Capítulo 53 : La Fiesta

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Andy

Faltaba poco para que Ely y Leydi regresaran a España, y aunque el ambiente en casa ya se sentía más nostálgico, algo más me inquietaba: Melissa. Esa chica de la capacitación virtual de Joel que, según yo, no paraba de coquetearle.

Cuando se lo dije, Joel lo negó todo.

—Estás exagerando, amor. Seguro es tu imaginación.

Leydi dijo lo mismo, pero Ely, que siempre me entiende sin muchas palabras, me apoyó con solo una mirada.

Y entonces surgió la fiesta del grupo de capacitación. Obvio, Melissa estaría. No tenía intenciones de ir, pero la curiosidad pudo más. Quería verla de cerca. Quería confirmar que no me estaba volviendo loca.

Joel

Desde que mencionaron la fiesta de cierre, supe que Andy estaría incómoda. Ella es reservada, no le gusta el ruido ni la gente que no conoce. Pero también supe que no podía dejarla fuera, sobre todo con lo que sentía respecto a Melissa.

—Amor, ven conmigo. Es solo un rato.

—No sé, Joel...

—Mateo ya está mejor, y nuestras amigas pueden ayudarnos.

Ely no dudó:

—Vayan tranquilos. Nosotros cuidamos a Mateo.

Incluso Leydi, directa como siempre, lanzó su bomba:

—Así ves por ti misma a la tal Melissa.

Andy suspiró y aceptó. Y aunque fue por "curiosidad", sabía que también iba por amor. Por proteger lo que es suyo.

Andy

Nos arreglamos lo mejor que pudimos. Joel me miró como si me viera por primera vez.

—Estás hermosa.

En la discoteca, la música vibraba en las paredes. Las luces, los rostros desconocidos... me sentía fuera de lugar, pero Joel me tomó de la cintura, y por un momento, el mundo se detuvo.

Caro fue la primera en saludarnos.

—Andy, qué bonita estás.

—Gracias. —respondí tímida.

—No está bonita... está hermosa. Es mi mujer. —dijo Joel, con una sonrisa orgullosa.

—Espero que recuerdes eso siempre. —le solté, mirándolo fija.

Joel

Me incomodaba que Andy se sintiera insegura. Yo sabía quién era para mí. Lo había dicho mil veces. Pero también entendía que a veces los actos hablan más que las palabras.

—Bueno... Andy cree que hay una chica que me coquetea —dije intentando aligerar la tensión.

—¡Sí lo hace! —dijo Andy, firme.

Caro nos miró a ambos y fue tajante:

—Discúlpame, Joel, pero sí. Melissa lo hace. Que tú no le respondas es otra cosa.

Esa validación le dio a Andy algo de paz... pero también le encendió las alarmas.

Andy

Y entonces la vi.

Melissa.

Alta, arreglada, segura. Apenas me miró, frunció el ceño. Caro nos presentó.

—Hola chicos. Él es Joel. Ella es Andy, su pareja.

—Mucho gusto. —dije, con una sonrisa firme.

—¿Tienes pareja? —le soltó a Joel, como si fuera una mala noticia.

—Sí. Ella es mi mujer. Tenemos un hijo. —respondió Joel, orgulloso.

Melissa sonrió torcida y murmuró bajito, creyendo que solo ella podía oírse:

—Lo siento por tu bebé... pero tú serás mío.

Yo lo escuché. Joel no.

Y no dije nada.

No esa noche.

Joel

Durante toda la fiesta me mantuve junto a Andy. Bailamos un par de canciones. Nos reímos con Caro. Le acaricié la mano, le besé la mejilla. Quería que el mundo supiera que no había nadie más para mí.

Melissa no se acercó más. Solo miraba. Pero la tensión seguía ahí, flotando, como una sombra.

Andy

Esa noche no dormí del todo bien. Joel fue amoroso, presente, atento. Pero algo en mi pecho seguía encendido. Melissa no era el problema. La intuición lo era. Las mujeres sabemos cuándo otra nos quiere sacar del camino.

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