Epílogo - Cuando el amor se queda

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Narrado por Andy

Han pasado algunos años desde aquella boda en el jardín.

A veces miro las fotos y me cuesta creerlo. No por el vestido, ni por las flores, ni por la decoración preciosa que Ely preparó, sino porque esa mujer en la foto —sonriendo, con el corazón en paz— soy yo.

Yo, la que fue mamá joven.
La que pensó que nadie la amaría con un hijo.
La que le temía al compromiso porque le rompieron el alma.
La que fue fuerte por su hermana, por su madre, por su hijo... hasta que encontró un lugar donde ser frágil también era seguro.

Ese lugar fue Joel.

No fue perfecto. Discutimos, peleamos por tonterías, él seguía dejándome sin almohada por las noches, y yo aún me olvidaba de sacar la ropa de la lavadora... pero éramos nosotros.

Mateo ya no compite por mi atención, ahora compite en fútbol con sus amigos y a veces me cuenta sus cosas sin que yo se las pregunte.

Emilia es una pequeña versión mía con carácter de su papá, y cada vez que dice "mami, tú eres mi mejor amiga", siento que algo en mí sana un poco más.

Nuestra familia no es perfecta, ni tradicional, ni silenciosa. Pero es nuestra. Y es feliz.

Narrado por Joel

Nunca fui de imaginar bodas, ni de soñar con finales felices.
Pero cuando vi a Andy con ese vestido blanco, su tío del brazo, y la mirada de "no me lo creo", supe que ese era mi hogar. Ella. Siempre fue ella.

No fue fácil llegar hasta aquí.
No por ella, sino por lo que traíamos a cuestas.
Exparejas, celos, heridas viejas...
Pero ella me eligió. Y yo la elegí, incluso cuando ella no se creía suficiente.
La verdad es que Andy no solo me dio amor... me dio una familia.

Mateo es mi pequeño terremoto. Me reta, me contesta, me roba el lugar en la cama... pero me llama papá.
Emilia, en cambio, es mi debilidad. Cada "papito" me derrite.
Y aunque a veces Mateo dice que compiten por mi atención, al final siempre terminamos los tres, enredados en una película, comiendo palomitas y olvidándonos del mundo.

¿El matrimonio?
No es perfecto. Pero es nuestro.
Y volvería a elegirla mil veces más.

Narrado por Mateo (8 años)

Al principio no me gustaba mucho Emilia.
Pensaba que me iba a quitar a mi mamá y a mi papá.
Pero ahora... me gusta tener una hermana, aunque a veces llora mucho y no me deja jugar tranquilo.

Me gusta que mi papá vea partidos conmigo, aunque a veces se duerme en medio del segundo tiempo.
Me gusta que mi mamá me lea cuentos aunque esté cansada.
Y aunque ya no duermo tanto en su cama... a veces me cuelo a mitad de la noche con Doky y nadie se enoja.

A veces pienso que mi familia no es como las demás, pero está bien, porque yo tengo más amor que mucha gente junta.

Narrado por Emilia (3 años)

Mi mami huele a flores.
Mi papi huele a perfume fuerte.
Mateo dice que soy pesada, pero siempre me da besos cuando cree que no veo.

Me gusta cuando mami me peina, aunque me jala.
Me gusta cuando papi me carga como avión.
Y me gusta cuando Mateo me deja su juguete (aunque lo diga enojado).

Mi familia es ruidosa. Me gusta.
Yo quiero que siempre estén todos juntos.
Y cuando sea grande... yo también quiero un amor como el de mami y papi.

Cierre

A veces, los finales felices no se ven como en las películas.
No hay fuegos artificiales, ni grandes gestos todo el tiempo.

A veces, el final feliz es una rutina con risas.
Una cena con comida recalentada, pero corazones llenos.
Un "¿te amo" antes de dormir, aunque estén agotados.

A veces, el amor no se trata de quedarse para siempre...
sino de quedarse cada día.

Gracias por acompañarnos en esta historia.
Con errores, aciertos, risas, lágrimas...
Pero sobre todo, con amor del bueno.

—Andy, Joel, Mateo y Emilia 💛

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⏰ Última actualización: Jul 06, 2025 ⏰

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