Morgan
Salí del hospital por la tarde, todos me recibieron en casa muy alegres. El doctor festejo mi mejoría y aclaró que debía seguir una dieta estricta acompañada de varios medicamentos y unas vitaminas para subir de peso. No dijo otra cosa, no menciono nada más y eso me alivió por completo el alma, podría verlo en cualquier momento.
-¡Me da gusto que por fin estes en casa!
-Gracias Martín, agradezco todo el tiempo que estuviste con mis padres.
-No agradezcas, fue con mucho cariño.
Me guiño un ojo y se fue rumbo a la cocina junto con Enzo, los demás nos quedamos en la sala platicando sobre todo. El tiempo se fue como agua y al dar las once todos subimos a nuestras respectivas habitaciones.
Mi madre se encargó de alistar mi cama y dejar listo un vaso de agua por cualquier situación y se marcho.
A pesar de no haberme golpeado, el cuerpo me dolía bastante y mis huesos parecían no querer moverse mucho. Por lo que me acomodé como pude sobre el gran colchón y cubrí mi cuerpo con una manta.
Empece a imaginar y pensar en muchas cosas, ¿cómo estará?, ¿en realidad habrá venido a recuperarme o solo lo hizo por compromiso?
En realidad miles de preguntas atormentaban mi cabeza y otras cuantas las respondía mi corazón. Y aunque quise aceptarlo, no quiero ilusionarme, quiero escucharlo de su boca.
*
Desperté más tarde de lo normal y lo agradecía, había descansado lo suficiente y mi cuerpo ya no dolía tanto, me sentía muchísimo mejor.
Con algo de precaución me levante lentamente de la cama y caminé hacía el baño para darme una ducha corta. Al salir me arregle un poco mi cabello y escogí un vestido amarillo con flores blancas. Tenía ganas de salir a caminar al parque y poder disfrutar un poco del día.
Maquille mi rostro con algo sutil y fui escaleras abajo, mis padres habían salido temprano a trabajar. Las gemelas no estaban y Enzo seguía dormido, el único que me hacía compañía era Martín quien acepto de prisa mi propuesta de salir a caminar un poco.
Tome las llaves de la casa, una botella de agua, mi celular y a Martín del brazo y juntos salimos.
Comenzamos a platicar sobre cualquier cosa, su carrera, su familia, la campaña de este año y varias cosas más, hasta que él se interesó más en mi.
-¿Y tú que tienes que contarme?
-No hay nada que sea tan relevante como para contarlo.
-Eso quiere decir que si lo hay, pero no quieres decirlo.
-Me rompió el corazón un hombre siete años mayor que yo. Es hijo del mejor amigo de mis padres, Alessandro se llama.
-Ya veo, lamento haberme hecho ilusiones contigo.
-¿Qué?
Mi cara de sorpresa le causo gracia, aunque un poco de tristeza, sus manos sé colocaron en mis mejillas y su mirada no dejaba de escanearme el rostro.
-Desde que te ví en ese avión me pareciste la chica mas guapa que mis ojos han visto y me golpeé mentalmente por varios días al no haber pedido tu número. Aunque confiaba en que en algún momento tu me buscarías y sucedió, solo que no contaba con el hecho de que tu corazón le perteneciera a otra persona.
-Jamás quise confundirte, si es que lo hice.
-Para nada, siempre te mostraste renuente a cualquier insinuación o muestra de afecto que fuera con otra intención. Ahora solo espero seas demasiado feliz y sobre todo que te mejores.
-Ay Martín, de no haber sido por esta complicada y dolorosa situación, me hubiera fijado en ti.
Ambos soltamos una pequeña risa y seguimos caminando hasta que entramos a un gran parque. Las personas iban y venían con sus hijos o sus parejas, todos sonriendo y riendo, jugando.
Seguimos caminando más y más disfrutando de la mañana y el bonito clima, ambos decidimos sentarnos cerca del pequeño lago y disfrutar la vista.
Yo cerré un poco mis ojos, disfrutando la sensación del aire fresco y el ruido.
Le agradecía a la vida por haberme dado una segunda oportunidad y recuperarme de una manera muy buena.
-Iré a comprar unos cuantos dulces, no tardo.
Escuché a Martín ponerse de pie y alejarse, yo me quede en la misma posición con los ojos cerrados, había veces en que la vida me dolía menos y recordaba lo bonito de vivir sin ninguna preocupación y hoy era ese día bonito pero con notas agridulces.
Poco a poco escuché pasos acercándose a mi, hasta que logré sentir a Martín sentándose junto a mi.
-Estoy segura de que no puedo comer dulces, pero podemos guardar este pequeño secreto.
-No te dejaría comer dulces de ninguna manera.
Justo ahí mis ojos sé abrieron como platos y mi corazón se aceleró de una manera sorprendente, casi queriéndose salir de mi pecho.
-¡Alessandro!
-Hola Morgan.
-Que sorpresa...
Nuestros ojos conectaron de inmediato, ambos estábamos sorprendidos, nerviosos, deseosos pero temerosos.
-Vaya susto que nos diste, pensé que después de enterarme tardaría días en poderte ver.
-Pasaron meses Alessandro, desde la última vez.
Una parte de mi quiso menguar las cosas, darle tiempo a las palabras, pero no funcionó, no pude y ataqué.
-Sé que pasaron meses y lo lamentó, pude haber hecho un mejor trabajo y resolver esto junto a ti, pero necesitaba resolverlo solo.
-¿Y lo hiciste?
-Lo hice, fui a terapia y resolví todos mis asuntos internos, incluyendo mi madre.
-¿Tu madre?
Sus palabras fueron como una bomba para mi, la odiaba con toda su vida y justo por esa misma razón jamás avanzamos, jamás demostró confianza hacia mi.
-Sé que es increíble, pero ahora estamos "juntos", ambos abrimos esa herida, la limpiamos y la estamos dejando sanar. Ella vino conmigo y esta ansiosa de conocerte.
-Me alegró que hayas podido arreglar todos tus asuntos, estoy muy feliz por ti.
-Aún no resuelvo todos, me faltas tú.
De nuevo nos volvimos a ver y nos quedamos así por unos segundos hasta que rompí nuestra unión.
-Cuando te fuiste sin más explicaciones me rompiste el corazón de una manera inimaginable. Me sentí usada y abandonada, quise entenderte y aunque lo hice después de bastante tiempo, esto sigue doliendo.
La pasé muy mal sin ti, lloré demasiado y sé que es algo que me pude haber evitado desde que te conocí pero bien dicen que no decidimos a quien amar.
Estoy triste, molesta y enamorada de ti y siendo sincera no se cual sea peor, porque jamás en mi vida me había sentido como contigo, pero jamás me había sentido usada.
-Nunca te utilice Morgan, no digas eso.
-Te fuiste después de haber follado, no me digas eso.
-Se que estuvo mal, me odie por haberme ido de esa manera pero me ganó el deseo y no podía arrepentirme. Bastante daño ya te había ocasionado y era más que necesario que yo arreglara esto por mi parte.
-Sobre eso no tengo porque reprocharte las cosas, es tu dolor y son tus heridas. Pero ahora, no se que es lo que quieres ni lo que buscas.
-Quiero recuperarte, quiero demostrarte el amor sano que tengo por ti y poder estar juntos.
-Sabes que no va a ser nada fácil.
-Estoy dispuesto a correr el riesgo, no importa si al final nada es suficiente para ti.
-No se trata de eso, es cuestión de que aprenda a manejar mis heridas cerca de ti y más, que el causante sea capaz de sanarlas.
Nos observamos unos segundos más, hasta que de nuevo corte nuestra conexión, me esforcé en no llorar y sobre todo en no verlo porque sabía que caería ante él.
Me encargué de observar el paisaje y convencerme que de alguna manera tendría que saber perdonarlo desde lo más profundo de mi corazón y poder amarlo tanto como ambos merecemos.
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Espero les guste chiquillas, no olviden votar y comentar.
Las amo.❤️
Ig: raaquellr7
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E N T U P I E L |B O R R A D O R|
Teen Fiction-Eres mía y me vale una mierda lo que quieras hacer, lo que es mío siempre está bajo mi control.- La tomé por el cuello para recostarla suavemente sobre el colchón. -¿Y acaso tú eres mío?. La forma en que Morgan me veía solo hacia que mi auto contro...
