desperté acompañada de Enzo, ambos estábamos acostumbrados a dormir el uno con el otro, su forma de dormir es tan peculiar y extraña, pero no me puedo quejar, porque duermo igual.
Cubre por completo todo su cuerpo hasta su cara, donde solo deja una pequeña abertura para poder respirar por la nariz, mientras que yo, me enrollo totalmente en las cobijas y me quedo pegada a la pared, como mosca.
Quise seguir durmiendo durante unos minutos más pero inconscientemente recordé todo lo que sucedió el día anterior y la vida se me vino encima. Algo muy en el fondo de mi corazón deseaba que las cosas fueran diferentes o que al menos Alessandro hubiera tenido el valor de venir a buscarme, pero estaba sumamente equivocada, no sucedería.
Me levante con cuidado de la cama y salí de su habitación, entre a la mía y comencé a buscar unos papeles. Después de la graduación me iría con mis padres o con algún tío a esperar los resultados de la universidad, porque siendo totalmente honesta, lo perdonaría las veces que fueran para decir que sigue siendo mio aunque su piel ya no me pertenezca.
Pude dejar varias cosas listas para después de la graduación, mi prioridad de aquí hasta ese día será no verlo ni en pintura.
Nunca había pasado por esto, ni siquiera había podido tener novio antes de Alessandro. Y aunque por dentro mi corazón galopaba como caballo y podría doler como el mismo infierno, no lloraba, no lo sentía y no lograba comprenderlo totalmente, soy una mujer demasiado sensible para negarme llorar por algo que si duele o tal vez aun no lo he procesado.
En fin, trate de aceptar la situación y continué haciendo cualquier cosa que me distrajera lo suficiente, al pasar cuatro horas y estar sumamente cansada por el exceso de ejercicio que realice, me aventé sobre mi cama y me deje llevar por morfeo.
No se cuanto tiempo pasó, pero estoy segura que de no haber un tremendo escándalo en la parte de abajo me abría despertado hasta el siguiente día.
Me pare de inmediato de mi cama y salí corriendo hacia el pasillo, la fortuna que tengo es que al estar parada justo al principio de las escaleras me daba la vista completa del espejo que apunta directo a la puerta y fue ahí cuando las cosas fueron más que diferentes, ahí estaba Alessandro discutiendo con Enzo.
-Alessandro es mejor que te vayas.
-Quiero hablar con Morgan, déjame hablar con ella.
-Morgan no está aquí, ayer por la noche se fue con sus padres.
-¿Qué?, es mentira, déjame hablar con ella.
-Hablo en serio Alessandro vete de aquí antes de que las cosas se salgan de control, tu ya no tienes ningún derecho ni beneficio aquí y si no quieres que esto lo sepan los papás de Morgan, ya déjala en paz, bastante daño le haz causado.
-Quiero hablar con ella Enzo, quítate o te quitó.
-Lo lamento, tendrás que quitarme.
Antes de que las cosas se salieran de control baje corriendo las escaleras y me puse en medio de los dos.
-Gracias Enzo yo controló la situación, puedes irte.
-¿Estás segura?
-Lo estoy.
-De acuerdo, estaré en la cocina.
Enzo se dio la media vuelta y me dejo sola con Alessandro, quería llorar, ahora si quería hacerlo.
-¿Podemos hablar?
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E N T U P I E L |B O R R A D O R|
Teen Fiction-Eres mía y me vale una mierda lo que quieras hacer, lo que es mío siempre está bajo mi control.- La tomé por el cuello para recostarla suavemente sobre el colchón. -¿Y acaso tú eres mío?. La forma en que Morgan me veía solo hacia que mi auto contro...
