Alessandro.
Terminamos el día en la playa, seguimos nadando y tomando el sol todo el día hasta que decidimos regresar al departamento.
Nuestros padres no tenían problemas en qué no estuvieran ahí, al contrario Stella era la más feliz de los tres, diciendo que así Morgan podría estar feliz sin estar encerrada, me lo agradeció varias veces. Igual hablo con Morgan y le dijo que no causará problemas y se portará bien, ella solo reía y le decía que si a todo.
El a camino al departamento fue algo largo y estresante, la carretera estaba llena y no se podía avanzar mucho, después de casi dos horas entramos al estacionamiento y llegamos a casa.
-Pense que jamás íbamos a llegar, no siento mis pompis, AYUDAAAAA.
-¿Hago que las sientas?.
-Mm, no lo sé, tal vez en otra ocasión estoy cansada.
-De acuerdo, lo dejaré pasar por esta ocasión.
Morgan arrastró las mochilas hacia la habítacion y se aventó a la cama, afortunadamente la ropa que vestía era muy cómoda, si se quedaba dormida.
Dieron la una de la madrugada y Morgan seguía acostada, pero despierta, no se movía para nada, seguía boca abajo con los ojos abiertos.
-¿Pasa algo nena?.
-Solo tengo varias ideas en mi cabeza y no se que hacer.
-¿Sobre qué?.
-No tiene caso, olvídalo.
-¿Segura?
-Lo estoy, ahora vengo.
Se levantó de la cama y se encerró en el baño, me dejó con la curiosidad al mil y sobre todo con una sensación extraña por su comportamiento, pasaron varios minutos y seguía sin salir, se escuchaba la regadera y como bufaba en varias ocasiones, pero no salía.
Decidí darle su espacio y salí de la habitación, me servi un vaso de agua y me quedé parado frente al ventanal.
No tenía nada en qué pensar, solo me quedé admirando el cielo así por demasiados minutos hasta que los brazos de Morgan rodearon mi cintura.
Quise voltear para abrazarla pero no me dejó, me detuvo con sus manos y cubrió mi ojos.
-¿Que pasa?
-Ven, vamos a la habitación, pero aún no puedes verme.
-¿Porque no?, ¿Que pasa?.
-Alessandro, relájate, vamos camina.
Fuimos hacia la habítacion, ella venía detrás de mí, no podía verla ya que la cubría por completo.
Me sento en la orilla de la cama aún cubriendo mis ojos y cuando quitos sus manos mis ojos se abrieron como platos.
-¿Te gusta?
Su cuerpo estaba adornado con una muy pequeña lencería, su cabello estaba húmedo pero con unos ondas preciosas, se veía sumamente hermosa.
-Claro que me gusta, te ves hermosa. ¿Porque te lo pusiste?.
-Quiero que está noche sea esa noche, ¿Me entiendes?.
-¿Quieres tener tu primera vez?.
-Si, claramente los nervios me están consumiendo viva, pero realmente lo quiero.
-Si aún no te sientes lista sabes que yo puedo esperar, no quiero que te presiones.
-No me siento presionada, igual no me siento listo y quién sabe si algún día lo iba a estar, pero quiero que seas tú.
La tomé de las manos y la jale hacia mí, comencé besando sus labios varios minutos hasta que poco a poco fui bajando por su cuello, sus pechos, su abdomen.
Recorrí cada centímetro de su cuerpo, admire sus curvas y disfrute marcando sus nalgas. La lencería la hacía ver muchísimo más buena de lo que es, sus pechos se veían exquisitos al igual que sus nalgas, una obra de arte.
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E N T U P I E L |B O R R A D O R|
Roman pour Adolescents-Eres mía y me vale una mierda lo que quieras hacer, lo que es mío siempre está bajo mi control.- La tomé por el cuello para recostarla suavemente sobre el colchón. -¿Y acaso tú eres mío?. La forma en que Morgan me veía solo hacia que mi auto contro...
