Morgan.
Mis padres llegaron en la madrugada, logré escucharlos alrededor de las tres de la mañana.
Quise levantarme a saber como habían llegado pero en definitiva me quede pegada a mis cobijas y de nuevo me perdí en mi sueño.
La mañana siguiente al despertar encontré una nota de mamá sobre mi mesa de noche.
"Nena lamentamos dejarte sola tanto tiempo, las cosas están mucho más que complicadas pero no te preocupes sabremos resolverlo. Te he dejado listo el desayuno y he hablado con Enzo para que pase por ti y no te vayas sola al instituto.
Espero verte en la noche, te amo muñeca, cuídate".
Y de nuevo, regresamos a lo que serían mis días de soledad, pero al menos ahora con la excepción de tener Alessandro.
Me duche y me arregle para ir al instituto, desayuné de prisa y salí cinco minutos antes de casa, para esperar a Enzo y que él no me esperara a mi.
-Buenos días nena.
-Hola Sonso, ¿Cómo amaneciste?.
-Bien, todo muy bien, ¿Y tú, que tal te fue con tu bestia?.
-¿Con mi bestia?.
-Con Alessandro.
-Oye, eso no es gracioso.
-Lo es, porque se comporta como una.
-Bien, me pidió que fuera su novia, ahora siendo más formal, ¿Entiendes?.
-Si, lo entiendo y me da gusto que ya todo se haya solucionado.
-Al parecer si, vamos bien. Ahora que lo recuerdo falta muy poco para nuestro aniversario, ¿Este año será en tu casa?.
-Si no tengo mal mis cuentas, si, este año nos toca ahí.
-Perfecto!
-¿Que tienes pensado?.
-Cada año me has preguntado lo mismo y siempre obtienes la misma respuesta, ahórrate tus palabras.
-¿Jamás me dirás nada, verdad?.
-Jamás.
-Te odio Morgan.
-Me amas, y lo sabes.
Llegamos al colegio y como ya era costumbre nos centramos totalmente en las clases. Siendo sincera eran sencillas, lo único importante siempre es poner atención para no perder ningún detalle y poder realizar unos buenos apuntes.
De nuevo el día se fue volando y al dar las tres en punto la chicharra nos indico el fin de las clases.
Mi cansancio era emocional, nada que ver con el físico pero con eso era suficiente para querer otro mes de vacaciones.
Al salir a lo lejos pude reconocer el auto de Alessandro al igual que Enzo, así que no hubo necesidad de emitir ninguna palabra.
Camine de prisa hacia donde se encontraba y subí al auto.
-Hola amor, ¿Cómo te ha ido?.
-Ahora que te veo, muy bien. ¿Y a ti?.
-Ahora que te veo, demasiado bien.
Se acercó a mi y me dio un largo y tierno beso.
-¿Te apatece ir al departamento?.
-¿No regresarás a la oficina?.
-No nena, he terminado con todos mis pendientes el día de hoy.
-Bueno, vamos a dónde tu quieras.
Encendió el auto y tomo el rumbo hacia su departamento, al llegar y poner un pie dentro me deshice de mis balerinas y me aventé sobre el sofá, era tan cómodo que podría dormir y hacer cualquier cosa aquí.
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E N T U P I E L |B O R R A D O R|
Novela Juvenil-Eres mía y me vale una mierda lo que quieras hacer, lo que es mío siempre está bajo mi control.- La tomé por el cuello para recostarla suavemente sobre el colchón. -¿Y acaso tú eres mío?. La forma en que Morgan me veía solo hacia que mi auto contro...
