Alessandro.
Morgan llevaba más de 15 minutos dentro del baño, arreglándose para ir a comer con Leonardo, claramente me pareció una estupidez pero tendría que trabajar mi confianza con ella. No me ha dado motivos para que comience a ser celoso y posesivo, aunque siendo sincero eso será un problema enorme.
Morgan salió del baño vistiendo algo mas completo, para así poder tapar las marcas que deje sobre ella. Arregló su cabello y maquillo un poco su rostro y los moretes de su cuello. Realmente se veía hermosa y mi paciencia comenzaba acabarse, ya no quería seguir con esto.
-Alessandro, basta. Deja de moverte de un lado a otro, no tardaré nada.
-Lo se, pero no puedo evitar sentirme así.
-Papi, tienes que estar tranquilo, confía en mí.
-Confio en ti, en ese cabrón no.
Morgan rodó los ojos y se acercó a la cama para tomar su bolsa y guardar varias cosas que utilizo.
-Regreso más tarde, te aviso en cuanto haya terminado de hablar con él, te quiero.
-Adios muñeca, aquí me quedo.
Morgan salió del departamento y corrí hacia la ventana para poder verla, no tardó mucho en salir y subir al auto de Leonardo. Mis pies comenzaban arder al igual que mis ojos, iba hacer un hoyo si seguía caminando de un lado a otro.
Tome las llaves de mi auto, del departamento y baje corriendo, no tendría porqué estar haciendo esto, tengo que confiar en Morgan pero simplemente no puedo.
Corrí hacia mí auto y salí del estacionamiento como un rayo, recorrí la calle central tratando de buscar su auto y lo pude ver dando la vuelta hacia la izquierda. Lo seguí por unos minutos, hasta que pude ver hacia donde iban, a su departamento.
-Puta madre!
Grité y golpee mi mano en el volante, no desconfío de Morgan, no tengo motivos. Pero se perfectamente como es Leonardo y los alcances que tiene para convencer a la gente, no puedo dejarle a mi nena en bandeja de plata como si nada pasara, no puedo.
Seguí detrás de ellos, hasta que se detuvo en la entrada de su departamento.
Me detuve varios autos atrás, tardaron demasiado en salir del auto, Morgan estaba seria sus facciones mostraban enojo por completo.
Leonardo se acercó a ella e intento abrazarla pero Morgan lo alejo.
No podía saber lo que pasaba, no podía hacer otra cosa más que verlos, así que me baje del auto con mucha preocupación y me acerque a ellos en cunclillas, entre los autos. Me quedé detrás de un auto antes de llegar a ellos, lograba escuchar su conversación.
-Vamos Morgan, dame una oportunidad.
-Leo ya te lo he dicho, no puedo verte de otra manera, eres amigo de Alessandro.
-¿Y eso que tiene?, Solo es mi amigo.
-Lo siento, aparte tengo novio.
-¿Cómo que tienes novio?.
-Lo tengo, va conmigo en el instituto y realmente lo quiero. Por favor, evitemos todo esto, me caes muy bien y no quiero que está amistad termine mal.
-Tu novio no se va a enterar, vamos Morgan.
-Haber Leonardo, creo que he sido suficientemente clara contigo. No me interesas, tengo novio y si no quieres que termine esto de tajo y hablé con Alessandro, evita ese tema y respeta mi decisión.
-Nena, pensé que podríamos intentar algo, ser más que amigos.
Saque un poco mi cabeza para poder verlos, Leonardo estaba frente a Morgan, ella tenía sus brazos cruzados sobre su pecho y él tenía sus manos dentro de sus bolsas. Morgan se acercó un poco a él y le coloco la mano en el pecho.
-Tu no quieres algo bien conmigo, eso lo tengo claro. Pero tampoco no voy a dejar que un hombre como tú este entre mis piernas, porque un no es no Leonardo.
-¿De que hablas?.
-Las mujeres no somos tontas y es claro que sabemos cuándo los hombres solo nos quieren follar, contigo me di cuenta desde el primer momento, pero lo deje pasar. Y no estaba equivocada, no tienes que pretender que me vas a bajar la luna y las estrellas para follarme, las cosas se dicen claras y directas. Pero ahora yo te lo digo a ti, no me interesas y no voy a tener nada contigo más que una amistad y si no respetas todo lo que te estoy diciendo y mi postura, se acabó.
-Eres una mujer muy inteligente, te admiro.
-Espero que haya quedado claro, nos vemos.
-Te llevo.
-No te preocupes, se llegar, adiós.
Morgan se alejo de él y gatee lo más rápido posible hacia el auto para subirme y poder pasar por desapercibido. Pasaron unos segundos cuando Morgan paso a un lado del auto y después mi celular comenzó a sonar.
-¿Hola?.
-¿Puedes venir por mi?
-Claro que si, dime dónde estás. ¿Ocurrió algo?.
-Estoy cerca del departamento de Leo, todo bien, creo que las cosas quedaron claras.
-¿Su departamento?, ¿A qué fueron?.
-Te cuento en cuanto estés aquí, ¿Vale?.
-De acuerdo, voy para haya, te busco.
Hice como el que realmente no sabía nada, me quedé sorprendido ante la actitud e indiferencia de Morgan, la autoridad que impuso ante él y sobre todo la manera de hablarlo, le volteo por completo la jugada a Leo y su actitud fue totalmente diferente, es claro que solo quería acostarse con ella.
Me metí por varias calles para poder llegar a ella como si realmente viniera del departamento, baje la velocidad y la vi parada en la esquina.
-Listo muñeca.
-Gracias.
-¿Y bien, que hablaron?.
-Pues al parecer entendió las cosas y respeto todo lo que le dije.
-Mmm, que bueno, me parece perfecto.
-¿Estás bien?.
-Si muñeca, ¿Porque?.
-Tu actitud es extraña, estás muy tranquilo.
-Buenos, tengo que confiar en ti y eso hago, te creo.
-Mmm, que bueno, eso me alegra.
-¿Que quieres hacer?.
-Quiero ir a casa, me duele el cuerpo.
-Bien, vayamos a casa, tengo algo que enseñarte.
-¿Sobre qué?.
-Sobre nuestros cuerpos.
Justo en ese momento voltee a ver el rostro de Morgan y sus mejillas se encendieron en un color rojo hermoso y sus ojos brillaron, estoy seguro que comenzaba a mojarse.
Acelere por completo y después de unos cuantos minutos llegamos al departamento, caminamos rápido hacia el elevador y al departamento, ni siquiera nos esperamos a entrar por completo cuando comenzamos a besarnos y quitarnos la ropa.
-Me encanta como te quedan esas marcas en tu cuerpo.
-Me encanta que me marqués.
La cargue en brazos y la lleve a la cama, me deshice de toda su ropa como ella de la mía, pase mis manos por todo su cuerpo hasta que llegue a su flor, estaba empapada.
-Espero aquí nena.
Me acerque al clóset y saqué una pequeña caja roja.
-Cubrire tus ojos, tienes que confiar en mí de nuevo.
-De acuerdo, lo haré.
Cubrí sus ojos con la pequeña manta y encendí el vibrador, comencé a pasearlo lentamente por sus pezones y después por su clítoris, su cuerpo tembló por completo y se escapó un gemido de su boca.
-Estoy seguro que vas a disfrutarlo.
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E N T U P I E L |B O R R A D O R|
Teen Fiction-Eres mía y me vale una mierda lo que quieras hacer, lo que es mío siempre está bajo mi control.- La tomé por el cuello para recostarla suavemente sobre el colchón. -¿Y acaso tú eres mío?. La forma en que Morgan me veía solo hacia que mi auto contro...
