Había mucho movimiento en aquel club, pues los últimos preparativos de una boda se llevaban a cabo.
Parte del mejor equipo de diseñadores, estaban dando el último vistazo.
—Creo que todo a quedado a pedir de boca – habló, Danna, con una gran sonrisa.
—Estoy segura de que Elena quedará muy feliz con todo esto — concordó, Keily, con la rubia —. Ella misma dijo que no tenía nada de que preocuparse, pues sabía que la decoración de su boda estaba en las mejores manos.
Ambas sonrieron mirando la decoración de aquel salón.
—Bueno, creo que es hora de irme — anunció la rubia de ojos azules —. ¿Quieres que te llevemos a algún lado, Kei?
La pelinegra, sonrió agradecida.
—No te preocupes, Dan. Voy a buscar a David, donde Jason e Iván — soltó, con una sonrisa —. Están en mi antiguo departamento, ya sabes que decidieron quedarse allí por un fin de semana, pues están haciendo una remodelación a la casa de mi hermano.
—Deben sentirse un poco incómodos por lo pequeño del lugar – manifestó, sonriendo.
—Creo que los dos están bien en donde sea que estén sus esposas – aclaró, Keily, del mismo modo —. Además, creo que les gusta, ya que tuvieron oportunidad de ir a otros lugares y se decidieron por mí departamento.
—Son unos locos.
—Si – dijo riendo —. Y mejor me doy prisa en buscar a mi bebé antes de que no encuentre nada de él.
Ambas sonrieron.
—Voy más tarde a ver a mi sobrino precioso, solo que debo ir a hacer algo con Andrés antes.
Keily, dio un asentimiento.
—Me lo saludas, por favor.
—Claro que si, Kei, con mucho gusto le doy saludos a mi esposo de tu parte.
Andrés, el amigo y socio de Marcelo, se había casado con Danna, hacía más de un año.
Y si se preguntan el tiempo que ha transcurrido desde la última vez, han pasado un poco más de cuatro años en donde muchos han realizado sus vidas y otros luchan por encontrar su lugar.
Ambas mujeres se despidieron y, Keily, fue a aquel lugar, tocó el timbre y unos minutos después la puerta fue abierta por Cristina, quien le recibe con una sonrisa gigante en el rostro.
—¡Kei! – la saludó con un abrazo.
—Hola – le correspondió del mismo modo –. ¿Cómo han estado por aquí?
—Todo está en orden a excepción de la casa – respondió Cristina con una gran sonrisa —. Los tres bebés de la casa han hecho de las suyas.
Keily, sonrió.
—Me puedo imaginar el escándalo que han hecho.
—Ahora mismo están jugando al escondite con David. Jason e Iván, han puesto este lugar de cabezas.
En esas, se visualiza a Iván saliendo en puntitas de una de las habitaciones y Jason cruzó el pasillo a toda velocidad.
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Mi PERDICIÓN
Storie d'AmoreKeily Andersson, una joven responsable que está a punto de culminar sus estudios en el área de Diseños de Interiores en una Universidad de Mérida, en la cual obtuvo una beca por su buen desempeño. Es una chica de buenos sentimientos y entusiasta que...
