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Alessandro

Faltaban alrededor de tres horas para llegar a la casa de Morgan, ella estaba más que nerviosa y yo igual. Sabía que sus padres nos apoyaban y vivían más tranquilos sabiendo que ella estaba conmigo, en cualquier lugar.

Pero no dejaba de causar incertidumbre su reacción al hacerles saber que nuestro plan desde un inicio, fue vivir juntos, lejos de todos.

Desde mucho antes de que Morgan fuera avisada por la escuela sobre sus clases presenciales, yo preparé todo y me encargue de comprar un nuevo departamento. Sabía que ella no tendría problema en vivir conmigo en el departamento de siempre, pero ella no merece un lugar tan melancólico y lleno de recuerdos tristes, como ese lugar.

Así que compre un departamento algo cerca de su universidad y conociendo sus gustos lo amueble y decore. Ahora solo faltaba decírselo a sus padres, que siendo sincero me causaba ansiedad.

Mi celular sonó dentro de mi bolsillo y sin revisar el número, conteste.

-¿Hola?

-Hola guapo, ¿dónde estás?

-Voy rumbo a mi departamento nena, me cambio de ropa y voy para tu casa.

-Vale, estoy muy nerviosa, mis padres no dejan de bombardearme con preguntas sobre lo que tenemos que hablar con ellos. Papá cree que ya nos vamos a casar.

-Debería de estar preparado para eso, claramente en algún momento te pediré que te conviertas en mi esposa.

-Basta, eso me pone mucho más nerviosa. Ay dios, creo que voy a morir o algo parecido.

-Jajaja, vamos cálmate y quédate tranquila, todo saldrá bien.

-Lo intentaré, no tardes mucho por favor, te amo.

-Ahí estaré lo más rápido que pueda, te amo.

Llegue corriendo al departamento para cambiarme el traje y ponerme algo muchísimo más cómodo. Después de unos veinte minutos subí al auto y marque el número de Morgan.

-¿Que pasa?

-Llego en diez minutos nena.

-De acuerdo, te espero afuera. Creo que ahora ellos están más nerviosos y por eso no han dejado de insistir en que vengas antes.

-Espero que no se les quite el hambre después de la noticia.

-Espero que no, te veo afuera.

Colgué la llamada y pise el acelerador, dando vuelta en la calle de su casa, la pude ver tras la reja dando vueltas y caminando de ida y vuelta sobre el pasillo, hablaba sola y suspiraba constantemente hasta que me vió y esa sonrisa tan hermosa apareció en su rostro.

Baje inmediatamente del auto y me acerque a ella, su pequeño ser se fundió en mis brazos y escondió su cara en mi pecho.

-mhhhhh

-Nena, cuando hables con las personas tienes que hacerlo sin estar literalmente en mi estomago, no te entiendo.

-Ahhhh, estoy nerviosa.

Sus ojitos me decían muchas cosas, aunque brillaban, se llenaban de incertidumbre.
Me acerque poco a poco a ella y plante sobre sus labios un dulce y casto beso.

-Todo saldrá bien, vamos.

La tome de la mano y caminamos juntos, sin separarnos hasta el comedor, donde sus padres ya nos esperaban. Estuve a punto de saludarlos pero Stella me detuvo.

-Deja las cortesías a un lado Alessandro y por favor, hablen.

Stella no dejo si quiera que los saludará como se debe, al parecer fue muy mala idea que Morgan les avisara sobre mi visita.

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora