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Enzo

Estaba dispuesto arreglar las cosas con Morgan, entendía sus razones y claro que la apoyaba pero no dejaba de sentirme mal al respecto.

Pensaba ir mañana a verla pero no sabía si ya sería demasiado tarde, aunque estoy seguro de que ella no se iria sin despedirse de mi.
Salí de mi casa un poco tarde, ya casi anochecía y no estaba seguro de poder encontrarla en su casa. Pero antes de poder ir al departamento de Alessandro, corroboraría que estuviera en la suya.

Caminé a paso lento, pareciera que no quería llegar a su casa, pero era todo lo contrario. Dando la vuelta pude ver a sus padres llegando, por lo que corrí y me acerque a ellos.

-Buenas noches...

-Hola cariño, ¿que haces aquí?

-Vengo a corroborar que Morgan aún no se haya ido.

-No hijo, aún no se va. De hecho se quedó con Alessandro haciendo su mudanza.

-¿Podría entrar hablar con ella?

-Claro que si mi niño, no tienes porque pedirnos permiso, esta casa siempre será tu casa.

-Gracias Stella.

-Anda, vamos.

Ellos entraron primero, claro que no me sentía muy seguro. Pero preferí esperar a escuchar su voz.
Después de unos minutos, solo escuché su risa y me acerqué un poco para poder entrar a la cocina y un poco nervioso, hablé.

-¿También me puedes servir un poco?

Sus ojos se aguaron al igual que los mios, me sirvió un poco de pasta y después de eso ambos nos abrazamos.

Maldita esquincla, no podría enojarme con ella.

-Creo que llegué muy tarde para ayudarte con la mudanza.

-Un poco, pero me alegra que estés aquí.

Seguimos con la cena, el ambiente entre ambos estaba tenso. Pero después de eso, me tomo de la mano y salimos al jardín.

-No planeaba irme de Floencia sin hablar contigo, lamento haber postergado demasiado tiempo esa conversación pero no tenía las palabras para poder decirtelo, para despedirme de ti.

-Ya, ya Morgan. No quiero escuchar más sobre eso, ahora solo quiero arreglar esto contigo. Al igual que tú no planeaba dejarte ir sin despedirnos.

-¿Me perdonas?

-Claro que lo hago, eres el ser más especial que tengo en la vida.

-Te amo Enzo.

-Y yo a ti Morgan.

Nos abrazamos muy muy fuerte y para poder dejar de llorar la separe un poco de mi y le hice cara de fuchi.

-¿Si te picaste el culo verdad?

-¡Enzooooo!

Nos reímos muy muy fuerte y mientras haciamos bromas, Alessandro se unió a nosotros. Nos quedamos la mayor parte de la noche en el jardín, jugando y hablando, recordamos tantos momentos que al final de las cosas, Morgan siempre, siempre sería mi mejor amiga.

Alessandro.

Después de estar practicamente toda la noche en el jardín, decidimos entrar a dormir a la habitación de Morgan. Nos iriamos mañana a media mañana para iniciar la mundanza en mi departamento.

Despertando, Morgan ya no estaba en la habitación, Enzo seguía acostado en el pequeño sofá.
Realmente moría de suueño, pero tendríamos que darnos prisa.

Tomé un cojín de la cama y se la lance a Enzo.

-Despierta mierda, tenemos que irnos.

-Mierda tu, no me molestes.

Solté una carcajada enorme y después de eso, ambos nos pusimos de pie y comenzamos arreglar la habitación de Morgan.

Al bajar las escaleras, encontramos a Morgan terminando el desayuno, ya bañada y lista par salir rumbo al departamento.

-Buenos días nena.

Morgan volteó y nos dedicó una sonrisa cargada de muchísimo amor.

-Buenos días, ya está listo el desayuno. Tenemos que darnos prisa para poder terminar la mudanza de tu departamento.

Desayunamos en total silencio, el ambiente era tranquilo, muy muy cómodo y se lo agradecía al cielo.

Al terminar el desayuno, Enzo lavó los trastes mientras Morgan y yo dejábamos todo en su lugar y completamente limpio. No pasaron ni cinco minutos cuando ya íbamos rumbo al departamento.

-Lo único que me importa llevarme es todo lo que está en mi habitación y en el despacho. Lo demás lo puedo dejar.

-¿Seguro?

-Si nena, al menos que haya algo importante, pero lo pienso comprar o en su caso, pedirle a mi padre que lo envíe.

-Bien.

La tarde se pasó muchísimo más rápido que otros días. Enzo y Morgan terminaron de empacar todo lo que había en mi habitación y alguna que otra cosa de la sala, yo terminé de vaciar mi despachó.

-Listo, hemos terminado.

-Bien, ahora los iré a dejar a su casa. Ya es tarde y tienen que descansar.

-Bien, porque fue mala idea ayudarles.

Morgan rodeó los ojos ante el comentario de Enzo, los tres salimos rumbo al auto y llegando a su respectivo destino. Regrese a mi departamento.

Verifique que no fuese a olvidar nada que fuera de suma importancia y al comprobarlo me deshice de mi ropa y entre a la cama.

-Ahhh, ya solo faltan días para que me vaya de aquí con la mujer de mis sueños. Hacer una vida con ella y si ambos lo queremos, poder casarnos y estar juntos hasta que la muerte nos separe.

Seguí hablando conmigo mismo un buen rato, dando vueltas y vueltas en la cama hasta que por fin, caí en brazos de Morfeo.


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Ig: raaquellr7

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora