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Morgan
El tiempo pasó demasiado rápido, Alessandro y yo ya habíamos cumplido tres meses de noviazgo. Todo iba de maravilla, aunque había veces en la que discutíamos por cosas sin sentido o alguno que otro mal entendido pero nos tomábamos el tiempo de hablarlo.
Faltaba muy poco para que yo me graduara, alrededor de dos semanas para ser exacta y en lo único que me había enfocado por el momento había sido en el baile y mi vestido.

-¿Estas segura que llevarás ese vestido?

-Claro que si, ¡es hermoso!

-Alessandro va a matarte.

-Alessandro no hará nada porque no puede prohibirme nada Enzo. Además es mi graduación, no pienso dejar que de arruine.

-Aún así, va a matarte.

-¡Basta no lo hará!

Enzo y yo llevábamos más de un mes recorriendo todos los centros comerciales y Boutiques en busca de algo perfecto para mi y aunque hubo ocasiones en las que estuve a nada de decidirme algo me decía que pronto encontraría algo mejor y por fin sucedió , encontré el vestido perfecto.

Retomando un poco el contexto de las cosas, Bruno había desaparecido de nuestras vidas. Solo se comunicaba con sus hermanas de vez en cuando y aunque al principio me dio bastante miedo, poco a poco desapareció y empecé a vivir tranquilas. Las gemelas al igual que yo sospecharon un poco pero Caroline nos advirtió que no iba a dejar pasar ningún comportamiento de su hermano y en serio le creía.

Mientras tanto Lizzy y Enzo tienen un pequeño gran romance. Un día que me quede en casa para poder darle su espacio a Alessandro que por cierto fue mala idea, porque termino en mi casa las dos de la mañana diciendo que no podía dormir porque me extrañaba. Los vimos besándose en la cocina.

-¿cuando le dirás a Morgan?

-No lo se, tengo que planear o al menos pensar que decirle, si no tengo las palabras correctas se convertirá en una cabra loca.

Y aunque eso me ofendió, Alessandro le dió la razón.

-Es la verdad, no me odies.

-Ya te odio

Por más que trataba de hacerlo hablar, de buscar un espacio para que me lo dijera. Nada salía de su tonta boca y comenzaba a sospechar que tal vez no quería decirme nada y eso, realmente me dolía.

-¿En que piensas?

-En que eres un mentiroso.

-¿Qué?

El rostro de Enzo palideció en lo completo y mi intención no era decirle eso, pero si es un mentiroso.

-Alessandro no se enojaría por ponerme un vestido cómo este si es él, quien me lo quite.

-¡Morgan, que asco!

-Ay, cállate. Como si no hubieras follado jamás en tu vida.

-Bueno ya, lo acepto. Te ves hermosa y estoy seguro de que le encantará.

-Gracias, Gracias.

Terminando muestras compras, decidimos ir a comer algo. Ya que llegando a casa lo primero que haríamos sería esconder nuestro atuendo y seguir con la maldita tarea ya que los profesores decidieron enseñarnos todo lo del año, el último mes.
Llegando al pequeño restaurante de sushi que daba un hermosa vista hacia el centro comercial, Enzo y yo comenzamos a tontear sobre cualquier cosa. Hasta que mis alarmas se encendieron de inmediato.

-¿Morgan estás bien?

-No se si estoy loca, si ya no veo bien o estoy buscando cualquier excusa. Voltea con discreción hacia él restaurante que está frente a nosotros, ¿es Alessandro?

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora