Capitulo 24 ☆

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Keily

Ya han pasado dos semanas desde la ultima vez que vi a Marcelo, quedamos de ir al cine pero al final tuvimos que cancelar la salida, puesto que el tuvo que salir de viaje, se presentó una emergencia en unas de las sucursales de su empresa fuera del país y tuvo que salir el mismo lunes que nos habíamos citado para vernos y en verdad lo agradecí, ya que he decidido mantener mi distancia con este hombre, no puedo permitir que estas sensaciones y pensamientos que surgen en mi cada vez que lo tengo cerca sigan creciendo, no puedo permitir eso ¡no señor!

Aunque no nos hemos visto en estas dos semanas he recibido un par de textos suyos saludándome y preguntando por mi bienestar, pero solo ha sido eso, esta un poco cortante conmigo y lo prefiero así. En lo que a mi concierne le he dado respuestas con monosílabos, sin abundar, no quiero verlo, no quiero hablarle, no quiero escucharlo, no quiero volver a perderme en la profundidad de su mirada, en ese cielo azul que me corroe el alma.

Mentirosa.

Trago grueso al pensar en él, he tratado en este tiempo de construir la barrera de bloqueo de pensamientos que se dirijan hacia él.

Siempre haces lo mismo cuando vez que las cosas se ponen feas.

Y es cierto, me han lastimado demasiado en mi corta vida como para dejar que las cosas suceden así como así.

Ahora mismo estoy en el trabajo y adivinen ¿Qué? Ya Natalia es mi jefa inmediata y para no hacer el cuento muy largo, se esta aprovechando de su cargo para hacerme la vida un poco más imposible de lo que ya me la hacía.

Últimamente me he estado hiendo muy tarde de la empresa puesto que me deja en el archivo más de lo debido y ya fui donde el señor Carson, pero este me dijo que me limitara a cumplir mi trabajo y con las ordenes de mi jefe inmediato que el no podía restarle autoridad a ella.

Gracias a Dios, que Elena se ha apiadado de mi y pasa a buscarme porque teme que tan tarde de la noche tome un taxi y como está la ola de delincuencia, me hagan daño, ya me siento mal con mi amiga ya que tiene que andar para allá y para acá detrás de mí. A veces pienso que debí tomar el regalo que envió mi hermano para mí, un auto, no obstante, no lo quise lo devolví inmediatamente, el sabe que ya no quiero nada del dinero de la familia, por ese maldito dinero murió mi padre y me tuve que separar de mi hermano al que tanto amo.

Pero sigues separada de él por tu terquedad.

La línea de mi escritorio suena y suelto un suspiro lento al ver que es mi jefa que me llama, cuando contesto me dice que pase por la oficina.

— Dígame, señorita Lombardi – suelto cuando ya estoy frente a ella con mi iPad.

— ¿Usted revisó estos bocetos? – indaga mientras no aparta la vista de su escritorio que esta desordenado con un montón de papeles.

Mi PERDICIÓNHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora