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Alessandro

Hice inmensa la comida, no me pasaba y no me sentía del todo a gusto, pero tampoco quería estar solo. De nuevo Lía parecía entenderme y se quedo sentada junto a mi hasta que termine de comer. Después de cagarla tan enormemente con ella, preferimos dejar de lado la situación e ir a comprar de cosas para el departamento.
Compre algo de comida, shampoo y toallas higiénicas para Morgan, no faltaba mucho para su periodo y prefiero tener todo listo.
Llegando a casa todo se sentía muy diferente, como si faltara algo aunque todo estaba en su lugar.

Guarde todas las cosas en su lugar, cuando guarde las toallas de Morgan me percate que no estaba su cepillo de dientes, ni su maquillaje. En ese preciso instante todas mis alertas se activaron y comencé a buscar su cosas, pero ya no había nada.

Hice del departamento un caos para tan siquiera encontrar algo, pero todo se lo había llevado y eso solo me confirmaba lo que no quería, nos había visto.

-¡Puta madre!

En mi ataque de ira termine aventando miles de cosas hasta que termine en una esquina llorando, temblando.

-¿Porque siempre lo arruinas Alessandro?, ¿porqué?

Y ahora si, estaba solo por completo. No tenía ganas de nada, ni siquiera de ponerme de pie, lo único que paso por mi cabeza fue marcar al celular de Morgan, pero claramente no tuve respuesta alguna.

La perdí maldita sea, la perdí.

Me quede sentado pensando una y otra vez en alguna manera de arreglar las cosas, de hablar con ella. Pero estaba más que seguro que ella ya no querría nada conmigo.
La noche comenzó a caer y no me quedo de otra mas que arrastrarme a mi cama y llorar hasta quedarme seco.

-Pero que patético te ves.
La estúpida voz de mi cabeza no dejaba de hablar, no dejaba de joder.
Siguió y siguió hasta que logre quedarme dormido.

*

Desperté de golpe, mi corazón dolió tremendamente y recordé todo lo que había pasado.
Como pude me cambie de ropa y salí corriendo hacia mi auto, en primera iría hablar con Lía, ella sabría que hacer, después iría directo con Morgan.

-Abre maldita sea!

-¿Que rayos te pasa?

-Morgan se entero y se fue, me dejo. ¿Que hago?

-Nada, déjala en paz y busca ayuda.

-¿Estas bromeando verdad?

-Claro que no, déjala vivir su vida y no la hundas contigo por favor, déjala y bien sabes que estoy hablando en serio Alessandro, la vas arrastrar contigo.

-Deja de decir eso, la amo.

-No lo suficiente para darte cuenta que estará mejor sin ti mientras tu buscas ayuda!

-¿Pero como lo hago?, en serio la amo.

-Por el gran amor que sientes por ella, déjala, esa niña no se merece nada de lo que le haz hecho, entre mentiras y nuestros "encuentros".

-No voy a poder.

-Piénsalo y hazlo.

Me salí de su departamento y fui hacia mi auto, podía entender su punto, pero no aceptarlo. Aun así me arme de valor suficiente para poder ir a buscarla a su casa.
Toque el timbre, dos, tres veces hasta que Enzo abrió la puerta.

-¿Que quieres?

-Necesito hablar con Morgan.

-Ella no quiere hablar contigo Alessandro.

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora