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Alessandro

-Mueve el trasero Enzo, si no llego en menos de diez minutos a la universidad Morgan me va a cortar las pelotas.

-Ya voy, tu tienes la culpa de esto. Dijiste que podríamos encontrar todo en un solo lugar y le dimos tres malditas vueltas a la plaza.

-¿Pero ya tienes lo que necesitabas, no?, si llegamos tarde también me voy a encargar de que Morgan te corte las bolas.

Enzo y yo nos montamos rápidamente al auto, la graduación de Morgan estaba a nada de comenzar y por mala suerte de ambos, ayer en la noche mientras arreglábamos todo. Enzo olvido quitar la plancha de encima de su saco y cuando nos dimos cuenta por el olor, ya era muy tarde. Quedó echo mierda, así que lo animé a salir temprano de casa para buscar algo similar.

Pero nunca tomé en cuenta que las tiendas de alrededor ya no tendrían nada debido a las graduaciones que se llevarían acabo toda esta semana.

Llegando al estacionamiento de la universidad, deje el auto lo más cercano posible hacía la entrada y corrimos en dirección al teatro principal.

Después de cuatro largos años y bastantes cosas vividas, Morgan esta a nada de convertirse en Licenciada en periodismo.
Estando frente a los cientos de padres y familiares escanee el lugar de punta a punta hasta que logré ver su largo cabello del otro lado del recinto.

Tomé a Enzo de la mano y sin importarme que es lo que la gente dijera, atravesé el lugar como un rayo.

-Estaba a nada de marcarte, ¿porque tardaron tanto?

-Lo siento nena, no encontrábamos nada para esta bestia.- Señalé a Enzo y con cara de pocos amigos se fue a sentar junto a los padres de Morgan.- pero cambiando de tema, que hermosa te ves, ¿estas nerviosa?

-Dios santo, demasiado. Pero espere este día desde el primer momento que tuve la primer clase.

-Estoy muy orgulloso de ti, te amo.

-Y yo te amo, ahora tengo que irme del otro lado.

Morgan me dió un pequeño beso y se marcho junto con sus amigas.

El tiempo se paso lento pero a la vez muy rápido, las cosas cambiaron mucho y aunque para ambos fue difícil en su momento, aprendimos a poner nuestro amor en primer lugar.

Aún recuerdo cuando Morgan peleaba conmigo por dejar mi ropa en donde fuera y las veces en que yo la regañaba por no lavar la licuadora.

Todo eso fue el primer tropiezo que tuvimos juntos pero en ningún momento dejamos de recordar todo lo que nos dijeron "vendrán momentos difíciles pero es esencial que su amor prevalezca ante todo" y justo ahora, después de muchísimo tiempo seguimos juntos.

Morgan esta a punto de cumplir veintitrés años, mientras que yo, veinte nueve. Y aunque la edad pesa y ya soy mucho más mayor que ella, la sigo amando como a inicio.
Nunca deje de amarla, procurarla y consentirla. Siempre estuve para ella en todo momento, así como lo estuvo para mi. Muchas veces estuve a nada de perder el control, aceptó que sus nuevas amistades me generaron un poco de conflicto y más cuando los hombres se acercaban a ella intentando entrar a su vida de otra manera, pero a pesar de eso, ella siempre supo calmarme, ayudarme.

Un golpe por parte de Enzo me sacó de mis pensamientos y pude ver a lo lejos el grupo de Morgan, poco a poco iban subiendo al recinto para recoger sus diplomas.
Sin esperarlo y sin importarme lo que dijeran las personas de atrás, sus padres, como Enzo y yo, nos pusimos de pie al verla caminar hacia los maestros.

-Morgan Rizzoto, Licenciada en Periodismo con un título técnico en comunicación social y la investigación ganadora del año.

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora