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Alessandro

Después de dos semanas, las cosas avanzaron de la mejor manera, Daniela me ayudo bastante y aunque después de nuestro encuentro quise cambiar de terapeuta, ella insistió en que le diera otra oportunidad, claramente acepte y no por ganas de volver a estar con ella, si no por deuda, porque yo fui quien inicio todo.

Todo marcho bien, aunque había días sumamente pesados para mi, me la pasaba solo todos los días y por más que trataba de buscar alguna actividad, siempre terminaba en la cama, llorando.

¿Quien creería que el gran Alessandro Gali, lloraría por amor?

El plan de Daniela, era el siguiente. Reencontrarme con mi madre, mi padre, Lía y por último, con Morgan. No estuve de acuerdo, pero ella tuvo tanta razón al decir que ella será quien me haga sanar por completo o quien haga, que la herida se abra.

Afortunadamente mi padre estuvo de acuerdo en todo y con ciertas instrucciones, me permitió tomar varios casos para poder estar enterado de cualquier cambio o situación.
En uno o dos meses, podría regresar a mi vida "normal" y puede que eso no incluya a varias personas.

Tenía miedo de muchas cosas y una de ellas, es ver a mi madre. Daniela se comunicó con ella para poder explicarle mi caso y que aceptará vernos en un lugar público.

-Claro que estaré ahí, me hace demasiada ilusión ver a mi hijo.

-Perfecto, nos vemos ese día, adiós.

La entendía, la odie desde los catorce años hasta los 24, diez años después estoy seguro de que no sabremos que hacer el uno con él otro.

Mi padre insistió en hacernos compañía y por más que busco alguna razón para que Daniela lo dejara, la respuesta fue un rotundo NO.

-Quisiera estar ahí contigo, pero esa muchacha no me ha dejado. Ni siquiera sé el lugar, ¿estarás bien?

-Lo estaré padre, cualquier cambio, yo te informó.

Y llego el maldito día, después de buscar por todo mi closet algo que me hiciera sentir cómodo, no encontré absolutamente nada. Pero decidí vestirme en colores claros para no llamar la atención.

Salí del departamento y me fui caminando hacia la pequeña plaza, tardaría alrededor de veinte minutos en llegar, el tiempo suficiente para controlarme y aceptar verla. Por alguna extraña razón, después de mucho tiempo me había percatado del gran odio que tenía hacía ella, en cuanto la nombraban la sangre me hervía y ahora, solo era miedo, miedo a que saliera el Alessandro de 14 años a reclamarle todo a su madre.

Llegando a la entrada principal, el corazón comenzó a galopar, mi respiración era cada vez más agitada y justo antes de dar ese gran e importante paso, Daniela llego junto a mi y me jalo del brazo. Rápidamente y sin pensarlo ya estaba frente a mi madre.

Sus ojos no decían otra cosa más que sorpresa y tristeza.

-Mi pequeño no tan pequeño, hola cariño.

¿Que se supone que tengo que hacer?, quería hablar pero mi cuerpo no reaccionaba, ni siquiera mis ojos.

-Alessandro, habla.

Daniela volteo a verme y pellizcó mi brazo, después de eso pude reaccionar un poco.

-Lo-lo siento, hola madre.

-No te preocupes cariño, que guapo eres.

-Gracias, tu sigues igual que la ultima vez que te vi.

-Lo sé cariño, tenemos tantas cosas de que hablar.

Estiro su mano sobre la mesa y tomó la mía, su toque intensificó mis emociones y ahí se rompió toda barrera.

-¿Porque lo hiciste?

-No excusa que sea válida, pero me sentía sola. Nunca te reproche nada, pero no podía ir a ningún lado sin tu padre, sin ti. Ambos salían de casa sin importarles si yo me sentía bien o estaba triste.

-¿Porque mencionaste tu hijo?

-Enojo es lo que tenía cariño y no pude entenderlo hasta ver el daño que cause en ti.

-¿Sigues con ese tipo?

-No cariño, después del divorcio decidí quedarme sola y poder disfrutar un poco de mi vida. No tenía caso atarme a un hombre solo por placer.

-Te odie tanto, que justo ahora es increíble que haya desaparecido.

-Yo igual me odie cariño, deje ir una familia hermosa y sobre todo no viví a tu lado tus mejores años.

-Papá siempre me dejo solo, no es como que algo hubiera cambiado.

-Lo imagine, pero creo que aun estamos a tiempo para poder estar juntos.

-Hice todo esto por una chica.

-¿Y que sucedió con ella?, ¿siguen juntos?

-La engañe y nunca confíe en ella, la deje por el bien de ambos. Nunca aprendí a confiar en las mujeres.

-Lamento haberte causado tanto daño, nunca pensé en lo que podría desatar.

-Ya no quiero más disculpas, esto era necesario para ambos, pero lo necesitaba más que tú. Quiero recuperarla.

-¿Como se llama?, ¿La conociste en la universidad?

-No madre, es la hija de los Rizzoto, tiene 17 años, casi 18.

-¿Es hija de Stella?

-Así es, me enamoré de ella como un maldito loco, pero nunca supe quererla como se lo merecía.

-¿Sus padres saben de su relación?

-Yo mismo hable con Flavio y Stella, claro que se molestaron. Pero no podía dejar que Morgan cargará con culpa.

-La pequeña Morgan, ya no es tan pequeña.

-¿La conociste?

-Claro que lo hice, esa pequeña se encargo de hacer enojar varias veces a tu padre, pero sus ojos siempre fueron la debilidad de todos. Cuando cumplió 6 años sus padres la llevaron a nuestra casa, nunca quisiste jugar con ella y a ella no pareció importarle, porque tampoco te hizo caso.

-La amo.

Justo ahí me quebré, llore como niño pequeño, de nuevo. La mujer que tenía a un lado, como buena madre, me consoló y lloro conmigo. Ambos dijimos cosas que jamás hubiéramos imaginado y me sentí en paz, después de diez malditos años.

-Vas a recuperar a esa niña tan hermosa, yo te ayudaré.

-¿Y si ella no quiere estar conmigo?

-Tendrás que aceptarlo, pero no vas a rendirte hasta que todas las posibilidades se agoten.

-Gracias madre.

-No me agradezcas cariño, no volverás a estar solo.

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Hola chiquillas, espero les guste. No olviden votar y comentar.

Las amo.❤️
Ig: raaquellr7

E N T U P I E L  |B O R R A D O R|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora