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Alessandro

Morgan y yo nos seguimos besando por un largo tiempo, el ambiente entre ambos se intensifico al igual que nuestras caricias.

-Te deseo Alessandro.

-¿Cuánto?

-Demasiado y lo sabes, ¿quieres probarme?

-Nena, yo siempre quiero probarte.

Poco a poco nos deshicimos de nuestra ropa, Morgan llevaba un pequeño bra y una muy diminuta tanga, ¿como no me di cuenta antes?
Seguimos besándonos, Morgan enredo sus piernas en mi cintura mientras comenzó a mover de arriba abajo sus caderas, causando fricción entre nuestras partes.

-¿Segura que quieres hacer esto?, hay mucha gente en casa.

-No me importa, quiero sentirte.

-¿La nena de papi esta cachonda?

-Mucho papi.

Morgan sabía exactamente que hacer para encenderme y perder el control.
Rápidamente hice a un lado su pequeña tanga y meti dos dedos, claramente estaba demasiado mojada. Después de jugar un poco los saque por completo y los lleve a sus labios para que probara su exquisito sabor. Abrió su boca y los metió por completo, chupando como una paleta y gimiendo como una zorra.

-Oh nena, no sabes lo que acabas de hacer.

-Lo se papi, justo por esa razón lo hice.

Con mis dedos ya húmedos lubrique más su pequeña flor y acomode mi pene en su entrada. Pase la punta por todo su coño viendo como se retorcía del placer.

-Ya hazlo papi.

-A tus órdenes hermosa.

Entre en ella de un solo golpe y comencé a bombear rápidamente, Morgan abrazo sus piernas mientras que a mi me daba más espacio para poder hacerla mía.

-Eres exquisita.

-Más papi, más.

Aumente el ritmo de mis estocadas hasta que Morgan subió sus manos a sus pechos y comenzó a jugar con ellos, los apretaba y los masajeaba en círculos, sus pezones estaban demasiado erectos y parecía que la pequeña tela le estorbaba porque se deshizo de ella y siguió jugando con sus bonitos y deliciosos pechos.
Comenzaba a desconocerla, porque cada vez quería más, más intenso y más fuerte y eso me encantaba.
Seguí y seguí hasta que ella bajo su mano a su botón y comenzó a estimularlo, sus gemidos se escuchaban por toda la habitación aunque trataba de callarla para evitar que nos escucharan.

-Ahhhhh, estoy a punto papi.

-Vente para mi nena.

La tome de las caderas mientras el ritmo era rápido y fuerte hasta que la sentí estremecerse debajo de mi y llorar.

-Ahhhhh, eres fantástico.

-Te amo nena, te amo.

Salí de ella y corrí a su baño a tomar un poco de papel para poder limpiarla.

-¿estas bien?, ¿no te lastime?

-No amor, tranquilo. Estoy bien, me encanto.

-Cada vez me vuelves más loco, eres hermosa.

-Te amo.

Nos besamos un poco más y descansamos durante unos minutos, las piernas de Morgan seguían temblando y mis nalgas dolían, pero que bonita follada.

Después de veinte minutos nos pusimos de pie y ordenamos un poco su habitación, Morgan andaba de aquí para haya en paños menores y me gustaba verla así, segura y con confianza.

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora